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Lo ha dicho él, flamante ponente, como el fallecido Fraga, de una Constitución que lo avalaría. Qué diferencia con Cameron, quien no esgrime el sable, sino porcentajes. Pero, ante la incomprensión, cabe recordar al lehendakari Aguirre en el Aberri Eguna del 32
Por Iñaki Anasagasti, * Senador de EAJ/PNV - Domingo, 22 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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CUANDO el pasado domingo fallecía en Madrid Manuel Fraga Iribarne, su compañero de ponencia constitucional, Gregorio Peces Barba, decía de él que había desaparecido "un patriota español, un hombre de Estado". Hacía buena la frase del escritor catalán Josep Pla, quien afirmaba que "lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas".
Ya son tres, de los siete ponentes constitucionales (excluyeron al PNV), que han desaparecido, aunque aquel espíritu constitucional goce de una estupenda salud de hierro. Por cierto, Fraga, siendo ministro de la Gobernación, nos detuvo a Joseba Goikoetxea, Bingen Zubiri y a mí cuando preparábamos el Aberri Eguna de Iruñea de aquel año. Ese debe ser el patriotismo constitucional del que habló Peces Barba.
Cuando una editorial catalana me encargó un libro al que puso el título Extraños en Madrid, lo presentaron en la Villa y Corte el líder de Unió, Josep A. Duran, y el entonces presidente del Congreso, José Bono. Este llevaba diciendo algún tiempo que él, a pesar de haber sido presidente de Castilla-La Mancha, reconocía que en el Estado español solo hay dos demandas de autogobierno claras: la vasca y la catalana. Pero en aquella presentación dijo algo más que pasó, curiosamente, totalmente desapercibido: "El café para todos -dijo Bono- fue una salida pero no una solución. Se llegó a esa salida porque cuando acabó la dictadura el ejército no estaba dispuesto a que la Constitución reconociera el derecho al autogobierno del País Vasco y de Catalunya y para evitar una posible sublevación se les dijo a los militares que lo mismo que se les iba a reconocer a vascos y catalanes se iba a reconocer también al resto mediante la formación de distintas comunidades autónomas". Dicho por un exministro de Defensa no está nada mal: a confesión de parte, relevo de pruebas.
Pero volvamos a Don Gregorio. Este buen señor se pasa el día defendiendo al rey de las andanzas de su yerno y a España de las aspiraciones de los nacionalistas. Repit: es uno de los que llaman Padres de la Constitución. Pues bien, el pasado octubre se celebró en Cádiz el X Congreso Nacional de la Abogacía y allí el expresidente del Congreso hizo ésta gracieta: "Siempre me pregunto medio en broma qué hubiera pasado si nos hubiéramos quedado con los portugueses y hubiésemos dejado a los catalanes". Con el mismo tono, indicó: "Hubiera habido un gran problema, que no es sino que no se hubiese podido jugar un partido Madrid-Barça".
Peces Barba se refería a los hechos producidos alrededor de 1640, tiempo en el que a la corona española le coincidieron dos revueltas de carácter muy similar en Catalunya y en Portugal, la llamada Guerra de la Restauración portuguesa y la Guerra de Els Segadors. "Cuando el Conde Duque de Olivares se encontró al mismo tiempo con el alzamiento de los catalanes -que por cierto celebran sus derrotas como sus fiestas nacionales- y los portugueses, se tomó una decisión: dejar a los portugueses y quedarnos con los catalanes", dijo el exquisito ponente constitucional.
Estos comentarios se producían después de que otro ponente constitucional que participaba en la conferencia, José Pedro Pérez Llorca, el llamado zorro plateado, alertara de la posibilidad "de que nos encontremos con una España fragmentada por procesos independentistas", lo que significaría que ellos (Peces Barba y Pérez Llorca), como redactores de la Constitución de 1978, habrían fracasado porque perseguían la unidad de España. Fue en ese momento cuando Peces Barba la volvió a poner de oro. Se declaró optimista y señaló que veía imposible que se produjera esa situación "con esos efectos tan negativos". "No soy pesimista, estaremos en mejores condiciones que en otras épocas. No sé cuántas veces hubo que bombardear Barcelona y creo que esta vez se resolverá sin necesidad de bombardear Barcelona". ¡Qué gracia!
