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Cuatro economistas analizan para DEIA las claves para poder detener o no una hemorragia laboral sin precedentes
Andrés Goñi - Domingo, 5 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Las colas del paro son cada vez más largas en el Estado español y casi la mitad de los menores de 25 años están en situación de desempleo. (AFP)
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Gasteiz
El pasado 2011 terminó mal y 2012 ha comenzado peor. La trituradora laboral continúa sin entender de crisis. A razón de 9.000 parados más al día, España no ya solo lidera el poco honroso ranking de países de la UE con mayor tasa de desempleo, sino que lo peor de todo es que camina directamente hacia los seis millones de parados. Una previsión escalofriante y hasta no hace mucho quimérica que en la coyuntura actual se presenta tan real como dramática. Pero lo peor no acaba ahí. Ni tan siquiera la reforma financiera aprobada el pasado viernes por el Gobierno español, ni la laboral, que previsiblemente saldrá adelante en los próximos días, garantizan la contención de esta hemorragia. Entre otras cosas, según la opinión de varios economistas consultados por este periódico, "porque ambas reformas se van a quedar a medias y les va a faltar valentía y liderazgo".
De momento, el panorama laboral en España es desolador. Si la última encuesta de la EPA reflejaba que el paro afecta ya al 22,8% de la población activa, esto es, a 5,2 millones de ciudadanos, el desempleo juvenil azota a casi el 49%, es decir, 1.623.800 personas. Un dato extraordinariamente demoledor.
Por si fuera poco, el 30% de este grupo tiene menos de 30 años y la mayoría, encima, solo posee estudios básicos. Teniendo en cuenta que la resolución de sus problemas pasaría por una hipotética recuperación del empleo bruto, especialmente en el sector de la construcción, su futuro es, cuando menos, angustioso. La penitencia por los años de exceso y especulación en torno al ladrillo durará todavía muchos años, tal vez una década. En consecuencia, por este colectivo deberán comenzar los cambios estructurales en materia de empleo que España y Europa ultiman desde hace semanas.
De momento, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, enviará en los próximos días un equipo de funcionarios comunitarios para controlar junto a la patronal y los sindicatos españoles el destino de los 10.700 millones de euros de ayudas europeas que el Estado tiene asignado hasta 2013 y que aún no ha gastado.
Puede ser un camino o puede que llegue demasiado tarde. Porque algunas instituciones de referencia económica como el Banco de España, a las que se presupone capacidad de análisis y previsión, llevan semanas poniendo en el disparadero un vaticinio sobrecogedor: alcanzar los seis millones de parados. Su último boletín económico incide en ello. Prevé una caída para el presente ejercicio de tres puntos hasta alcanzar una tasa de desempleo del 23%, un escenario que ocurriría, añade el documento, a finales de año.
Coincide en este diagnóstico el FMI -Fondo Monetario Internacional-, ya que calcula dos años más de recesión para el Estado y un repunte considerable del desempleo como consecuencia de la inacción económica. Según sus cálculos, el PIB caerá este año 1,7 puntos. Pero es que incluso el PP de Mariano Rajoy se rinde a la evidencia. Sus pronósticos también auguran un desplome de la economía del 0,5%, lo que a buen seguro también afectará de lleno al desempleo si se tiene en cuenta esa teoría no escrita de que es necesario un crecimiento económico de dos dígitos como mínimo para estimular el mercado laboral.
Jesús Ferreiro
Profesor Titular de Economía de la UPV
Por argumentos de peso como éstos y, sobre todo, por las previsibles dificultades que el Gobierno español va a tener a corto plazo para cumplir con las exigencias de déficit impuestas desde Bruselas, el profesor titular de Economía de la UPV Jesús Ferreiro no descarta que la tasa de paro ronde los seis millones de parados a finales de año. "Es factible y posible que nos podamos acercar porque las condiciones van a empeorar", reconoce a este periódico con el "lastre" del déficit en la mano. Según sus datos, España cerrará 2011 con un déficit cercano al 8,2% y tiene en su agenda reducirlo en más de cuatro puntos en apenas doce meses. Eso significa que hará falta un nuevo hachazo de 45.000 millones de euros para adecuarse al tablero de juego que fija Europa. "Si tenemos una economía ya de por sí deprimida y le exigimos además un ajuste bestial en un espacio muy corto de tiempo, la situación no es nada halagüeña", sostiene.
A su juicio, la situación podría mejorar si se atendiera a una serie de cuestiones sustanciales pero de difícil cumplimiento. La primera, lograr un ajuste del déficit más sostenido, es decir, "poder pagar la deuda en más tiempo, un mensaje que elevaría la confianza y credibilidad del país". Y en segundo lugar, añade el profesor de la UPV, es necesario exigir a todos los dirigentes de la UE mayores dosis de "liderazgo y compromiso" que las mostradas hasta la fecha, puesto que "o salimos todos a la vez o no vamos a salir bien de ésta", advierte.
josé carlos díez
Economista jefe de Intermoney
De la evolución en las próximas semanas de ambas recetas, que los expertos han rebautizado como la crisis del euro, dependerá que la hemorragia del paro se detenga o, por el contrario, se descontrole hasta alcanzar esos fatídicos seis millones. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, pertenece al grupo de los incrédulos. Duda de la eficacia que pueda tener la reforma financiera aprobada el viernes -"se ha quedado a medidas", señala- y está convencido de que en la laboral ocurrirá algo parecido. En consecuencia, las previsiones que maneja Intermoney para el techo del paro de este año es que "estará muy próximo a los seis millones".
