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El Athletic ha comunicado recientemente a ambos que tienen fecha tope para responder a su oferta
La Junta Directiva estima que el silencio de los dos futbolistas perjudica a los intereses de la entidad
josé l. artetxe - Lunes, 6 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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Fernando Amorebieta sigue los pasos de Fernando Llorente y tampoco acepta la propuesta de renovación que le ha realizado la Junta Directiva del Athletic. (FOTOS: OSKAR MARTÍNEZ Y JUAN LAZKANO)
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bilbao. El Athletic ha puesto fecha tope a la resolución de las negociaciones que mantiene con Fernando Llorente y Fernando Amorebieta para la renovación de sus contratos, que expiran el próximo 30 de junio. Durante la pasada semana, ambos jugadores fueron informados por parte de la Junta Directiva de que disponen de un plazo para responder a las ofertas que han recibido y que en ambos casos son inamovibles. Apoyado en esta premisa, el club entiende que carece de sentido prolongar el tira y afloja, máxime cuando los contactos con los dos futbolistas se iniciaron muchos meses atrás. De ahí que, con ambos reintegrados a la dinámica del equipo y con la temporada oficial recién abierta, haya optado por establecer un límite para que contesten a las propuestas que tienen en su poder.
La postura del Athletic trata de zanjar de una vez por todas dos situaciones que parecen enquistadas, por lo que ha solicitado a Llorente y Amorebieta que se definan, que digan si desean o no seguir vistiendo de rojiblancos, algo que deben dar a conocer en breve, en cuestión de días. En el supuesto de que no acepten la última proposición de Ibaigane, se interpretará que prefieren cambiar de aires, pues los responsables de la entidad bilbaina no contemplan margen alguno para una negociación posterior. El tiempo de intercambiar opiniones y peticiones está cerrado.
La directiva tenía pensado adoptar esta medida al constatar que ninguno de los acercamientos registrados anteriormente había conseguido desbloquear el problema que plantea el prolongado silencio al que se han abonado Llorente y Amorebieta. Ha aguardado a que el equipo entre en competición, lo que sucedió el pasado jueves en el marco de la Europa League, para transmitir lo que sería su última palabra.
Parece que tanto Llorente como Amorebieta no tenían inconveniente en seguir dilatando la incertidumbre. Es posible que los dos considerasen que el paso de las semanas y los meses les hacía más fuertes en la negociación, no en vano a partir del primero de enero estarían legitimados para gestionar su futuro con cualquier equipo. Es evidente que dicha táctica choca con los intereses del Athletic, que estima haber dado los pasos necesarios, tanto por plazos como por el contenido de sus ofertas, para que estos jugadores permanezcan bajo su disciplina, estampen su firma y sigan vinculados por espacio de cuatro temporadas más.
En este sentido, conviene recordar el pronunciamiento público realizado por Josu Urrutia al cierre de la anterior campaña, cuando aseguró en rueda de prensa que "el club está haciendo un esfuerzo más que suficiente para que siga", referido al caso específico de Llorente. Bueno, pues tres cuartos de lo mismo cabría aplicar al asunto que implica a Amorebieta, con quien incluso se habría ajustado el apartado económico elevando en cien mil euros por año la propuesta que manejaba la directiva hasta el verano y que sería en la actualidad de 1,8 millones de euros limpios por cada una de las cinco temporadas, la vigente y las cuatro siguientes.
Amorebieta percibe 1,5 millones y pretendía obtener un incremento de medio millón. En principio, el club se mostró dispuesto a pagarle 1,7, cifra muy alejada de su petición, y que con el regateo ha quedado en 1,8. El contrato incluiría algunas cláusulas con las que el central podría rozar los dos millones, pero supeditadas a logros colectivos, de equipo, y por lo tanto muy improbables de verse plasmadas en la práctica.
TRAE COLA Lo de Llorente tiene más cola, puesto que su contrato viene siendo noticia desde bastante antes de que Urrutia accediera a la presidencia. Su antecesor en el cargo, Fernando García Macua, intentó amarrar al goleador en el año electoral. Incluso trascendió el contacto que mantuvieron en un restaurante bilbaino, pero el dirigente no fue capaz de sacarle el "sí" a Llorente, lo que hubiese sido una golosa baza pensando en la campaña. Así lo interpretó el propio Llorente, según unas palabras que pronunció en las que quiso dejar claro que no estaba por la labor de que su futuro pudiera ser utilizado.
Lo cierto es que Urrutia encaró la negociación con bastante margen, pero tampoco ha podido convencer a Llorente. Por los ritmos, se diría que su intención era hacerlo antes de que muriese la temporada, pero terminó la competición y el delantero deslizó que se lo tomaba con calma, acaso para jugar la baza de la Eurocopa, donde confiaba en dar un impulso a su cotización. Luego resultó que Vicente Del Bosque arruinó sus expectativas al no concederle un solo minuto en el evento que acogieron al alimón Polonia y Ucrania.
Pero el Athletic hizo otros cálculos, la Eurocopa en absoluto iba a influir en sus criterios, fuese cual fuese la actuación de Llorente en dicho escaparate. La prueba es que la propuesta que Llorente tiene encima de su mesa es idéntica a la que ya conocía antes de irse concentrado con España. El club accede a abonarle 4,5 millones por ejercicio, lo que significa una subida de un millón sobre lo que Llorente tiene firmado en su anterior contrato. El riojano ha insistido en los diversos contactos en que debe ganar cinco millones, pero siempre ha escuchado una negativa de Ibaigane, que no va a transigir porque ello equivaldría a disparar la distancia que le separa del resto de las fichas de los componentes de la plantilla rojiblanca, ya de por sí bastante exagerada.
A esta negativa se suma ahora el tema del plazo. El Athletic cree que ha gestionado con tacto, generosidad y paciencia la deseada continuidad de Llorente. No han faltado constantes afirmaciones de Urrutia y de Amorrortu en las que expresaban su fe en la consecución de un acuerdo. En las mismas apelaban al compromiso del jugador con el club donde se ha formado y ha desarrollado su carrera, pero tal identificación, asimismo subrayada en alguna ocasión por el protagonista de esta historia, de momento no se ha reflejado en algo tangible. La semana que hoy comienza es clave.
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