Repito que estamos hablando de dos ponentes de la Constitución de 1978, Gregorio Peces Barba y José Pedro Pérez Llorca, y que Manuel Fraga votó contra el capítulo VIII y contra el Estatuto de Gernika. Y lo malo de todo esto es que Peces Barba no descansa. El 1 de diciembre escribió un artículo, tras las elecciones del 20-N, dándole al PSOE unas pautas de comportamiento en relación con los nacionalismos que no tenían desperdicio y que vale la pena reseñar, ya que están elaboradas por un catedrático de Filosofía del Derecho, expresidente del Congreso, exrector y exponente constitucional. Un buen español, en suma.
Advertía: "Los nacionalistas excluyentes, ya existentes y el nuevo que es Amaiur, viven de una hipótesis que nunca van a realizar plenamente. Podrán tener mayor o menor repercusión pero nunca podrán alcanzar su meta última que es la independencia del fragmento del Estado que cada uno representa (Cataluña o País Vasco)". "El separatismo en España es una ilusión imposible y un esfuerzo inútil". "Habría que decir a los separatistas el lema que encabeza el libro sobre el infierno de la gran obra de Dante, La Divina Comedia, (Lasciate ogni speranza. Abandonad toda Esperanza)". "En los grandes problemas con los que España se va a enfrentar en estos próximos años, el PP ganador y el PSOE perdedor tienen que hacer una piña de lealtad y de compromisos por el interés real de España". ¿Quizás, Don Gregorio, apelando y haciendo uso de lo que ustedes redactaron en el artículo 8? ¿Bombardeando Barcelona y Gernika de nuevo? El resumen iconográfico de esta recomendación de Peces Barba la vimos en el mensaje real del 24 de diciembre. Tras el rey, hablando de una "justicia igual para todos" (menos para él y su hija Cristina), una fotografía del monarca flanqueado por Zapatero y Rajoy. PSOE y PP. La España real.
Edimburgo es la capital de Escocia. En ella vive un señor llamado Alex Salmond que es su primer ministro y que ha ido más allá de lo que fue el lehendakari Ibarretxe con su libro verde Propuesta de estatuto Político para la Comunidad de Euskadi. Haciendo caso a la doctrina Peces Barba, Zapatero y Rajoy, los dos, rechazaron y ni siquiera admitieron a trámite lo que el lehendakari les llevaba a aquel hemiciclo producto de una votación mayoritaria en el Parlamento Vasco. Gran portazo. La España eterna de Pla. Frente a esto, el primer ministro británico, David Cameron, les ha dicho a los escoceses que muy bien, que acepta el reto y que sí, que convoquen un referéndum pero con una pregunta muy clara. ¿Se imagina alguien algo así dicho por Rajoy y aplaudido por Peces Barba? Pues no. Esa es la diferencia que además la cocinan con una amenaza, y no solo militar: "Si os vais, la Unión Europea no os admitiría. España diría que no y fuera hace mucho frío". Y no se sonrojan.
Cameron lanza el órdago pensando que, como mucho, el 40% de los escoceses quiere la independencia y por tanto no hay mayoría como para dársela, pero lo curioso es que el 43% de los ingleses apoya el plan independentista del autogobierno de Edimburgo. "Iros, dejarnos en paz", parecería ser lo que están deseando.
El debate, pues, está en la calle europea. Los nacionalistas observamos lo que está pasando porque Cameron ha arrojado una piedra en el quieto estanque y sus ondas muy en breve llegarán de nuevo al Golfo de Bizkaia. Ya nadie hablará de aventuras, de locuras, ni de "eso está bien, pero sin violencia", porque no la hay. Solo existe en los Peces Barba que hablan de bombardear Barcelona y de que abandonemos cualquier esperanza en base a la fuerza militar o a la numérica.
José Antonio de Aguirre era diputado en el Aberri Eguna de 1932, y le tocó hablar en aquella primera fiesta patriótica del nacionalismo vasco. Dijo lo siguiente: "Vamos a discutir una parte pequeña de nuestras aspiraciones contenida en el Estatuto; una parte pequeña pero apreciabilísima en cuya defensa pondremos todos nuestro corazón ya que también en las cosas pequeña está la Patria entera contenida. Seguimos adelante sin titubear. Pero si la incomprensión de quienes han de oírnos es tanta que aquel Estatuto se nos negara, sabed compatriotas en este momento solemne que vuestros diputados están conjurados para pedir en pleno parlamento arrostrando hasta la muerte, si preciso fuera, la independencia plena de Euzkadi".
La cosa se pone interesante. Con ETA desaparecida, veremos si en Europa ganan los Peces Barba o los Salmond. Al loro.
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