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La consejera no detalla las medidas a adoptar para cumplir el objetivo de la norma
A. Garmendia - Viernes, 4 de Noviembre de 2011 - Actualizado a las 06:04h
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Blanca Urgell, en la presentación ayer del proyecto de Ley. (Foto: dAVID DE HARO)
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bilbao. Si el miércoles el Consejo vasco de la Juventud celebraba su vigésimo quinto aniversario un tanto inquieto ante lo que puede depararle el futuro, con la presentación del proyecto de Ley Vasca de Juventud por parte de la consejera de Cultura del Gobierno vasco, Blanca Urgell, y el director de Juventud, Natxo Rodríguez, sus inquietudes pueden verse alimentadas aún más.
Según explicó Urgell ayer, esta Ley vasca de Juventud nace con la pretensión de que las administraciones públicas puedan propiciar a la juventud "todas las acciones que permitan a los jóvenes emanciparse y atender sus problemas en ámbitos como la vivienda, la salud, el empleo, la formación profesional y personal o su relación con el mundo". Ante este plan, Rodríguez afirmó que la Ley reconocerá al Consejo de la juventud de Euskadi "como el interlocutor válido ante la administración" de la comunidad autónoma. Concretamente, según Urgell, la Ley vasca de Juventud recoge "lo que estableció la Ley de 1986 con respecto a las funciones del Consejo Vasco de la Juventud, el mayor órgano de representación de la juventud organizada e interlocutor del Gobierno y eso no va a cambiar en absoluto". Pero parece que en la práctica no ha sido así. Según ha podido saber DEIA, los miembros del Consejo tan solo han tenido acceso a los primeros borradores del proyecto de Ley, no tenían conocimiento del contenido del mismo, y desconocían que ayer se iba a presentar ante los medios de comunicación. Precisamente, este organismo de asociaciones viene padeciendo los recortes del Gobierno vasco desde hace tiempo. En los últimos tres años ha sufrido un tijeretazo en su presupuesto de un tercio, y temen que el recorte el próximo año sea todavía mayor. En cuanto a esto, desde el Consejo vasco han afirmado que pese a que la propia dirección de Juventud ha sufrido recortes, hay otras partidas que han aumentado. El temor del Consejo se ha visto aumentado con la futura creación del Sistema Vasco de la Juventud y del Instituto vasco de la Juventud en el marco de esta Ley. Las competencias con las que contará dicho Instituto son, en palabras de Natxo Rodríguez, "permitir que los departamentos actúen de manera coordinada en el diseño de esas actividades que van a dar respuesta a las necesidades y problemas de las personas jóvenes". De este modo, alegan que se pasará "de políticas que estaban realizadas por cada uno de los departamentos, sin un liderazgo ni una coordinación clara que se preocupara de cuáles eran las necesidades de las personas jóvenes a una única herramienta, que es dicho Instituto".
Dada la situación que se plantea con la posibilidad de que absorba algunas de sus competencias, el Consejo teme por su futuro. Urgell y Rodríguez confían en que la Ley vasca de Juventud, la cual será presentada el 23 de noviembre en una comparecencia ante la Comisión de Cultura y Juventud, esté aprobada para marzo de 2012. Por ello, en referencia al presupuesto con el que contará el Instituto, afirmaron que "no puede estar hecho hasta que la ley no se apruebe en el Parlamento". Sin embargo, Natxo Rodríguez afirmó que consideran este cambio "básico, porque después del análisis que hicimos a la llegada del gobierno, la ubicación actual de la dirección de juventud considerábamos que no servía para dar una respuesta adecuada a esos problemas y necesidades de las personas jóvenes".
Declaración de intenciones En cuanto a las medidas concretas que se van a tomar para llevar a cabo esos proyectos de mejora en asuntos que atañen a la juventud, Rodríguez rehusó detallar ninguna. El director de Juventud explicó que están trabajando en ellas. "Seria prematuro adelantarnos en esas medidas". Para respaldar la creación de estos organismos, alegó que "carecíamos de un marco legislativo". "Yo diría que somos la última autonomía en tener una Ley de Juventud", apostilló. "Las medidas concretas tienen que venir después de la Ley. Sin ese paraguas fundamental, que es la Ley de Juventud y la herramienta fundamental que es el Instituto, sería complicado planearlas". Será en ese foro donde las diferentes administraciones públicas vascas, gobierno, diputaciones y ayuntamientos, se van a sentar para adoptar las directrices y las lineas estrategias que deben guiar la política de juventud en Euskadi, por lo que la Ley presentada por Urgell no presenta medidas concretas para sus objetivos.
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