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La digitalización trae consigo un debate sobre cómo serán en un futuro estos templos de la lectura
Ane Araluzea - Viernes, 29 de Junio de 2012 - Actualizado a las 07:32h
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El Gobierno vasco y los ayuntamientos conceden ayudas a las bibliotecas para la inclusión de las nuevas tecnologías y la promoción de la lectura digital. (Foto: jose mari Martínez)
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Bilbao
SON tiempos de transición para las bibliotecas. Las nuevas tecnologías están cambiando los hábitos de lectura sin que se pueda predecir de forma concluyente su incidencia en estos templos de la lectura. Los más nostálgicos, aquellos que husmean entre las páginas y disfrutan con el tacto del papel, se resisten al eBook, el nuevo soporte digital que se ha instalado en la sociedad con intención de quedarse. En contraposición, las bibliotecas más receptivas optan, poco a poco, por la inclusión de este nuevo aparato, convidando a los usuarios a tomarlo prestado de la forma convencional. Sin embargo, el éxito de estas experiencias piloto deja entrever los numerosos obstáculos a los que se enfrentan actualmente. La inexistencia de una plataforma que posibilite la adquisición de títulos digitales a las redes de bibliotecas es una de ellas. Por el momento, el formato de papel y el formato digital están condenados a convivir, a la espera de esclarecer cómo será la biblioteca del futuro.
Sobre este tema se ha debatido largo y tendido en la Alhóndiga de Bilbao, donde desde el miércoles se están celebrando unas Jornadas Profesionales bajo el nombre Las bibliotecas, espacios de siempre ante el desafío del eBook y las redes sociales. Para ello, cuentan con la participación de diversos agentes culturales del sector que tratan de dilucidar el futuro próximo de las bibliotecas. Entre los asistentes, destacan profesionales como Chris Meade, director de IF:Book, quien expuso ayer por la mañana su idea sobre la Escritura en los nuevos medios, en el if:book Café, y Micah May, Director de Estrategia de la Biblioteca Pública de Nueva York, quien participará hoy en la conferencia Oportunidades de hoy para empezar a construir bibliotecas para el futuro.
En cuanto a la situación actual de las bibliotecas vascas, ayer se celebró la mesa redonda Cuando el futuro es presente: relaciones sociales y lectura digital en las bibliotecas de Euskadi, donde varios responsables de distintas bibliotecas expusieron su situación y compartieron su experiencia sobre la inclusión de las nuevas tecnologías en sus bibliotecas. El coordinador del evento fue Fernando Juárez, de la Biblioteca Municipal de Muskiz, y los ponentes fueron Arantza Urkia, Directora de la Red de Bibliotecas de Donostia, José Ramón Guevara, de la Biblioteca Municipal de Hondarribia, e Ibon Idoiaga, de la Biblioteca Municipal de Leioa.
futuro incierto Urkia explicó que en las Bibliotecas de Donostia implementaron los primeros eBooks en el 2010; 21 en total. El éxito fue tal que cuando se les preguntó a los usuarios sobre si preferían el mismo título en formato de papel o en digital, "más de la mitad optó por el formato digital". Mediante las ayudas económicas dirigidas a fomentar las nuevas tecnologías en las bibliotecas, promovidas tanto por el Gobierno vasco como por los ayuntamientos, las Bibliotecas de Hondarribia y Leioa han tenido experiencias similares. No obstante, Idoiaga señaló que, en su caso, "más que fomentar la lectura digital queríamos dar a conocer los eBooks".
Los profesionales del sector se muestran reacios a realizar pronósticos. Urkia opina que hasta ahora, todas las conjeturas han sido desacertadas: "Si fuesen ciertas las predicciones, a día de hoy estaríamos todos con libros electrónicos". Guevara, por su parte, tiene claro que "la situación del eBook es todavía muy cambiante: no sabemos si se crearán plataformas, los aparatos son muy caros y hay muchos problemas para realizar los préstamos". De momento, a corto plazo, están de acuerdo en afirmar que el libro convencional convivirá con el libro digital.
En cuanto a los desafíos a los que deben hacer frente, subrayaron precisamente la incertidumbre sobre cómo será ese futuro y de qué forma deberán adaptarse a él. Idoiaga consideró que estamos viviendo un cambio de paradigma, ya que "venimos de una cultura escrita y vamos a una que es más audiovisual". En esa situación cambiante, expuso que los bibliotecarios deberán mediar entre los usuarios y las nuevas tecnologías para promover la alfabetización digital. Urkia, sin embargo, matizó que labor del bibliotecario, en esencia, seguirá siendo la de fomentar la lectura: "nos da igual que se lea en papel o en digital".
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