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La multitudinaria manifestación recorrió las calles de Bilbao sin incidentes ni fotografías de reclusos
Míriam Vázquez - Domingo, 8 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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Una multitudinaria manifestación recorrió ayer las calles de Bilbao para pedir cambios en la política penitenciaria. (Foto: zigor alkorta)
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Bilbao. La manifestación a favor de los derechos de los presos dejó ayer un nuevo mensaje en el buzón de Mariano Rajoy. La marcha organizada por Egin Dezagun Bidea, que comenzó a las 17.30 en La Casilla de Bilbao y que culminó su trayecto cerca de las 19.00 horas en el Ayuntamiento, logró su objetivo de movilizar a miles de ciudadanos y pudo celebrarse sin incidente alguno y sin mostrar fotos de presos, aunque no en silencio, como en un principio propusieron los convocantes. No obstante, ninguna de las proclamas vulneró las condiciones de la Audiencia Nacional, y se limitaron a exigir el respeto a los derechos de los reos. Al cierre de la manifestación, tomaron la palabra Jon Garai e Ines Osinaga para considerar que a los estados español y francés "se les hace inevitable empezar a dar pasos para resolver el conflicto" a la vista de la mayoría de ciudadanos vascos que exigiría movimientos tras el cese de ETA, y ante una concentración que estimaron "histórica".
Los familiares se encargaron de encabezar una marcha que se desarrolló envuelta en la expectación, con presencia de medios de comunicación franceses y alemanes, y con la asistencia de los diputados de Amaiur Iñaki Antigüedad y Xabier Mikel Errekondo; miembros de la izquierda abertzale histórica; integrantes de Aralar, como Patxi Zabaleta; o el diputado general de Gipuzkoa Martín Garitano. Los manifestantes marcharon bajo el lema Eskubide guztiekin, euskal presoak Euskal Herrira, y pudieron oírse gritos a favor de la independencia y proclamas como "euskal presoak etxera", "presoak kalera, amnistia osoa" o "amnistiarik gabe, bakerik ez". El acto se desarrolló con total normalidad, y únicamente se mascó la tensión durante unos segundos en el momento en que la Ertzaintza fue recibida con una pitada por una parte de los asistentes cuando se disponía a explicar los requisitos de la marcha. Los organizadores llamaron enseguida a la calma.
La manifestación contribuye a subir la presión al presidente español, ya acuciado por el PNV -que le ha pedido equiparar los derechos de los presos a aquellos de los que gozan los reos comunes-, o por el propio lehendakari López, que propuso flexibilizar la política penitenciaria, aunque sin mayores urgencias. Rajoy ha optado por el silencio en materia de paz, si bien habría comenzado a ofrecer tímidas señales sobre su postura. Unas señas entre las que cabría contar el nombramiento de Ángel Yuste como responsable de Instituciones Penitenciarias, el mismo que llevó las riendas durante la era Aznar, cuando se acercó a un total de 190 presos.
Además, Etxerat constataba a principios de esta semana que la llegada del PP a Moncloa no había puesto fin a la tendencia a reagrupar a los presos en módulos para mitigar el aislamiento, como comenzó a hacer el PSOE en septiembre. Tampoco parece aleatoria la decisión de Rajoy de inaugurar con el lehendakari y con el presidente del EBB Iñigo Urkullu su ronda de contactos tras la investidura. Al otro lado de la balanza se sitúa, sin embargo, la decisión de dejar a Amaiur sin grupo propio en el Congreso.
peticiones La manifestación celebrada ayer, por su parte, sirvió para pedir el fin de la dispersión, el aislamiento y la doctrina Parot -que afecta a 56 reos, y que está siendo estudiada por el Tribunal Constitucional-, así como la puesta en libertad de los enfermos -los 9 podrían ser liberados aplicando el artículo 92.1 del Código Penal-, y de los que tengan los tres cuartos y los dos tercios de su condena cumplidos. "Ya no caben más excusas ni más demoras", zanjaron al cierre de la marcha.
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