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LAB y los estudiantes frenan la votación de la moción al forzar que no hubiera el quórum necesario
Idoia Alonso - Miércoles, 22 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Bilbao. El desmarque de LAB y la negativa del Consejo de Estudiantes a participar en la votación ha frustrado la que, para algunos, constituía una moción de censura indirecta contra el rector de la UPV/EHU. "Ha habido personas que han decidido no seguir en el Claustro por lo que no tenemos quórum suficiente para proceder a la votación de la moción. Por tanto, se da por concluido el Claustro". Con estas palabras, el rector de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Iñaki Goirizelaia, daba ayer por clausurado el Claustro extraordinario celebrado en el Paraninfo (Abandoibarra) para debatir sobre el servicio público de la universidad vasca en época crisis.
Finalmente, sí hubo debate. Y la comunidad universitaria demostró, como dijo alguno de los ponentes, que el cuerpo de la UPV/EHU no está "narcotizado" ante los efectos perversos sobre la calidad de los servicios públicos derivados de los recortes impuestos desde Madrid por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, y en casa por el Ejecutivo López. Eso, y que no comparte las detracciones planteadas en el anteproyecto del Presupuesto de la UPV/EHU -que contempla 12 millones menos- que pasará por el Consejo de Gobierno mañana. Su aprobación depende de algunas de las personas presentes ayer en el Claustro. Por tanto, el resultado de la votación está abierto.
La suspensión de las primas por jubilación se destapó como el principal punto de fricción entre la plantilla y el equipo rectoral, después de que el rectorado haya decidido dejar sin efecto la mayoría de las medidas de ajuste decretadas por el Ejecutivo López contra los funcionarios de la administración general de la CAV.
El vicerrector de Coordinación, Juanjo Unzilla, explicó ante los cerca de cien claustrales congregados en el Paraninfo que "para poder atender los compromisos salariales de toda la plantilla y a la vez mantener el nivel de empleo (y por lo tanto de contratación para sustituciones), no es posible consignar una partida para el abono de las primas de jubilación", cuando la aportación del Gobierno vasco a este concepto no cubre los 3 millones necesarios. En este sentido, dijo que para cumplir los acuerdos alcanzados con la plantilla se precisa de consignación presupuestaria, "y dado que esto no es posible para este ejercicio, se suspenderá temporalmente la aplicación en este punto".
Lo que no se produjo fue la votación de una única moción a favor de garantizar el derecho al estudio y el cumplimiento de los acuerdos en vigor firmados con el personal de la universidad. Esta moción genérica y aparentemente inocua llegaba avalada por la mayoría de los claustrales que han forzado el Claustro extraordinario. Sin embargo, no llegó tan siquiera a someterse a votación. Y es que, durante el descanso que siguió al debate inicial, un grupo de unos 40 claustrales decidió desacreditarse para forzar la suspensión de la votación ya que, con su ausencia, se lograba romper el quórum de 80 personas necesario para proceder a la votación.
pugnas internas ¿A qué se debe este curioso comportamiento? ¿Por qué forzar un Claustro, presentar una moción consensuada para luego no votarla? ¿Por qué no apoyar una moción cuyo contenido es compartido por todos los estamentos de la universidad, rectorado incluido? La respuesta debe leerse en clave UPV. Es decir, en clave de las pugnas internas entre las distintas sensibilidades que conviven dentro de la universidad por ensanchar sus cuotas de poder. Pugnas que se suelen agudizar en periodo electoral, y las elecciones al rectorado se proyectan para diciembre. El exrector Juan Ignacio Pérez definió este fenómeno como "el cainismo que, desde hace ya demasiado tiempo, se ha instalado en nuestro país como subproducto de la confrontación partidista".
La caja de los truenos la destapó LAB apenas 24 horas antes. El lunes, el sindicato mayoritario de la UPV/EHU decidió desmarcarse del Claustro al entender que un sindicato -UGT- tenía la "estrategia de utilizar la unidad de acción más que para ir en contra de los recortes previstos en la UPV/EHU para convertir el Claustro extraordinario en una moción de censura indirecta y representar así su vieja guerra particular contra el equipo rectoral en el ámbito institucional". Dicho de otro modo, que el sector opositor de Goirizelaia pretendía convertir el Claustro en lanzadera de la campaña electoral, vendiendo la aprobación cantada de la moción como una reprobación de la gestión de Goirizelaia.
A la luz de los mismos acontecimientos, el Consejo de Estudiantes adelantó el mismo lunes que se estaba replanteando acudir a la votación de la moción que ellos mismos habían avalado, aunque confirmaron su asistencia al Claustro. Ayer, un representante de Lurgorri y otro de estudiantes de los independientes aprovecharon su turno en la tribuna para anunciar la postura del alumnado: se ausentarían de la votación.
Papel clave de los estudiantes A través de un comunicado, el Consejo estudiantil reiteró su apoyo a la necesidad de un Claustro extraordinario porque "siempre hemos apostado porque la comunidad universitaria se posicione sobre cuestiones universitarias, como los posibles recortes que previsiblemente se aplicarán" por la reducción del presupuesto. "Sin embargo, hemos visto que en los últimos días ha habido quien ha intentado que este Claustro se convierta en lo que no es". Por este motivo, decidió "no entrar en ese juego ni tampoco en guerras sindicales" así que se decantó por una salida salomónica, animar a sus representantes a asistir y participar en el debate y ausentarse de la votación "pues no queremos rechazar la moción al compartir el fondo del asunto y sin embargo no compartimos que se quieran hacer lecturas interesadas de nuestro posible apoyo para intereses particulares".
Así pues, al descanso todas las cartas estaban boca arriba. A la vuelta del mismo, la sala Koldo Mitxelena, antes abarrotada, estaba prácticamente vacía. A la vista de que no había quórum para la votación se dio por finalizado el Claustro ya que no había más puntos en el orden del día. Un día que algunos calificaron de "histórico", y en el que la comunidad universitaria demostró que su preocupación, en estos momentos, está centrada en el impacto de la crisis sobre la calidad de la universidad vasca pública y las condiciones laborales de su plantilla.
Al termino del Claustro, el rector Goirizelaia evitó aludir a la trastienda del acto y se felicitó por el desarrollo del mismo. "Creo que ha habido un debate interesante con aportaciones que hemos oído y tendremos muy en cuenta", dijo. Respecto a la falta de quórum señaló que ha sido porque "la moción la asume toda la universidad, viene tanto en los Estatutos como en las bases estratégicas de la universidad aprobadas en diciembre y estamos comprometidos con ello. Por tanto, no hace falta votar algo que es evidente".
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