Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
El trabajo fue presentado ayer en la parroquia de Riberas de Loiola, en Donostia
ruth pérez de anucita - Miércoles, 21 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 05:41h
votos
comentarios
Vista:
Donostia. La estética contemporánea y el concepto religioso que anida en la iglesia Iesu de Donostia la convirtieron en un escenario inmejorable para presentar el disco Kadenza de Sofia Gubaidulina (Cristopol, 1931), uno de los nombres más relevantes de la música actual y cuyas composiciones encierran una manifiesta espiritualidad. Con ese propósito se acercaron ayer a la parroquia de Riberas de Loiola los protagonistas de la grabación, la Orquesta de Euskadi (OSE), conducida por José Ramón Encinar, y los solistas Asier Polo e Iñaki Alberdi.
"Toda ella es música, y te ves contagiado por su gracia", advirtió el acordeonista guipuzcoano. "Es la primera vez que grabo un disco y puedo escucharlo después. Os puedo parecer una tontería pero la mayoría de los músicos no nos gustamos al escucharnos. En este disco me reconozco, con mis virtudes y defectos soy yo mismo", proclamó. Esa capacidad de expresión que favorece la música de Gubaidulina es corroborado por la compositora que ha asegurado que "la más importante lección" que le brindaron sus maestros, Dmitri Shostakovich y Anton Webern fue, precisamente, ser ella misma. Como resultado se obtiene lo que el crítico Pablo Batallán califica como una música "honradamente intensa". Con su lenguaje "propio pero sin estridencias", recogió Polo, las cuatro obras de este disco provocan "una especie de pinza cerca del corazón que produce en los oyentes una mezcla de ansiedad y de consuelo".
La música de Gubaidulina, a la que la Orquesta Nacional Rusa dedica en estos momentos una monografía, y cuyas obras acaban de estrenar formaciones como las orquestas de Chicago y Los Angeles, y los contrabajistas de la Filarmónica de Berlín, constituye "un saco de emociones", de acuerdo a Alberdi. "Las emociones son los más importante", insistió. "No busca una perfección instrumental sino que se trata más de una cuestión energética y pasional", coincidió Polo. El violoncellista se mostró "ilusionado" por el reto de grabar piezas, pertenecientes a una "atmósfera fuera de lo terrenal", que "cellistas buenísimos" han registrado antes.
Enmarcado por las inmaculadas paredes blancas de la Parroquia Iesu, Alberdi interpretó en solitario Kadenza, cuyo título hace un guiño al euskera: una obra "radical" compuesta específicamente para acordeón clásico, que contiene "un mensaje casi maldito". La grabación se enmarca en la "diversificación" discográfica de la formación vasca, apreció su director general, Iñigo Alberdi, y en su línea de respaldar la creación de compositores contemporáneos, como ya ha ocurrido con Ramon Lazkano, Francisco Escudero Angel Illlarramendi, Luis de Pablo o Christian Lindberg. De hecho, antes del final de la temporada, prometen presentar la grabación del primer disco sinfónico del trikitilari Kepa Junkera.
· Fechas de grabación. 19 y 20 de agosto de 2010 en Donostia (sede de la OSE) y 26 y 27 de agosto de 2010 en Madrid (estudios Cezanne).
· Duración. 73 minutos.
· Intérpretes. Iñaki Alberdi (acordeón clásico), Asier Polo (violoncello) y la Orquesta Sinfónica de Euskadi.
· Programa. Seven words (siete movimientos), In croce para acordeón clásico y violoncello, Kadenza para acordeón clásico y Et exspecto (sonata para acordeón clásico en cinco movimientos).
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
21:58
21:56
21:43
21:31
21:25