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Acusa a Iñigo Urkullu de instrumentalizar y sacar de contexto llamadas privadas
deia - Lunes, 6 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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Patxi López, Rodolfo Ares y el consejero de Economía Carlos Aguirre, en el Parlamento Vasco. (DEIA)
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Bilbao. Cuando el presidente del EBB Iñigo Urkullu desvelaba el viernes haber recibido llamadas desesperadas de un Gobierno de Gasteiz que buscaba atajar el déficit, el gabinete de López respondía en tromba recurriendo a su manual del oasis vasco. Negó cualquier riesgo de quiebra y tachó al cabeza visible del PNV de "irresponsable". Pero no terminó de negar las llamadas o, al menos, no lo hizo tajantemente. La pugna parecía cuestión de matices, y la sintaxis del comunicado de Lakua parecía dejar la puerta abierta a la posibilidad de que hubiera pedido colaboración y ayuda a las filas de Urkullu, aunque nunca a la desesperada. Este periódico adelantaba en su edición del sábado que habría sido el consejero de Interior Rodolfo Ares quien acudió a Sabin Etxea -se reunió con Urkullu el día 23 y levantó el teléfono hasta en dos ocasiones- para dar cuenta de una situación económica "crítica" en el Ejecutivo, según fuentes consultadas por este medio, y para pedir la implantación de un recargo de un céntimo por cada litro de combustible para poder financiar la sanidad. Ayer mismo, el propio Ares reconoció implícitamente los intercambios verbales al acusar al jeltzale de "instrumentalizar conversaciones privadas sacándolas de contexto", pero volvió a asegurar que Euskadi no se encuentra en puestos de descenso.
El hombre fuerte del equipo socialista admitió así haber acudido a la formación abertzale, que el viernes volvía a tender la mano a los socialistas al objeto de reanimar la economía vasca. Según pudo saber este periódico, tras haber recibido la llamada del gabinete socialista, Iñigo Urkullu se mostró dispuesto a colaborar con López aparcando los intereses partidistas y trabajando con discreción, como lo había hecho el socialismo al dirigirse telefónicamente y sin publicidad al PNV. De ese modo, el presidente del EBB ahorraba al PSE una nueva exposición a un desgaste al que se hubiera visto abocado de haber decidido desvelar las llamadas en ese momento.
A pesar de ello, la portavoz del Gobierno Idoia Mendia desconfió en público de su disponibilidad -llegó a aventurar que se trataba de un ofrecimiento vacío-, mientras su propio partido hablaba en privado de colaborar con Urkullu. Desconcertado, el burukide terminó convocando una rueda de prensa para hacer públicas las conversaciones con el socialismo, aunque sin precisar que fue Ares el interlocutor. El jeltzale se mostró crítico y lamentó que el PSE jugara a dos bandas, pidiendo colaboración en privado y desconfiando en público de la mano tendida por el PNV.
La reacción del socialismo no se hizo esperar. Acusó a Urkullu de manipular, y negó haber cruzado comunicaciones a la desesperada. Sin embargo, con la matización del propio Ares, queda probada la existencia de llamadas. Determinar si fueron o no desesperadas forma parte del terreno de las interpretaciones, aunque el Gobierno de López ha dejado claro en más de una ocasión que necesita recursos. Haya o no riesgo de quiebra, y sea o no límite la situación, el Ejecutivo ha lanzado globos sonda como la modificación de la política fiscal vía parlamentaria, y lo ha hecho tras haber incrementado ostensiblemente el endeudamiento de las arcas públicas en los tres años de mandato de López. Unas estrecheces a las que se suma su gestión de la crisis, con un paro que no deja de aumentar y cuya tasa de crecimiento de enero se ha situado a unas décimas de duplicar la registrada en el Estado.
explicaciones Después de que el lehendakari López acusara anteayer a Urkullu de actuar de modo irresponsable, Ares negó ayer que hubiera habido "una llamada desesperada" al PNV en los términos que el jeltzale hizo públicos el viernes, pero reconoció que ha discutido con los abertzales y con los populares en materia impositiva. En declaraciones a la cadena Ser, aseguró que el PSE sigue queriendo discutir con PP y PNV, "así como con otras formaciones", sobre cambios que puedan consolidar una fiscalidad más justa. Según pudo saber este periódico, el socialista propuso al partido de Sabin Etxea la implementación del céntimo sanitario para financiar Osakidetza.
Según matizó Ares, "es verdad que estamos pasando dificultades, pero Euskadi es una comunidad solvente". Negó que hubiera tocado a la puerta del PNV "en los términos que decía Iñigo Urkullu" -aunque no quiso dar detalles-, y lamentó que "se haya intentado instrumentalizar conversaciones privadas sacándolas de contexto para intentar trasladar que ha habido llamadas angustiosas cuando esto no ha sido así", según insistió el consejero de Interior.
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