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Urkullu desvela que el Gobierno vasco le llamó a la "desesperada" para pedirle ayuda ante sus graves problemas de liquidez
Ares le propuso recargar un céntimo cada litro de carburante para Osakidetza
Míriam Vázquez - Sábado, 4 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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El lehendakari López saluda a Manuel Chaves durante un receso del 38 Congreso del PSOE.Congreso (EFE)
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EDITORIAL: La hora de la renuncia |ENCUESTA: Dada la situación de las arcas de Lakua... ¿habrá elecciones anticipadas?
Bilbao. Los planetas parecen haberse alineado para Patxi López. A su maltrecho liderazgo y a una controvertida gestión de los transportes que descarrila entre averías y paros sindicales, se ha sumado su discutida actuación contra la crisis. Mientras los acreedores del Gobierno denuncian que Lakua no paga facturas desde diciembre, y mientras se asientan entre la clase política las sospechas de que imputará esos gastos al ejercicio 2012 para maquillar su déficit, el paro ha vuelto a sacar los colores al Ejecutivo, con una Comunidad Autónoma Vasca que ha liderado el crecimiento de desempleo en el Estado durante el mes de enero. Ya son 10.473 parados más, mientras López sortea un adelanto electoral cuya llama volvió a prenderse anteayer ante la posibilidad de que Alfredo Pérez Rubalcaba fiche al lehendakari como número dos si logra hacerse hoy con las riendas del PSOE. La oposición ve agotado al Gobierno y, entre tanto material inflamable, solo sus socios preferentes del PP pueden sofocar el incendio pero, con Rajoy en Moncloa, incluso Basagoiti se ha permitido asegurar que López "está desnortado".
En el marco de esa delicada situación para el PSE -que podría empeorar con una derrota de Rubalcaba-, el presidente del EBB Iñigo Urkullu encendió ayer una nueva alarma en un cuadro de mandos socialista ya repleto de luces rojas. El máximo responsable del PNV aseguró en rueda de prensa haber recibido en las últimas semanas la "llamada desesperada" de un consejero de peso del Gobierno para pedir ayuda a Sabin Etxea ante la "inminente situación de falta de liquidez provocada por el fortísimo déficit acumulado". La deuda ya habría alumbrado propuestas del PSE como una reforma fiscal desde el Parlamento.
Según explican fuentes jeltzales a DEIA, el consejero de Interior Rodolfo Ares, el mismo que negó ayer la versión de Urkullu tras acusarle de manipulación, habría sido el encargado de reunirse el día 23 con el burukide y de levantar el teléfono hasta en dos ocasiones -el día 25 y el pasado miércoles-. Ares habría dejado ver que el Gobierno atravesaba por una "situación económica crítica", y propuso la implantación del céntimo sanitario, que consiste en un recargo de un céntimo por cada litro de combustible para poder financiar la sanidad. Este miércoles, y después de que el presidente del EBB se mostrara dispuesto a colaborar con López en una entrevista publicada en este medio dos días antes, se llegó a cerrar una cena prevista para este lunes entre Ares, el diputado general de Bizkaia José Luis Bilbao y el consejero de Economía Carlos Aguirre, aunque el jefe de Interior habría optado por desactivarla tras la rueda de prensa de Urkullu, provocada a su vez por las críticas de Idoia Mendia.
PNV y Lakua habrían mantenido varios contactos, aunque a otros niveles y nunca con López como interlocutor. Desde Sabin Etxea zanjan tajantes que el lehendakari tiene la mente en Sevilla y en la campaña de Rubalcaba. Los recelos de la portavoz del Ejecutivo ante la propuesta verbalizada por Urkullu en la entrevista, que se limitaba a atender la petición del propio Gobierno, imprimieron un inesperado giro a los acontecimientos que habría desembocado en la convocatoria de la rueda de prensa del jeltzale -"no casan las peticiones angustiosas de colaboración hechas en privado con posiciones públicas displicentes", dijo- y en la cancelación de la cena.
transparencia Desde el PNV siguen apostando por colaborar, aunque avisan de que, tratándose de un debate que podría implicar recortes, el gabinete socialista debería dar ejemplo de transparencia y detallar el estado de sus ingresos y tesorería antes de contemplar medida alguna. Además, fuentes de Sabin Etxea recuerdan que se abstuvieron en la aprobación de los presupuestos porque no conocían la situación de Lakua -tuvieron conocimiento de ella tras la llamada de Ares-, y desconocen si el PSE también ha contactado con el PP para informarle de sus privaciones.
Según detalló Urkullu ante los medios, el Gobierno perseguiría encontrar nuevas vías para inyectar recursos extraordinarios a las "vacías arcas" gubernamentales. Llegó a cifrar en mil millones sus posibles números rojos y habló de "riesgo de quiebra inminente" y de una situación que "comienza a ser de emergencia". Sin embargo, y anteponiendo la solvencia de las instituciones vascas a los intereses partidistas, Urkullu se volvió a ofrecer a López para compartir sacrificios y tratar de revertir la situación.
Tras remitir a la próxima cita del Consejo Vasco de Finanzas, que podría servir para poner al descubierto el "desfase que amenaza con colapsar" al Gobierno, pidió a Lakua que presente el estado real de sus cuentas y del endeudamiento, así como que ponga sobre la mesa los datos del grado de ejecución presupuestaria del ejercicio 2011, los compromisos plurianuales aprobados y su calendario de afección.
A pesar de que, según ha podido saber este periódico, el mensaje que circula entre las filas del PSE remarque la necesidad de agotar la legislatura, buena parte de la oposición considera agotado al Gobierno de López a la vista de sus dificultades, y trabaja con la perspectiva de un adelanto electoral para octubre o febrero. Nadie apuesta por que mantenga la convocatoria oficial de las elecciones, fijada para la primavera de 2013.
sin ley de empleo Pero las críticas de las formaciones han ido más allá, hasta el punto de que partidos como Aralar han considerado que, en lugar de un deseo, la intención del PSE de acabar la legislatura sería una amenaza a tenor de sus recortes y de la falta de medidas para incentivar el crecimiento económico, que podrían poner en un brete a la CAV. En este sentido, la agencia Fitch rebajó a finales del pasado año la calificación de la deuda vasca por la debilidad de los signos de recuperación económica. Además, el Gobierno ha puesto en suspenso la elaboración de la Ley de Empleo ante sus limitaciones a la hora de poner de acuerdo a patronal y sindicatos. Esa misma norma estaba llamada a culminar la implantación de Lanbide, y su congelación se corresponde con un calendario legislativo que va con retraso. Ha aprobado seis leyes de las 48 normas estrella previstas.
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