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Coloca al lehendakari en un puesto diseñado para él en Madrid y refuerza la posición de Ares en Euskadi
El PSOE cierra en falso su llamada a la unidad con una Ejecutiva afín al secretario general
imanol fradua - Lunes, 6 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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Rodolfo Ares "negocia" la Ejecutiva. Al fondo Patxi López. (Cuatro)
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bilbao. Rubalcaba es un político que no da puntada sin hilo, y la composición de la nueva Ejecutiva Federal del PSOE que comandará no dejó al azar ningún nombramiento. Entre todos ellos hubo uno de evidente sentido táctico: el de Patxi López. El lehendakari, que fidelizó el voto de sus compañeros en Euskadi para el nuevo líder del PSOE, ha sido aupado a un puesto diseñado a su medida en la cúpula de Ferraz, en la que ocupará una responsabilidad de nuevo cuño: la Secretaría de Relaciones Políticas.
El apoyo sin reservas del aparato vasco al nuevo líder conlleva así muy positivos réditos para el PSE. El inquilino de Ajuria Enea, un valor emergente a los ojos del partido en el Estado -no así en suelo vasco, donde no levanta la cabeza en las encuestas-, salta al estrecho círculo de confianza de la formación. Aunque con un cargo sin funciones definidas aún, se coloca en la primera plana de cara a una hipotética carrera sucesoria, si bien dejaría otro flanco abierto en la CAV en caso de que centrase su carrera en Madrid, ya que podría dejar caer a un Gobierno vasco ya acuciado por la oposición y la crisis. El nuevo secretario general ya incidió en que, si por él fuera, el lehendakari lo sería "todo".
La maniobra se completa con un Rodolfo Ares que, toda vez que ayer desechara entrar como miembro en la nueva Ejecutiva, vería reforzada su posición de hombre fuerte en el Gobierno vasco. "La delegación ha estado absolutamente unida respaldando al secretario general y al lehendakari, y estamos muy contentos de cómo ha funcionado", remarcó Ares acerca de la vorágine de movimientos llevados a cabo por las diferentes familias en el cónclave socialista de Sevilla, que ayer concluyó con unos llamamientos a la unidad del bando ganador que fueron considerados insuficientes por el sector perdedor de Chacón, que se ve claramente desplazado del círculo de poder. Es más, también Eduardo Madina -otro vasco incluido en la terna de Rubalcaba- se felicitó por la maniobra ejecutada con precisión suiza por el PSE al aseverar que el sector vasco "ha jugado sus cartas y ha ganado". "Hoy -por ayer- es un grandísimo día para Patxi López", resumió sin dobleces. A esa dupla de voces también se sumó el propio protagonista de la jornada, que durante este fin de semana ha visto encumbrada su figura. Tanto que el lehendakari fue uno de los hombres más aplaudidos en Sevilla. El resultado, a su juicio, es "un reconocimiento del peso que el socialismo vasco" tiene en el PSOE.
Precisamente en ese búnker de dirigentes territoriales fieles a Rubalcaba, que completó los 38 nombramientos -con solo ocho responsables que repiten de la anterior Ejecutiva de Zapatero, y con 20 hombres y otras 18 mujeres- tras más de diez horas de intensas negociaciones, el PSE tendrá un destacado peso. No será quizás en el aspecto cuantitativo, pero sí en el apartado cualitativo: dos de sus responsables con mayor brillo en el Estado, López y Madina, acompañarán a Rubalcaba en la compleja labor de guiar la transformación del PSOE en un tiempo récord tras el varapalo electoral de noviembre. Con 22 votos de entre los 956 en juego, el PSE se instala en el centro de juego del socialismo español gracias al nuevo líder, al que incluso antes de la cita congresual, y debido a su evidente su afinidad ideológica, consideraban como "uno de los nuestros".
en la cúpula López se hace con el puesto de estrecho colaborador de Rubalcaba -fuentes socialistas aseguraron ayer por activa y por pasiva que podrá compatibilizarlo con la Lehendakaritza-, mientras Eduardo Madina entra en la segunda fila como vocal. Y es que ya desde la ronda de contactos de la madrugada para conformar su Ejecutiva, Rubalcaba guardó un espacio preferencial al PSE. Fue su segunda reunión de la noche, tras la protocolaria con Chacón. Tanto Madina como López tienen un innegable cartel en el aparato del partido, e incluso hay quien apunta a que podrían llegar a ser candidatos a la presidencia del Gobierno español en 2015.
Por contra, y mientras los socialistas navarros incluyen a Juan Moscoso en la terna, Jesús Eguiguren abandonó a petición propia el Comité federal y será relevado por Susana Corcuera. También sale Javier Rojo, que se alineó con el bando perdedor. En este órgano habrá cinco representantes vascos, con Ares a la cabeza junto a Isabel Celaá, Txiki Benegas y Ramón Jáuregui.
Por encima de López estará situado José Antonio Griñán como presidente -la única concesión de Rubalcaba al sector contrario para evitar que se presentara devaluado a las elecciones andaluzas tras su silencio cómplice ante los apoyos de sus delegados a Chacón-, además de dos de los más íntimos colaboradores de Rubalcaba: Elena Valenciano, vicesecretaria general, y el líder de los socialistas castellano-leoneses, Óscar López, secretario de Organización. También han entrado otros afines como Jesús Caldera, Trinidad Jiménez o Rafael Simancas. Pero todo apunta a que Griñán se encamina a un futuro, cuanto menos, incierto. Con las elecciones andaluzas llamando a la puerta -el 25 de marzo-, su figura quedaría seriamente dañada si las encuestas aciertan y el PP se apodera del histórico feudo socialista.
Entonces solo quedará un territorio bajo las siglas del puño y la rosa: la Euskadi dirigida por un PSE que arrebató el Gobierno vasco al nacionalismo de la mano del PP, y con un Patxi López que puede ir fogueándose en el conocimiento de la maquinaria socialista desde su nueva tribuna como responsable de las relaciones del partido, en una responsabilidad sin carácter gestor pero dotada de un evidente calado político. Y puede ser tras la caída de Andalucía -y la consiguiente de Griñán- cuando el ascenso del lehendakari a un puesto de mayor relevancia en el aparato de Ferraz pueda ser considerado indispensable, además de posible, tras reservarse la carta de Ares -centrado en el Gobierno- para la partida electoral en Euskadi.
apoyo del 80% Con un margen menor del obtenido en los tres últimos cónclaves socialistas por su predecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, y ligeramente mayor al respaldo obtenido en 1997 por Joaquín Almunia, el plenario del 38 Congreso avaló el liderazgo de Rubalcaba con el 80% de los votos a favor. En contra tiene -a pesar de que se abstuvieran- al sector de una Chacón que evitó los comentarios y fue colocada en el Comité Federal. Durante su breve alocución, en la que hizo un llamamiento a la "fortaleza", el nuevo líder definió tres objetivos de país como "el empleo, Europa y la equidad", mientras adelantó que apostará por unas primarias a la francesa para dirimir quién se enfrentará a Rajoy dentro de tres años.
Pero los cuchillos largos que llevan sobrevolando entre los dos bandos abiertos en la formación en 2011, su particular annus horribilis, siguen estando presentes. El PSC ha sido el sector que más ha perdido, y por ese flanco le llegaron a Rubalcaba -que ganó por solo 22 votos- los mayores reproches. Los llamamientos a la unidad entre todas las familias socialistas no consiguen ocultar que algunas heridas del PSOE siguen supurando.
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