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Galdames disfrutó el sábado de un animado Ogi Eguna que contó con más visitantes de lo habitual
Elixane Castresana - Lunes, 26 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 05:37h
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En la plaza de San Pedro de Galdames se respiró la Navidad desde primera hora de la mañana.
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Galdames. Se notó que este año la Nochebuena coincidía en sábado. Los coches saturaron las entradas a Galdames desde primera hora. Y no solo eso, como ya es tradición, muchos mendizales hicieron un alto en el camino para comenzar una de las jornadas más familiares del año en el Ogi Eguna que celebra la localidad desde hace 24 años. Los treinta productores que llenaron la plaza de San Pedro trabajaron a destajo durante toda la noche para presentar sus panes artesanos a concurso. Los miembros del jurado probaron las cuarenta hogazas que participaron en el certamen mientras el público daba una vuelta.
Los artesanos quedaron muy contentos con el nivel de ventas. "¡Ya se ve que es sábado!", exclamó Lourdes Malaxetxebarria. Llegada directamente desde Berriatua, reivindicó el pan elaborado en el horno de leña. "Es muy natural y eso se nota en el sabor. La harina, la levadura y el agua… ningún ingrediente lleva aditivos", recordó. Sin embargo, cada vez quedan menos productores en activo. Sucede lo mismo que en muchas otras profesiones relacionadas con el sector primario, que "al final se trabaja mucho por poco dinero". Con todo, ellos se mantienen al pie del cañón. "Ayer -por el viernes- trabajamos casi toda la noche para hacer el de Galdames y el hoy estaremos en Gernika", describió.
Hasta las cuatro de la madrugada del sábado estuvo Gonzalo García pendiente del horno de leña. "Vengo a la feria de Galdames desde hace ocho años y me gusta mucho porque se crea un ambiente muy familiar", señaló. Además de las hogazas de pan que despachó por 3,50 euros el kilo, ofreció pastel vasco y pasas. Natural de Trapagaran, su actividad se centra sobre todo en recorrer varias ferias por Bizkaia.
Lo mismo que Alejandro. Acudió a Galdames para ayudar a la empresa que regentan sus suegros y su novia. "Me ha sorprendido lo animado que está esto.", aseguró. Su familia política se esforzó al máximo desde las tres de la madrugada hasta las 8.30 para que el pan llegara recién salido del horno. Él cogió el relevo para atender el puesto.
"La gente me dice que el pan todavía está caliente, y así debe ser. Hay que terminarlo lo más tarde posible y tener buena materia prima. No hay más secretos", sonrió. Una excelente receta que le valió el segundo premio en el concurso de pan artesano por detrás del caserío La Herrería de Galdames.
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