¿Qué o cómo se podría alterar este nefasto rumbo? Jesús Ferreiro insiste en la necesidad de acometer reformas racionales, aunque sean duras, y sostenidas en el tiempo, porque de lo contrario, como se ha visto en los últimos años, "va a ser pan para hoy y hambre para mañana". Pero también aporta este profesor titular de Economía un punto de vista sustancial que podría ayudar a adelgazar la tasa de desempleo: el retorno a sus países de origen de la mano de obra poco cualificada -en Euskadi el paro entre los extranjeros es del 30% frente al 11% de los vascos- y el efecto contrario, el del éxodo de los trabajadores españoles (y vascos) con más formación. Un alivio de doble lectura que llegado un tiempo futuro de bonanza y necesidad de profesionales de solvencia intelectual se acabaría convirtiendo en un problema. 12.169 vascos, según el último Censo de Españoles Residentes en el Extranjero, abandonaron Euskadi el pasado año.
josé antonio herce
Socio de AFI
Tampoco para José Antonio Herce, socio de AFI -Analistas Financieros Internacionales-, alcanzar los seis millones de parados es una previsión "descabellada". Que no ocurra va a depender de dos factores: que se acometa una reforma estructural de calado en la esfera doméstica -"crearía confianza para adecuarse a las nuevas reglas de juego"- y que Europa encuentre una solución urgente y abandone esa "miopía notable" de la que ha hecho gala hasta la fecha.
Su diagnóstico estructural es demoledor y proclive, si no toma las medidas oportunas, a seguir destruyendo empleo. Las empresas españolas son poco competitivas, pululan de forma alarmante sobre un mercado de trabajo "violentamente segmentado", practican flexibilidad "de la mala" y su productividad es insuficiente. Por si fuera poco, la tasa de desempleo en el mejor de los casos (cercana al 8%) "es preocupantemente alta", añade este experto.
En su particular hoja de ruta para tratar de encontrar una salida a la esta situación ofrece recetas que promulgan una revolución económica, política y social en el marco europeo. Y entre todas ellas destaca la flexibilidad interna de las compañías para que puedan organizarse, "sin las cortapisas de los convenios", explica. "Aunque no lo parezca, este asunto es más importante en estos momentos que los costes de los despidos", añade Herce.
De la reforma laboral en ciernes tampoco este economista detecta buenas vibraciones. A la "flagrante" falta de información sobre los planes que Mariano Rajoy tiene al respecto y el tiempo perdido en aprobarla -"vamos ya muy tarde", lamenta- añade este experto una lógica económica evidente: "Sin medidas contundentes y transitorias no hay nada que hacer. La reforma por sí sola no acabará con el paro".
¿Será capaz el Gobierno español de hacerlo? De momento en la propuesta para la reestructuración del sistema financiero la voluntad ha pesado más que la eficacia. Al menos eso es lo que ha manifestado buena parte de los protagonistas afectados y los economistas consultados. "Apunta maneras pero no va a ser suficiente", coincide el sentir común.
sandalio gómez
Experto en Relaciones Laborales del IESE
Otro tanto parecido se espera ahora con la reforma laboral, la séptima desde que en 1980 se aprobara el Estatuto de los Trabajadores. "Una reforma laboral cada cuatro años, ¿para qué, si ninguna ha solucionado el problema del paro?", se pregunta con cierta ironía el profesor Sandalio Gómez, titular de la Cátedra de Relaciones Laborales del IESE. Desde su perspectiva, la ecuación del desempleo tiene una premisa básica. Si el Gobierno del PP hace bien los deberes, entendiéndose por ello ser capaz de ejecutar medidas en pro de un país aunque el desgaste posterior sea extraordinario, "podremos intentar frenar esta sangría; de lo contrario, caminamos directos hacia el abismo".
En su chistera mágica existen pocos milagros y sí algunas certezas como la necesidad de cambiar "de arriba a abajo" las normas de juego para tratar de incentivar la economía y con ella el empleo. Normas que afectan a la manida flexibilidad interna, la negociación colectiva, la movilidad, el incremento salarial ligado a la productividad, la generalización de las indemnizaciones por despido o la lucha consensuada contra el absentismo, especialmente en las grandes compañías.
Entre tanto aprovecha el profesor del IESE para lanzar varios dardos a la representación sindical -"creo que no son capaces de asumir la gravedad de la situación"- y ante el propio Gobierno, al que exige ya con cierto desdén "más gorbernanza y decisión". Agura además Gómez, "y por descontado", una nueva huelga general y demanda un contrato especial y específico para los jóvenes si se pretende erradicar ese "trágico" 48% de paro juvenil que el país tiene en estos momentos".
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