Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
La voz femenina que más ha hecho por difundir el fado en el mundo en las dos últimas décadas, Dulce Pontes, será la encargada de clausurar hoy, domingo, el XXVII Folk Getxo BBK. Su actuación tendrá lugar en la plaza de la Estación de Areeta, a partir de las 20.00 horas
Andrés portero - Domingo, 11 de Septiembre de 2011 - Actualizado a las 05:57h
votos
comentarios
La cantante de Montijo, Portugal, es una de las referencias más importantes del fado actual. (DEIA)
Vista:
Getxo. La fadista de Montijo (1969) contará con un grupo de acompañamiento formado por oboe, dos guitarras (acústica y portuguesa), bajo, ce-llo, percusión y el acordeón del músico hernaniarra Joxan Goikoetxea, que lleva colaborando con la artista en los últimos dos años. "Se equivoca quien crea que la música portuguesa es solo fado y tristeza", asegura una cálida y simpática Pontes.
Se dio a conocer hace 20 años, representando a Portugal en Eurovisión…
Eso es el pasado. Lo que vivimos, el presente, es lo importante. Del pasado se aprende, para reconstruir el futuro y alargar horizontes. Hasta en los conciertos actuales, cuando miro hacia atrás, incorporo arreglos distintos a las canciones antiguas.
Y ese planteamiento le ha permitido mantenerse con un éxito internacional durante dos décadas.
Sí, pero todo es relativo. Yo defiendo que hay que vivir las cosas intensamente porque todo es muy efímero. Tenemos que aceptarlo. Me voy a referir a una metáfora sobre la muerte. En Occidente lloramos muchísimo a nuestros muertos debido a la educación recibida. En Oriente la gente lo celebra. Son formas diferentes de enfrentarse a la vida, a nosotros mismos y al tiempo.
De Eurovisión al fado, ¿cómo dio el paso a la investigación en sus raíces?
Mi relación con el fado viene de mucho antes. Mi tío lo cantaba, mi hermano me acompaña ahora a la guitarra y mi padre lo escuchaba muchísimo. Tenía una voz… ¡ahhh! (grita). Tenía una tesitura de tenor que encandiló hasta a mi profesor de canto. La pena es que era muy tímido. Todo lo que soy lo aprendí de él, escuchando. La gente me sigue preguntando por Eurovisión porque es la primera vez que me vieron actuar en un gran escenario y con orquesta. No podía ni soñar con que algún día conocería a Morricone, por ejemplo. Todo cambia… (duda) estoy muy filosófica hoy (risas). Creo que también podemos influir en el destino si tenemos fe en algo.
El fado es más que música en Portugal, es más un estado, una forma de vida ¿no?
Bueno… depende de la zona del país. Y a la gente le gusta, no solo en Lisboa o Portugal. Tenemos mucho folclore oral, más allá del fado. Mucho si tenemos en cuenta lo pequeño que es el país. Y tiene algo de Brasil, África y también algo celta, depende de los lugares. Tenemos cantares polifónicos masculinos ancestrales, por ejemplo, no solo fado, que es muy especial por lo que exige del intérprete, la verdad cruda, no un exceso de dramatismo. Es una forma de folclore del siglo XIX, pero antes ya existía. Es una idea equivocada que la música portuguesa sea solo fado.
Ya, pero es la de mayor proyección internacional.
Por Amalia Rodrigues, lógicamente. Pero hay que apoyar a todas estas músicas.
En el folk se esconde parte de la historia de cada país, ¿verdad?
Claro. El fado es nuestro patrimonio, pero nuestro folclore es aún más porque se relaciona con la antropología y otro tipo de conocimientos sobre nuestros antepasados. Es un ejemplo de universalidad entre las personas, no de imperialismo, a través de la música. Habría que estudiarlo fuertemente.
El fado suele estar ligado a la saudade y la nostalgia. En cambio, usted lo viste de alegría en muchas ocasiones.
Depende siempre de los poemas que se eligen. Si cantas esos en los que la mujer está sola y se siente desgraciada porque el hombre está lejos… con otra, probablemente rubia y mejor que ella (risas), entonces no me gusta para nada. Ni el denominado fado intelectual, al que tampoco lo considero fado. Me gustan los fados con los que me identifico, con los que me puedo desnudar. Aunque sean tristes y a veces me hacen ponerme a mí más si veo a la gente llorar en las butacas. Pero hay también fados humorísticos y mayores, corridos… Y la gente lo desconoce.
Vamos, que es un lugar común.
Exacto, el de Portugal, el país de la saudade… Además, el pueblo portugués es alegre. Si vas al interior de las provincias ves a la gente cantando alegre mientras trabaja en el campo, por ejemplo, con acordeones y otros instrumentos hechos por ellos mismos que no existen en otro lugar, como la gaita mirandesa, una zona con un dialecto propio muy antiguo.
Además de actuar con Joxan Goikoetxea, ha colaborado también en el pasado con Kepa Junkera.
Sí, canté con él Maitia nun zira? (la interpreta por teléfono, con algunos olvidos de la letra incluidos) para un disco suyo y luego él tocó en uno mío. Habría sido bonito que colaborara en algún tema conmigo en Getxo. No sé dónde está, si estará de gira o no. Volveré a cantar en euskera, eso seguro, aunque es ¡tan difícil! (suspira). Es muy rápido y tiene unos sonidos muy difíciles.
¿Qué le aportan las colaboraciones, tan numerosas en su carrera?
Ufff… ¡Un montón de cosas! Satisfacción artística, sobre todo. Y personal, por supuesto, conocer a otra gente. Es un gran aprendizaje.
¿Qué recuerda del disco compartido con Ennio Morricone y de la gira con Estrella Morente?
Son dos personas y artistas que me tocaron muy profundamente en lo personal, no solo artístico. Con Estrella es como si fuéramos hermanas.
¿Cree que existen puntos de conexión entre el fado y el flamenco?
Sí, ese desgarro y sentimiento profundo. Lo que yo hice fue rozar el flamenco en esa gira conjunta porque no es fácil. O es fado o flamenco, una cosa u otra. Hay gente que canta flamenco en portugués y fado en castellano pero… no sé. Me suena raro.
¿Conoce a María Berasarte? Canta fados en castellano.
Sí, la he escuchado. Lo que hace me parece interesante, pero el fado en castellano… Queda raro.
Sigue adelante con su propio sello discográfico. Así le resultará más fácil enfrentarse a la crisis y editar los discos cuando le parece, sin estar pendiente del mercado.
Bueno… es algo mixto. Los masters, las grabaciones, me pertenecen a mí y a mi familia en el futuro, pero hago contratos y licencias con otros sellos. Son individuales y nunca superiores a los cinco años. El mercado está muy difícil, no se puede apostar en algo a más largo plazo. Luego están los medios de comunicación, que tenéis una labor muy importante para que cualquier producto artístico llegue a las personas.
¿Portugal lo está pasando tan mal desde el punto de vista económico como parece desde fuera?
Sí, es así, aunque la gente trata de no mostrarlo. Hasta en Alemania se empieza a notar, está empezando a ser algo generalizado. Por cierto, me gustaría aclarar una cosa que se publicó en un periódico y no salió bien recogido. A mí no me gusta hablar de política y lo único que dije es que haría falta que naciera un nuevo Ghandi. El resto, que no repetiré, es mentira.
Y musicalmente, ¿qué tiene entre manos ahora?
Estoy haciendo dos discos a la vez. Suelo dedicar a cada disco entre dos o tres años. Ahora, un par, y están grabados por la mitad, en Portugal y Buenos Aires. Y habrá algún lugar más que todavía está por definir. Son muy distintos. Uno tiene más relación con mi carrera habitual, centrada en la música portuguesa, en la línea de O primeiro canto, aunque no me gustan este tipo de comparaciones. Tiene composiciones mías y temas tradicionales. El otro no lo cantaré en portugués sino en euskera, galaico-portugués, castellano, catalán… Habrá algún tema original y versiones como Alfonsina y el mar o La bohemia, de Charles Aznavour.
Publicidad

Gracias por su comentario
¡Hecho!

Recibirás un e-mail para confirmar tu registro.
Enseguida te devolvemos a la página en la que estabas donde verás tu comentario publicado
Publicidad
Publicidad
Publicidad
19:21
19:06
18:54
18:48
18:32