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Aitziber Ibaibarriaga (Bilbao 1983), es la concejala más joven del pleno y, además, se estrena en política. Dice que no le incomodan los debates de calado político con alusiones a otros tiempos y está convencida de que son el único grupo capaz de votar cualquier propuesta sea del partido que sea
Olga Sáez - Domingo, 12 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Aitziber Ibaibarriaga, arquitecta de profesión y concejala de Bildu, se estrena en política esta legislatura. (Jose Mari Martínez)
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Bilbao. La política no es ajena para la concejala de Bildu, Aitziber Ibaibarriaga. Su padre ya fue concejal de Bilbao hace ocho años, con lo que al menos, estaba familiarizada con la vida política municipal. Piensa que el Ayuntamiento es un búnker y que no hay cauces de participación ciudadana, algo que intentará transmitir desde su tribuna. Considera, que como grupo, han sido bien recibidos por sus compañeros de pleno y cree que algunos partidos se tienen que quitar el miedo y así puedan aprobar sus propuestas "porque muchas veces son tan interesantes o más que las de otros partidos. Vemos que lo que condiciona es la sigla no el contenido".
Es usted la concejala más joven del pleno. ¿Es su primer cargo institucional?
Sí, tengo 28 años y claro, es mi primer cargo institucional. Estudié en Donostia arquitectura y la facultad tenía algunos problemas. Yo participé activamente en el movimiento estudiantil que estaba muy organizado y también en los grupos de mujeres de mi barrio. Las elecciones municipales se plantearon en un contexto político muy concreto. Yo como joven siempre veía la institución lejana. Como simpatizante de la izquierda abertzale prácticamente nunca he ejercido mi voto porque ninguna de las sensibilidades me representaba, por eso me pareció interesante cuando me propusieron desde Bildu. Es interesante que participemos las personas jóvenes, las mujeres. Y aquí estoy.
Su padre también fue concejal y coinciden ideológicamente. ¿Hablaban en su casa de política? ¿Le ha dado su padre algún consejo?
Sí, pero el hecho de que seamos de generaciones diferentes marca diferencias y sobre todo la práctica política. Sin embargo, la diferencia con otros compañeros es que yo ya conocía el Ayuntamiento, porque mi aita fue 8 años concejal. Desde fuera para quien no está en el día a día puede resultar un poco búnker. En mi caso, al menos el edificio, no me resultaba ajeno. Respecto a consejos, mi aita cree en el proyecto de Bildu y sabe cómo soy yo y por dónde va, por ejemplo, la defensa del feminismo y los valores de izquierda. Bildu ha venido para quedarse y lo que me traslada es que hay que trabajar sin prisa pero sin pausa. Y creo que es lo que estamos haciendo. Estamos entrando con nuestro discurso de izquierdas, soberanista, que no estaba antes en el pleno, poco a poco porque la realidad del ayuntamiento es compleja.
¿Se siente incómoda cuando se producen debates políticos que hacen referencia a ETA o HB?
No tenemos problemas de hablar de nada, pero se recurre a esos debates para desvirtuar el tema. Bildu ya ha hablado de todo lo que tenía que hablar y en ese sentido creemos que es recurrir a lo fácil y además esos discursos van por detrás de la sociedad. Pero, no tenemos ningún problema.
¿Qué impresión tiene usted en estos primeros diez meses de concejal, de la política municipal y de sus compañeros de pleno?
El discurso de Bildu y el estilo de Bildu hace mucho que no está en el pleno municipal y, en ese sentido, ha supuesto un revulsivo o algo novedoso. No se nos puede negar que Bildu habla claro y que sus posturas están bien definidas. Por otro lado, siempre he tenido la opinión de que el Ayuntamiento es bastante búnker y a pesar de estar en el día a día, de cara a la sociedad sigue siendo un búnker. Me llama la atención, y ha sucedido ya dos veces en el pleno municipal que no se le permite hablar al público, por ejemplo y la participación es muy limitada. Respecto a las políticas me parece que el Gobierno y Azkuna ejemplifica demasiado comparando con capitales de España en lugar de potenciar las capitales vascas, para potenciar el país. Con el resto de los compañeros, sobre todo tratas con los que más tiempo pasas y creo que en general se nos ha acogido bien.
Para una persona joven que viene de los foros estudiantiles, ¿es difícil adaptarse a las normas y protocolos de la política?
Estamos intentando mantener la cercanía con la gente y dentro estamos observando y viendo la reacción de los compañeros. Pero también hay que ser consciente de que cuando uno asume un cargo de estas características con una proyección tan importante eso lleva un trabajo más personal, pero creo que no supone mayor problema. En el día a día somos compañeros de trabajo y es importante que se pueda hablar. Aunque en los plenos o las comisiones nuestra postura sea muy clara.
Han apoyado algunas propuestas del PSE y también del PP. ¿Sus votantes los entienden o les han llamado la atención?
No. Se nos ha acusado de ser la voz discordante, de ser la defensa del no, pero los datos demuestran que no es así. Somos el único grupo que hemos apoyado mociones de todos los partidos porque consideramos que lo que es bueno para Bilbao es bueno para todos. Por eso, hemos apoyado propuestas de todos los grupos. Sin embargo, no pasa lo mismo con nuestras propuestas hay recelo. Quizás ellos tengan problemas con sus bases. Nosotros les decimos que si tienen que votar que no, que lo hagan, pero muchas veces se escudan en la abstención o lo que llamamos el enmendeitor para no aceptar nuestras propuestas porque algunas si no llevaran el logo de Bildu las aprobarían.
¿Cómo ve las relaciones institucionales en un futuro?
Yo confío en que haya un cambio. El alcalde dijo que no iba a haber una política de rodillo pero no está siendo así. Esperamos que según vayan avanzando los tiempos y algunos partidos se quiten el miedo puedan aprobar propuestas nuestras porque muchas veces son tan interesantes o más que las de otros partidos. Vemos que lo que condiciona es la sigla no el contenido.
Es difícil mantener un discurso de empleo, de bajada de impuestos, incluso la participación ciudadana que promueven en su expresión más amplia o mantener Kukutza cuando está dentro de la política municipal. ¿Ha tenido que cambiar alguno de sus discurso?
Nosotros estamos haciendo una rueda por los barrios y estamos trasladando lo que creemos que es el Ayuntamiento. En este ayuntamiento ha habido propuestas reales que se están llevando a cabo en otras capitales y es factible. El tema de Kukutza es otro ejemplo. Porque desde dentro hemos visto su trayectoria completa. Nuestros argumentos cogen más peso. Es cierto que la actividad municipal es frenética, pero estamos yendo a los barrios y vemos que la gente no sabe lo que se está haciendo, no hay cauces de participación.
¿Se ha llevado ya algún disgusto importante?
Una decepción muy grande fue el tema del carnaval. Habían pasado ya diez meses y votamos a favor de una propuesta de la concejala pensando que iban a dar un paso adelante dentro de la normalización y ha sido bastante decepción en el ámbito político y en el personal porque soy comparsera. También con lo que ha ocurrido en Kukutza porque cada vez que paso por el solar se me revuelve el estomago.
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Gracias por su comentario
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