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Pegado al teléfono móvil como si un miembro más de su cuerpo se tratase, Carlos Pouso ha hecho historia en el Mirandés, donde ha guiado a un grupo de futbolistas modestos hasta las semifinales de Copa, donde se verá las caras con el Athletic, su equipo del alma
Aitor Martínez - Viernes, 27 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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Carlos Pouso posa en el estadio de Anduva. (J.M.M.)
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Aunque le resulte casi imposible decirlo, por no querer traicionar a su corazón, el técnico del Mirandés reconoce que "quiero que pierda el Athletic, pero solo en esta eliminatoria". De ideas claras, busca alejarse constantemente de su teléfono móvil, aparato que parece ser una prolongación de su mano. "No soy Dios, solo soy Carlos Pouso", recuerda mientras señala que no acepta preguntas del Athletic. "El sábado también tenemos partido -ante la Gimnástica Segoviana-. El lunes, lo que queráis", se excusa.
¿Se había imaginado poder llegar a disputar una semifinal de Copa con un equipo modesto como el Mirandés?
Ni en el mejor de mis pensamientos. No voy a decir mis sueños porque no somos dueños de ellos, pero sí de mis pensamientos. Hay que tener los pies en el suelo y, a pesar de que reconozco que nadie nos ha regalado nada, sí admito que es algo que ni se me pasaba por la cabeza. Todo esto que nos ha venido nos ha venido de regalo, pero nadie nos ha regalado nada. No nos han dejado ganar porque somos simpáticos. Nos lo hemos ganado en el campo. Decir que el objetivo es la final sería sacar los pies del tiesto. Nos tomamos los partidos entre semana como un premio que nos hemos ganado y que disfrutamos ante equipos de Primera. Además, podemos jugar en sus estadios, pero no nos debe vencer la ansiedad ni podemos descentrarnos de la Liga, que es nuestro principal objetivo.
Han pasado más de 24 horas desde que lograran su pase a las semifinales. ¿Es tiempo de creérselo?
Ahora es real y si tuviese alguna duda, la prensa me está demostrando que es algo cierto. He dado más entrevistas en este mes de Copa que en toda mi vida deportiva junta. Ahora empiezo a entender a los entrenadores de primer nivel y por qué ellos no dan entrevistas personales. No soy Dios, solo soy Carlos Pouso. Lo mío es un tiempo limitado, pero lo suyo se alarga muchísimo. Estoy quitando trabajo a Radio-taxi porque cojo más llamadas que ellos, pero todo sea por el bien del Mirandés (se ríe).
Líderes destacados en Liga, donde solo han encajado una derrota, y a un paso de la final de Copa. ¿Dónde está el techo de este equipo?
No me planteo saber cuál puede ser el techo de este equipo. Espero competir, eso es lo más importante. Vivimos el día a día y nos planteamos el fútbol semana a semana, ahora no, porque hay Copa, pero digamos que nos ha cambiado un poquito la planificación por algo fantástico como es poder luchar por una competición que tal vez para los grandes no tenga tanto realce, pero para los pequeños es una maravilla. Más aún llegando hasta donde hemos llegado. Sabemos que es la crónica de una muerte anunciada pero mientras vivamos, vamos a estar peleando hasta el último día.
La prensa deportiva no hace más que hablar del Mirandés. Han copado numerosas portadas de periódicos y están en boca de todo el mundo. ¿Cómo puede afectar este hecho al vestuario?
De momento la caseta es muy madura y no le está afectando. La presión que se le ejerce es cada vez mayor, porque la repercusión es más grande, pero creo que el grupo se gestiona por sí mismo. Es mejor que sea por cosas de estas y no por otras más negativas como ir en la cola de la Liga y que las dudas sean si hay que echar o no echar al entrenador. Esto es una maravilla. Los jugadores también deben disfrutarlo pero sin distraerse, porque cuando nos vayamos a la calle la gente ser olvidará de nosotros, pero ahora hay que disfrutarlo.
¿Cómo lo está gestionando usted como hombre de referencia?
Es un vestuario muy maduro. Hay gente con mucha cultura, gente con estudios, otros que están estudiando, gente con trabajo y estable con relaciones de pareja, otros casados… Es un vestuario mundano, muy solvente, digamos que amueblado y en ese aspecto la labor que yo tengo es muy fácil.
¿Les ha dado orden a los jugadores de cómo tratar a la prensa?
Yo órdenes, las justas. Digamos que ellos saben lo que no me gusta y sí les pido que sigan respetando las horas. Las vísperas de partido y que a las horas de partido anden con cuidado; y luego en los días libres que desconecten.
El Mirandés es un equipo con las ideas claras. Amante del fútbol de toque pero que también esconde otra cara, la misma que se pudo ver en los últimos minutos del duelo ante el Espanyol.
En el fútbol es importante leer los momentos y saber qué es lo que hay que hacer en función del marcador y de los minutos que restan. Yo creo que debemos aprender mucho del baloncesto en ese aspecto y cuando no encuentras el camino, buscar otras alternativas. Pero no solo nosotros, eso también lo hace el Barcelona por ejemplo, que cuando las cosas no le van bien pone a Piqué de delantero centro. Yo no renuncio nunca a nada.
Una estilo de juego que también suele combinar el Athletic en sus encuentros desde la llegada de Bielsa al banquillo rojiblanco.
No he estudiado al Athletic. Sí le he visto, pero lo hago como hincha y no es lo mismo. Quiero que gane siempre y en este momento me encuentro ante otra tesitura, que quiero que no gane. Yo al Athletic le veo en una tesitura muy diferente a la que le voy a ver en esta eliminatoria. El martes no quiero que gane el Athletic y tendré que buscarle argumentos y defectos que habitualmente no le veo, porque yo quiero que ganen sí o sí y que jueguen de maravilla. Esta vez será distinto, pero tampoco quiero que sufran ninguna lesión ni que tengan un accidente según vienen para Miranda. Queremos que en el campo el Mirandés haga muchísimo mejor las cosas, porque si no lo hacemos así, sabemos que no vamos a ganar. Sabemos quién es David y quién es Goliath.
¿Cree que la falta de costumbre de su equipo de jugar cada tres días puede afectarles negativamente y condicionar su condición física?
Obviamente ellos son profesionales, tienen mejores medios de recuperación y estar mucho mejor preparados que nosotros. Si hay un equipo en este tipo de eliminatorias que debe acusar el cansancio, ese somos nosotros. La cenicienta somos nosotros, pero nos ha tocado una varita mágica y estamos en la carroza, con un príncipe dentro. Pero sabemos que a las doce posiblemente sea una calabaza y los caballos sean ratones. Pero mientras lleguen las 12 de la noche, queremos seguir viviendo este sueño.
¿Qué Mirandés se va a encontrar el Athletic en Anduva?
El Mirandés de siempre, eso sí, el equipo hará su juego en la medida que el Athletic le deje, que a esto juegan dos equipos. Tengo muy claro el rival que tenemos en frente y habrá que ser muy respetuoso. Sabemos lo que tenemos que hacer y el contrario intentará que no hagamos nuestro juego. No podemos olvidar que es fútbol y que puede pasar cualquier cosa.
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