Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Mumford & Sons y The Kooks fueron las estrellas de ayer, a la espera del 'reventón' de Radiohead
Andrés Portero - Sábado, 14 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:39h
votos
comentarios
El público indie se arremolinó y disfrutó con el grupo británico The Kooks. (David de Haro)
Vista:
bilbao
Tarde entre nubes y claros ayer, en el ecuador del BBK Live Festival, en una jornada que abrieron los euskaldunes Zea Mays y que tuvo, a la espera del bombazo de Radiohead a dos representantes británicos como estrellas vespertinas. Una, Mumford & Sons, fieles al folk rock acústico y el country; otros, The Kooks, aliados del pop alternativo. Ambos acortaron la espera a una marea de gente que rondaba las 40.000 personas cuando la noche cayó sobre las campas abarrotadas de Kobetamendi, que esperaban a los chicos de Thom Yorke.
Mumford & Sons, una de las más curiosas y extravagantes sorpresas de las listas británicas y estadounidenses de los últimos tiempos, habituadas a ser copadas por artistas pop, de baile y hip hop, saltó al escenario principal del BBK Live a eso de las 20 horas. Y lo suyo es de resaltar porque este joven cuarteto inglés, al igual que sus compatriotas Noah & The Wale, que habían actuado escasos minutos antes, le da al folk rock, el country y el bluegrass, música de raíz que les confirmó como el plato exótico de un festival como el bilbaino.
repaso El grupo, que tiene previsto editar su segundo disco en septiembre, mostró en Bilbao que encara cada directo como una fiesta que podría ser la última de sus vidas. Colorearon sus canciones con bonitas armonías locales y gran diversidad de instrumentos: banjos y dobros, violín, contrabajos y teclados, según el repertorio. El cuarteto, liderado por el vocalista Marcus Mumford, quien también mostró su habilidad a la guitarra acústica y hasta las percursiones, dio un exhaustivo repaso a su primer disco, Sigh no more, cuyo nombre procede de la obra Mucho ruido y pocas nueces, de Shakespeare.
A pesar de ser unos completos desconocidos en el estado español, donde ha pasado desapercibido su nº 2 en las lista británica y en la de Estados Unidos, y sus dos nominaciones a los Grammy, su repertorio, simple, lúdico, directo y participativo, logró enganchar a una audiencia ya multitudinaria y no tan sorprendida dada su elevada filiación británica ante temas tan arrebatadores como Winter winds, con sus aires de himno, que sonó también con los maravillosos metales del disco, canciones más plácidas como The cave o alguna que alternó la caricia con el ritmo encabritado del bluegras, como Roll away your stone. En White blank page su vocalista recordó al Jeff Buckley más emotivo y hasta se atrevieron a adelantar el inédito Where are you now?, que estará en su próximo disco.
Inmediatamente después, en el escenario dos, saltó a escena el cuarteto de Brighton The Kooks, cuyo nombre está tomado de una canción de David Bowie y que con los años y los discos, especialmente con el debut Inside in/inside out y el posterior Konk, se ha convertido en una de las bandas más seguidas y vendedoras de Gran Bretaña. El público indie que ayer acudió en masa a ver a Radiohead se arremolinó y disfrutó de su concierto, que sirvió de muga entre la caída del día y la llegada de la noche.
La traslación al directo en Kobetamendi de su último disco, Junk of the heart, les mostró cada vez más pop, especialmente en canciones como la que le da título -"quiero hacerte feliz, hacer que vivas", dice su estribillo, coreado hasta la ronquera por sus fans- y la encantadoramente clásica y no menos adhesiva How´d you like that.
En el apartado rockista destacaron canciones de su primer disco, como la febrilmente eléctrica See the world o Do you wanna, de su segundo, que provocó el delirio en las primeras filas de fans. Por cierto, el líder del cuarteto, Luke Pritchard, suegro de Mick Jagger, demostró gran voz, movilidad y dotes de entertainment.
Hoy, el BBK Live entrará en su recta final, en una jornada que presenta una lista de nombres consolidados como es el caso de Garbage, Keane y Glasvegas, bandas aptas para todos los públicos y perfectas para generar un ambiente típicamente festivalero.
Publicidad
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad