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Pilar Ardanza (Elorrio, 1957) asume el departamento de Acción Social en un momento en el que, a pesar de la caída de la recaudación, se seguirá destinando la mitad de los recursos forales a garantizar los servicios para las personas. "Una decisión política", asegura
Aitziber Atxutegi - Sábado, 29 de Octubre de 2011 - Actualizado a las 08:48h
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Pilar Ardanza garantiza que se mantendrán todos los servicios que se vienen prestando. (David de Haro)
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Bilbao. Pilar Ardanza acaba de terminar una reunión con una asociación antes de empezar la entrevista. Pero se le ve contenta. "Venían preocupados, pero les he garantizado que les mantendremos la subvención para el próximo año. Para nosotros es una satisfacción poder dar respuesta a la gente que viene a este departamento con sus problemas y necesidades", explica. Tras pasar por el departamento de Transportes, Pilar Ardanza se estrena al frente del área de Acción Social, el pilar fundamental sobre el que pivota toda la acción política de la Diputación. No en vano, el departamento gestionará uno de cada dos euros del presupuesto foral total. Será, además, uno de los pocos departamentos que crecerá en 2012, en una apuesta por hacer frente a las necesidades de las personas a pesar de la caída en la recaudación de las administraciones. La decisión contrasta con el tijeretazo del 7% que el Gobierno vasco asestará a las prestaciones sociales. Pilar Ardanza es clara en este sentido. "Los vizcainos pueden estar tranquilos; desde la Diputación vamos a mantener los niveles de prestación de servicios", garantiza la diputada foral.
¿Cómo se consigue crecer en presupuesto en una época en la que cae la recaudación?
La Diputación ha tomado la decisión política de que, aquí, lo que importa son las personas. Es una frase que el PNV ha repetido cientos de veces, por activa y por pasiva; la forma de llevarlo a la práctica es dotar de dinero, de presupuesto, al departamento que se encarga de las personas, que es el de Acción Social. Se ha tomado la decisión de que aquí no haya reducciones, sino todo lo contrario; se mantiene e incluso crece un 0,5%.
¿Cuestión de prioridades? Porque hay otros departamentos, la mayoría, que sí han visto reducido su presupuesto.
Exacto. Los recursos son los que son y todos hemos visto cómo ha caído la recaudación. Nosotros hemos hecho una apuesta, que son las personas; consecuentemente, lo que tenemos que hacer es dar prioridad a sus demandas en nuestras políticas. Lo hacemos por convencimiento, porque de verdad creemos que son lo más importante.
No parece entenderlo así el Gobierno vasco, que va a reducir el 7% las prestaciones sociales.
Nosotros hemos marcado nuestras prioridades y son destinar uno de cada dos euros a Acción Social e incluso incrementar el gasto en este departamento. ¿Otros? Ellos verán las decisiones que han tomado...
Pero, ¿qué le parece esa decisión? ¿Cómo afectará a los ciudadanos de Bizkaia?
En este país tenemos una distribución competencial y cada institución tiene que responder de las competencias que le tocan. Pero es cierto que las personas que trabajan en el tercer sector nos han trasladado su preocupación; se temen que va a haber bastantes ciudadanos que van a tener que recurrir a ellos en busca de unas ayudas económicas que no van a recibir del sistema público. Están preocupados porque se pueden generar problemas; ya veremos cómo termina esa situación.
725 millones de euros de presupuesto son muchos millones. ¿A qué se van a destinar?
La partida que más crece es la de personas mayores y el fomento de la autonomía personal, un 6%; pero también habrá más dinero para mujer e infancia, personas con discapacidad, valoración y orientación...
Si todos los ámbitos crecen, ¿de dónde se aprieta el cinturón?
En estos tiempos que corren, bastante se está apretando la sociedad el cinturón; nosotros lo que tenemos que hacer es un esfuerzo extra para garantizar la prestación de los servicios que precisan. Intentamos optimizar y hacer todo con la mayor eficacia posible; pero también es cierto que, si pretendes dar un servicio de calidad, hay unos mínimos. Este departamento nunca ha derrochado; siempre se ha mirado hasta el último céntimo, porque la demanda siempre es altísima y los recursos, más reducidos. Puedes limar ciertas cosas y mejorar otras, pero es muy difícil reducir los costes sin bajar la calidad y los niveles de prestación. Y eso, ni siquiera nos lo planteamos. Los vizcainos pueden estar tranquilos; los niveles de prestación se van a mantener. La Diputación mantendrá todos los servicios que venía prestando.
¿Cómo se puede hacer eso cuando ha bajado la recaudación y hay menos dinero en caja?
Por la buena gestión realizada en los últimos años en la Diputación, y ahí el PNV puede colgarse una medalla. Nuestro objetivo hace años era equipararnos a los países referentes en políticas de bienestar y, en ese sentido, se ha gestionado mucho y bien; en este momento, se ha conseguido. Hace poco vino una representación de Finlandia para ver cómo trabajamos determinados aspectos de inserción social. Cuando ha habido bonanza económica se ha crecido de forma exponencial. Este año, el presupuesto de Acción ha tenido un 8% más de presupuesto. Podemos sentirnos orgullosos del nivel de bienestar que hemos alcanzado; se ha invertido en cosas que eran buenas para el territorio. Y, cuando han venido las vacas flacas, hay que saber mantener el timón.
