Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Al borde de la muerte después de una grave caída en junio, el colombiano vuelve a subirse a una bici
alain Laiseka - Miércoles, 22 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:39h
votos
comentarios
Mauricio Soler, en la pasada Vuelta a Suiza. (Team Moviestar)
Vista:
bilbao. No pidió mucho a la vida hace un año Mauricio Soler, 29 años, aquella espiga que maravilló en la montaña del Tour de 2007, el que era de Rasmussen y acabó en la vitrina de Contador. "Salud y un poco de suerte", deseó, pobre hasta para soñar, mientras recordaba la gincana de lesiones y caídas que habían hecho de su currículo un parte de guerra. El último renglón torcido, en el amanecer de 2010, le tuvo tres meses en barbecho y amplió su visión idílica del ciclismo, "lo es todo para mí", a una dimensión más realista, el drama de la vida: "Es un deporte desagradecido en el que en un momento cumbre una caída o una enfermedad te dejan fuera de una carrera grande como el Tour". No es lo peor que le pudo pasar.
Hace ya más de ocho meses, en junio, Soler había olvidado la desconfianza y corría alegre y optimista por los Alpes; había ganado una etapa de las buenas, dura, claro; había sido líder, y estaba convencido de poder ganar la carrera. Pocos días después cayó de nuevo en desgracia. Tropezó durante la etapa con algún objeto, salió despedido de la bicicleta y aterrizó sobre una estaca de madera de un jardín. El resultado fue estremecedor: sufrió un trauma craneoencefálico severo, fractura de la base del cráneo en el lado izquierdo, fractura de las costillas número dos a la nueve, fractura compuesta de clavícula y escápula, laceración de un riñón, fractura compuesta del cuello del pie izquierdo y fractura del malar y temporal del pómulo.
Más claro y contundente fue Alfredo Zuñiga, médico del Movistar, con Patricia, la mujer de Soler. Le dijo por teléfono que lo sentía mucho, pero que Mauricio estaba muy mal, prácticamente muerto, y que solo un milagro podía salvarle.
Hace unos días, en Colombia, ocurrió que Soler se levantó, se montó en una bicicleta y dio pedales.
Fueron cuatro pedaladas, una vuelta corta alrededor de su casa sobre una mountain bike roja y junto a su perro Aquiles. Lo documentó la revista mundociclístico, que también recogió las palabras de Soler. "Volver a montarme en una de mis bicicletas era algo tan deseado como ver a mi hijo de nuevo después del accidente". Algo así debieron sentir alguna vez Javier Otxoa, Pedro Horrillo o, más recientemente, Izaro Lasa, otros milagros en bicicleta.
La recuperación de Soler ha sido tan prodigiosa que tiene perplejos a los miembros del Movistar que creyeron verle morir en el hospital de Suiza donde ingresó en coma. O que, ya en octubre y en el hospital de Iruñea donde fue trasladado a los pocos días del accidente, se maravillaban pese a que el colombiano, delgado como un palo tras perder más de veinte kilos, apenas podía mantenerse en pie y corregía el equilibrio agarrándose a Patricia como si se agarrara a la vida. Mediado octubre recibió el alta, pero no el permiso para volar a Colombia porque, dañado el oído izquierdo, sufría un vértigo que era lo que le impedía caminar. No cogió el avión de regreso a casa hasta finales de diciembre. Entonces, solo mes y medio después, andaba sin ayuda. Hoy, ya pedalea.
en mayo vuelve a iruñea En palabras de los médicos de la La Sabana, en Bogotá, Soler progresa de manera "impresionante" tras someterse sin descanso a las terapias en la piscina o el gimnasio y regresará en mayo a Iruñea para una revisión en la que los doctores que le operaron de todas las fracturas evaluarán la recuperación. Tal vez, también, las posibilidades, remotas, de que vuelva a correr, un deseo que ha ido perdiendo nitidez en su mente. Al salir del coma, lo primero por lo que preguntó fue por su bicicleta y durante semanas pensó realmente en que volvería a ser ciclista. Luego, esa motivación que sirvió de carburante para su recuperación pasó a un segundo plano porque se percató de lo importante que era el mero hecho de seguir con vida. "Ahora", piensa, "solo mi Dios dirá si vuelvo a correr o no".
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
13:38
13:19
13:14
13:03
12:56