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rayo vallecano-athletic el protagonista: iñigo pérez

El hombre que susurra a los balones

Iñigo Pérez, estudiante de Psicología, obtiene el título de entrenador con un trabajo en el que disecciona los diferentes remates

Hoy será titular en Vallecas, donde Caparrós le hizo debutar hace tres campañas

nagore marcos - Sábado, 28 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:40h

Iñigo Pérez se muestra ilusionado con su futuro ligado al Athletic, aunque asegura que su renovación no ha afectado a su día a día.

Iñigo Pérez se muestra ilusionado con su futuro ligado al Athletic, aunque asegura que su renovación no ha afectado a su día a día. (David de Haro)

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lezama

la carrera de Iñigo Pérez ha cambiado mucho, muchísimo, en apenas tres años, desde que saltó al campo donde debutó como león (28 de octubre de 2009). Lo hizo en Vallecas, estadio al que esta tarde regresa para ocupar el espacio que el sancionado Óscar de Marcos deja en la medular. Será, por tanto, titular, lo que supone una recompensa para un futbolista que cayó primero en el olvido de Joaquín Caparrós y que después sufrió el rechazo inicial de Marcelo Bielsa. Pero, a base de trabajo y esfuerzo, logró cambiar el parecer del técnico argentino. Así, Iñigo Pérez se transformó de apartado a convocado, de descartado a recambio de confianza; firmando buenas actuaciones y convirtiéndose en el objeto de todas las miradas. Sin embargo, a pesar de su resurgir en el mediático mundo del fútbol, el día a día del centrocampista navarro apenas ha variado: "Sigo haciendo las mismas cosas con el mismo grupo de amigos. Es más, el único cambio importante ha sido irme a vivir con mi novia", explica.

Con la cabeza asentada y los pies en el suelo, Iñigo es consciente de que la carrera de un futbolista es corta, y su fama efímera, por lo que, entre entrenamientos y partidos en la cantera rojiblanca, no dudó en forjarse un buen currículo para cuando cuelgue las botas. "Me saqué el carné nacional de entrenador mientras estaba en la residencia del Athletic porque, cuando deje de ser jugador, me gustaría seguir ligado al fútbol", asegura. Pero no es el único título que el mediocentro navarro espera conseguir, ya que hace años comenzó la Licenciatura en Psicología "porque considero que los técnicos tienen que saber analizar y conducir un grupo humano". Una formación que espera terminar algún día ya que, como el propio jugador explica, es muy complicado compaginar la universidad con la Primera División: "Al final, con tanto viaje los miércoles y domingos, es muy complicado ir a clase y, mucho más, estudiar".

Aun así, el título de entrenador nacional ya no se lo quita nadie, sobre todo después del excelente trabajo que realizó para aprobarlo. Bajo el título La biomecánica en el fútbol, Iñigo analizó de forma minuciosa los distintos remates: "El trabajo consistía en grabar a un jugador, que en este caso era yo, para detectar los errores en los golpeos con el pie y de cabeza. Se grababan con cámaras superlentas y luego se ponían los dos tiros a la vez para ver las diferencias entre ambos pies, y marcar los errores", explica el navarro. Una tesis de explicación sencilla pero de ejecución difícil, ya que el propio jugador admite haber sudado más de la cuenta para sacarse el título: "Hubo momentos en los que dije dónde me he metido, pero al final terminé muy contento", explica con una tímida sonrisa. Y es que el estudio detallado de sus fallos le permitió perfeccionar el lanzamiento de faltas y córners. Así, no es casualidad que los dos goles de San José, ante Albacete y Levante, llegaran de sendos saques de esquina perfectamente ejecutados por el mediocentro de Iruñea, que admite sin reparos que las jugadas a balón parado son "una faceta que me gusta mucho" y en la que destaca entre el resto de la plantilla.

Carrera con altibajos El 28 de octubre de 2009, bajo las órdenes de Joaquín Caparrós, saltaba al césped de Vallecas un jovencísimo Iñigo Pérez. Ilusionado como ninguno, quizá fue el único rojiblanco que pudo sacar algo positivo de la derrota que el Athletic sufrió ante el Rayo en la ida de los dieciseisavos de Copa, y es que se trató del debut del navarro. Fue un momento puntual en las decisiones que el técnico utrerano tomó puesto que Iñigo Pérez quedó relegado al olvido del banquillo e incluso al destierro de los no convocados. Pero, a pesar de ello, el de Iruñea se muestra agradecido con Caparrós: "Ahora se demuestra que esa decisión fue acertada porque el equipo estuvo muy bien y yo entiendo que es muy difícil gestionar una plantilla", explica el mediocentro en un alarde de sincera compresión.

Así, cansado de no tener minutos, hizo las maletas y marchó al Huesca, conjunto por aquel entonces en Segunda División, donde desempeñó un gran papel. Sin embargo, en la mente del jugador navarro tan solo había un destino: Bilbao. "Salir de Lezama lo veía como un paso necesario para crecer, pero no hay nada que desee más que seguir en el Athletic porque estar aquí es un lujo", explica. Y regresó a la capital vizcaina, pero no de la forma esperada. Bielsa se sentaba en el banquillo rojiblanco por primera vez y le colocó sin miramientos en la lista de descartes. "No voy a negar que fue un gran palo anímico, pero soy de los que piensan que después de una derrota se aprenden muchísimas cosas. Cuando solo quieres ver lo bueno, estás ciego", admite el de Iruñea. Así que, modesto pero guerrero, el mediocentro no decayó y entrenó aún con más ganas, hasta que el azar o el destino, caprichoso en sus decisiones, le volvió a colocar en la actualidad rojiblanca: "Se me planteó la oportunidad de incorporarme para jugar un amistoso contra el Alavés en Lemona y yo, claro, encantado porque estando apartado no tenía la oportunidad de participar en partidos", explica recordando la situación.

'león' hasta 2015 A partir de entonces, su carrera no dejó de crecer. Titular en el primer partido de la temporada ante el Espanyol, convocado habitual y sustituto de garantías. Un premio al esfuerzo de un jugador que nunca se dio por vencido, un futbolista que logró encandilar a Bielsa con su arrojo y perseverancia. Pero la verdadera recompensa llegó con la renovación de su contrato según la cual Iñigo quedaba vinculado al Athletic, el club de su vida, por tres años más: "Si echo la vista atrás, quién me iba a decir que renovaría hasta 2015, pero soy consciente de que, a pesar de mi trabajo, también he tenido ese toque de suerte". Sin embargo, aunque ahora el azar esté de su parte, Iñigo no olvida sus difíciles comienzos, esos que le han hecho no perder la humildad y preocuparse tan solo por el presente porque, tal y como él mismo explica, "el futuro no se puede controlar".

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