¿Mantenerse es suficiente?
Si tenemos un buen sistema de bienestar, con un nivel muy alto y unas prestaciones que ya son referencia en algunos países europeos, yo creo que sí. Crecemos un poco porque hay que estabilizar algunos servicios y se van a introducir mejoras en otros, pero creo que podemos sentirnos satisfechos teniendo en cuenta la situación que vivimos.
El presupuesto del departamento crece un 0,5%, pero imagino que las necesidades se incrementarán en una medida mucha mayor.
Somos conscientes de que esta es una época de crisis. Las partidas para personas mayores, por ejemplo, van a aumentar, pero no quiero ocultar que hay asociaciones que han venido con nuevas propuestas y proyectos y les hemos tenido que decir que, aunque vamos a mantener las ayudas y servicios, eso va a tener que esperar. Se les ha recordado que, cuando ha habido posibilidades, a todas se les ha dado más, pero la realidad que nos toca ahora es esta; y lo cierto es que todas lo han entendido.
Ha hablado de que algunos servicios experimentarán mejoras. ¿Podría concretar más?
Por ejemplo, reducir el tiempo de valoración de la dependencia. Ahora la media está en 40 días y podemos mejorarlo. La gente agradece que a sus peticiones se les dé respuesta de una manera ágil y eficaz; la Administración debe tratar de que esa respuesta llegue en el mínimo plazo. La partida destinada a esa valoración va a aumentar porque creemos que podemos reducir ese tiempo.
Anunció también que no se van a construir nuevas residencias para mayores. ¿Eso no es un recorte?
En absoluto. Las plazas residenciales que ya existen en Bizkaia son suficientes para atender la demanda, pero hay que ocuparlas. Queremos aumentar las plazas concertadas, algo que resulta más barato que construir una residencia nueva.
Pero, ¿serán suficientes para atender las demandas a futuro?
Hay que hacer una reflexión para adaptar las organizaciones a las personas y no al revés. Así como las residencias actuales no tienen nada que ver con la beneficencia del siglo XIX, las necesidades de las personas mayores de dentro de 40 años no serán las mismas. Si ahora hay un 20% de población mayor de 65 años, en 2050 rondará el 40%. Y van a ser personas con un nivel cultural, de formación y de bienestar distintos a las generaciones anteriores. Eso nos va a demandar otra forma de hacer las cosas; habrá que ir, por ejemplo, a unidades residenciales más pequeñas. No podemos quedarnos con el modelo actual, siempre vamos aplicando nuevos criterios, como el envejecimiento activo.
Hablando de envejecimiento activo. Los viajes Adineko incorporarán un nuevo destino dentro de Bizkaia. ¿Se va a incluir o eliminar algún viaje más?
Vamos a mantener los viajes Adineko, creemos que merece la pena fomentar ese envejecimiento activo. Este año hemos tenido 25 destinos y queremos darle una vuelta. Reduciremos plazas, fundamentalmente en destinos que son exclusivamente de sol como Benidorm y Málaga, y queremos reservar 100 plazas para Bizkaia.
¿Una forma de reducir gastos?
No. Hay vizcainos que no conocen algunas zonas del territorio y es una forma de fomentarlo. Y también porque es una forma de invertir en nuestro propio territorio. Si hay 100 personas que van a visitar Enkarterri, Busturia... va a haber un gasto y unas posibilidades de negocio importantes.
La partida de Mujer y Familia también va a crecer. ¿En qué se va a plasmar?
Una de las novedades que queremos incorporar es una red de mediadoras sociales que realicen labores de apoyo y acompañamiento a mujeres víctimas de malos tratos. Es una red de mediadoras que las podrán visitar, estar cerca de ellas... El maltrato no es una cuestión entre la víctima y el maltratador; es un problema de toda la sociedad. La problemática familiar va tomando nuevas formas y las Administraciones no podemos ser ajenas.
Hace dos años implementaron el programa para adolescentes agresores.
Sí, y queremos hacer un esfuerzo mayor. Nos hemos dado cuenta de que este problema está cada vez más presente y queremos reforzar esa línea. ¿Cómo? Ampliando la atención de los chavales, que ahora se fija en los 18 años, hasta los 21. La cifra de casos que demandan atención crece de manera fuerte y constante; las familias que piden atención están en situaciones graves.
¿Hay nuevos ámbitos de atención?
En los últimos años hemos prestado atención a nuevas realidades que vamos a seguir atendiendo y reforzando: las personas con discapacidad intelectual con padres mayores; las personas mayores a las que operan de una cadera, les dan el alta pero no pueden valerse por sí mismas durante un tiempo solas en casa; personas con conductas disruptivas que necesitan un tratamiento, que antes tenían que salir de Bizkaia y ahora las estamos atendiendo aquí; la problemática de los niños maltratados o con circunstancias específicas... Antes decía que 725 millones de euros son muchos millones y es cierto; pero es dinero bien empleado en muchísimas áreas. Y todas ellas tienen que ver, y mucho, con la calidad de vida de las personas. En este departamento no gastamos dinero; invertimos en la calidad de vida de las personas.
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