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Ángel López, Jefe de programación de Onda Vasca - Sábado, 18 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Ateridos se quedaron los jugadores del Athletic en Moscú y no menos tiesos los 300 aficionados que se habían desplazado a arroparlos en la gélida Rusia. Lo primero que pensé viendo a algunos supporters del Lokomotiv con el torso desnudo en pleno jolgorio ¡a -10 grados! es si ellos y no los nuestros eran los del centro de Bilbao. Inmediatamente después me vino a la memoria aquel anuncio de camisetas termolactiles de los años 80 en el que un empresario perfectamente abrigado para el invierno ruso recibía con cara de sorpresa a un occidental ligero de ropa y le preguntaba "yu mía fresky, fresky?" ¿No tienes frío? A lo que el impertérrito individuo contestaba con un contundente ¿frío yo? Nunca, el slogan de la marca textil Damart.
Tendríamos que habernos puesto la famosa camiseta térmica para evitar la posterior congelación de ideas que llegaría en el segundo tiempo. Los futbolistas, los irreductibles seguidores del Athletic y los que vimos el encuentro por televisión nos quedamos como pajaritos por el desenlace. No nos gustan las metamorfosis que traen estos resultados. Es difícil entender cómo un equipo que se va al descanso en ventaja aparezca totalmente deslavado en la segunda mitad, sin la agresividad y la pegada que se han convertido en sus rasgos de identidad. Dr Jekil y Mr Hyde. Desconcertante. Algunos debieron haberse quedado en el iglú o calentar los músculos en la Tundra.
Hay argumentos para considerarlo un accidente sin mayores consecuencias, una mala tarde. Jugar bajo cero en una superficie sintética y helada a la que no es fácil acostumbrarse en 2 días podría entenderse como un argumento exculpatorio, pero nos convence. Las pruebas en contra de la tesis del frío son más nítidas: el rival está prácticamente en su pretemporada y algunos de ellos jugaban en manga corta pese a ser mayoritariamente portugueses y brasileños.
La rueda de prensa postpartido de Bielsa cobró entonces más interés. Pedimos explicaciones ¿Hubo exceso de confianza? ¿Falta de preparación? ¿Se congelaron las ideas? El rival les superó, pero según el de Rosario no por desconocer sus cualidades. No es propio de su manual pasar por alto las virtudes del contrincante. Probablemente prefirió echarse las culpas a cargar sobre la empanada de sus pupilos. Es ventajista decir que pudo haber hecho más, pero solo realizó un cambio. Por suerte, Tovarich, hay margen para la enmienda. El Loco lanzó un contundente aviso "el rival triunfó, pero las expectativas de revancha son máximas".
El partido de vuelta será al abrigo de San Mamés, esperemos que con la lección aprendida. Quedó demostrado en Moscú que no es suficiente plantear los partidos con la fantasía del juego como principal valor, mantener el tiqui-taca como única estrategia no garantiza el éxito en todos los combates, a veces se necesita el oficio, la picaresca, saber enfriar los partidos aunque signifique romper con los principios del jogo bonito.
Tarea de Bielsa, que ahí tiene un problema. Su once de gala es demasiado joven y necesita mas escamas para aprender las lecciones de la cara b del fútbol. Toca remontar y a alguno de los que se quedaron helados en el segundo tiempo les debería tocar quedarse en la nevera dentro de 5 días en el partido de vuelta. No pongo en la picota a nadie, ni a Amorebieta por el paso de espatadantza que supuso el segundo gol del Lokomotiv ni a Iraizoz por no detener el penalti que inicio la remontada rusa.
Iraizoz fue el mejor de los leones en Moscú pero no ha parado una pena máxima desde su llegada a Bilbao. Se lo debería mirar. No hay ningún reproche para el central de Iurreta, esta ofreciendo sus mejores prestaciones desde que debutó en el primer equipo y lo del jueves solo es un lunar.
Caer de esta manera en la Europa League ha congelado la euforia. El disgusto la ha deshecho a la misma velocidad que se derrite la nieve cuando llueve. Tampoco es malo, había tal "engorile" con la final y la negativa merengue a ceder su estadio que todos nos habíamos despistado más de lo conveniente. Los jugadores abstraídos en una nube de elogios, los aficionados reservando hotel hasta en 3 capitales para no perderse la fiesta, los hosteleros madrileños con la sensación de perder bocado cuando ya estaban salivando el fruto de las sueltas carteras bilbaínas, la prensa de aquí cargando contra la tozuda aunque legítima negativa del club blanco a acoger el encuentro, la de allí mezclando churras con merinas y aprovechando las aguas revueltas para recuperar el cizañero, rancio y recurrente componente político del partido. Faltan casi 100 días para ese encuentro y muchas más finales por disputar. La mas inmediata, mañana mismo, y el jueves la siguiente. Urge lavar la imagen para volver a proclamar héroes a los que convertimos en villanos por 45 minutos de desaciertos.
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