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La alfabetización en salud de los pacientes es rentable socialmente y reduce la presión asistencial
Nekane Lauzirika - Domingo, 29 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Un paciente alfabetizado tiene un mejor pronóstico y reduce la persión asistencial. (Deia)
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toledo
está fuera de toda duda que el mayor conocimiento de una materia es siempre fuente de mayor eficacia y beneficio en el momento de su utilización. También en salud. A mayor conocimiento de la población sobre la propia salud, mayor eficiencia del sistema sanitario. Ésta es la clave sinóptica del mensaje transmitido por el doctor Albert Jovell, director de la Universidad de los Pacientes (UP), en el Seminario Internacional sobre Alfabetización Sanitaria celebrado recientemente en Toledo.
El planteamiento del ponente es que el paciente debe dejar de ser un elemento pasivo en el tratamiento de su propia enfermedad y pasar a desempeñar un papel activo aumentando su autocontrol, lo que le proporcionará mejores resultados terapéuticos y redundará en la liberación de espacio asistencial para casos más graves o urgentes.
La culturización en salud es del todo rentable, tanto social como sanitariamente, ya que reduce las visitas a la consulta médica además de liberar espacio, tiempo y profesionales a la atención de enfermos más agudos. "Se trata de la defensa de un sistema sanitario público universal, gratuito y de calidad como el que tenemos. Y en este objetivo la alfabetización constante en salud se antoja imprescindible, más aún cuando se constata que quienes tienen mejor preparación sanitaria son siempre quienes menos atención necesitan" expone Jovell.
En esencia, uno de los caminos para hacer viable en el futuro nuestro sistema de salud es el incremento del conocimiento sobre la propia salud, porque nos permitirá liberarnos un poco más de la cadena que nos ata al sistema sanitario.
En el Seminario Internacional, organizado por la Fundación Josep Laporte, de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), en colaboración con MSD España, se dieron cita ponentes estatales e internacionales para reflexionar sobre la necesidad de que los ciudadanos adquieran competencias y habilidades en salud, así como en su autocuidado de cara a obtener mejores resultados en salud y bienestar.
habilidades sanitarias "En los momentos actuales de recesión, la inversión en educación en competencias de salud facilitaría la sostenibilidad de los sistemas sanitarios al promover la corresponsabilidad de los pacientes", coincidieron en señalar los expertos.
La alfabetización en salud, que traduce el concepto en inglés health literacy, marca el grado de conocimiento, competencias y habilidades sanitarias de la población. Cuando la sabiduría sanitaria popular es deficiente, cuesta dinero en hospitalizaciones, visitas a Urgencias o más consultas. Esto sin hablar de la importancia de un paciente formado e informado que sabe utilizar los servicios de salud. Además, una población concienciada de su salud participa en la prevención de enfermedades. En este mismo hilo conductor, Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), asegura que más que demostrado que "los programas de autocuidado son coste-efectivos Invertir en alfabetización en salud es rentable", sentenció.
implicar al paciente En esta línea, Rima Rudd, profesora de la Sociedad, Desarrollo Humano y la Salud en la Escuela de Harvard, fue más allá al apostar por enseñar a los pacientes a navegar por el sistema sanitario y a tener un mayor conocimiento de cómo cuidar su propia salud. En su opinión, no solo el paciente debe tener conocimiento sobre su enfermedad, también los profesionales tienen que utilizar un lenguaje entendible. "Las personas con firmes habilidades de alfabetización en salud en lugar de esperar a los síntomas, previenen antes la enfermedad. Por ejemplo, un paciente diabético, si se alimenta bien mantendrá a raya sus niveles", apostilló Rudd.
La experta insistió en lo idóneo de implicar al paciente en todo lo relacionado con su salud, en lo que inciden factores claves en el siglo XXI como la geografía, su estatus, el acceso a los recursos y los niveles educativos de la familia. "La formación del paciente es clave para conocerse mejor. Así se tiene mejor acceso a la salud y en ello tiene mucho que ver el uso de los medios de comunicación -principalmente los periódicos y TV- para obtener información. De este modo el paciente se pregunta cómo este conocimiento de la salud puede servir para mejorar su calidad de vida", añadió Rudd.
Para la profesora de Harvard "los programas de atención a la salud son mejorables; hay que hacer más accesibles los sistemas de atención a la salud. El paciente necesita hablar más sobre su dolencia y preguntar a médico, no cerrándose en si mismo".
sin información El primer estudio sobre Alfabetización en salud de la población del Estado español, elaborado por la Universidad del Paciente, y dado a conocer en el Seminario, indica que seis de cada diez personas no dispone del conocimiento necesario cuando padece una dolencia. A pesar de ello, ocho de cada diez personas considera muy buena la información procedente del profesional sanitario y el farmacéutico. En relación a otras fuentes como la familia, los libros y revistas, la televisión e internet que se valoran positivamente pero en menor medida.
Según el estado de salud percibido, un 54% de los encuestados con muy mala percepción de su salud son los que más buscan, en contraposición con el 40% que piensan que su salud es buena. Por lo general, se busca información sobre una enfermedad determinada (21%), para resolver dudas sobre los síntomas o pruebas diagnósticas (31%), para mejorar los hábitos de vida saludables (17%).
Eso no quita para que el 97% avale que "el estado de salud depende de la habilitad para autocuidarse", aunque tal muestra de autonomía queda matizada por el 85% que reconoce que deja que sea el especialista el que tome las decisiones mas adecuadas para su salud. El perfil de estos pacientes obedece al de personas mayores de 64 años, con menor formación y también menos ingresos. "La mayoría de ellos aún demandan un médico paternalista", añadió Jovell.
El estudio está lleno de contradicciones, que dejan en entredicho los reconocidos avances en competencias y habilidades en salud. Sin embargo, los expertos reconocieron el progreso realizado en los últimos años. De hecho, el empoderamiento y la participación de los pacientes sitúan a la sanidad ante el "cambio social más importante de su historia", subrayó el especialista.
Sobre qué información procedente de los servicios sanitarios es más fácil o difícil de comprender, los ciudadanos consideran de mayor a menor grado de complicación la que proporciona el profesional sanitaria por escrito, el prospecto del medicamento y el informe médico; mientras que las más sencillas son el recordatorio de una visita médica y la información oral facilitada por el profesional sanitario.
el nivel educativo Una de las conclusiones del estudio deja claro que el nivel educativo, el nivel de ingresos, el estado de salud y el grado de incapacidad son los principales predictores del nivel de alfabetización cívica de la población del Estado.
Se desprende también que los miembros activos de organizaciones de voluntariado conceden más importancia a los valores cívicos (participación en actividades benéficas), muestran mayor interés por la participación cívica y mayor eficacia política. Y que mientras la confianza de la ciudadanía en las instituciones políticas es muy baja, desde 2006, la confianza de la población hacia los sanitarios no ha hecho más que crecer.
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