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Sandra Atutxa - Martes, 11 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:36h
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Unax con sus aitas y sus peluches, en el aeropuerto de Leioa. (Pablo Viña)
Vista:
Eneko Cañibano Aita de Unax
Bilbao. Unax Cañibano, el pequeño de Leioa, ha superado la primera fase. Ya le queda menos para hacer realidad sus sueños infantiles; para jugar a fútbol, correr, brincar con su amigos de la ikastola. La operación a la que fue sometido ayer en el Boston Children's Hospital resultó "todo un éxito y respira al 100%", explicaron sus aitas Eneko y Marta, que permanecen en todo momento a su lado. El niño permanecerá sedado al menos tres días en la UCI del centro hospitalario "para llevar un mayor control", relataron a DEIA desde la ciudad estadounidense. Sus padres podrán estar durante estos días junto al pequeño. Pese a la diferencia horaria la buena noticia corrió ayer como la pólvora a través de las redes sociales. Mucha alegría para los amigos y familiares de este pequeño que ha conquistado los corazones de la sociedad vizcaina con su complicada historia. "Todo ha salido bien", comentaban desde el centro hospitalario.
Unax entró a la sala de operaciones a las 9.00 de la mañana de allí (15.00 horas de Euskadi), sonriendo y acompañado de sus dos peluches preferidos, un tigre y un león. El equipo médico dirigido por el doctor Del Nido le operó durante seis horas. La intervención finalizó sobra las 15.00 horas. A las cuatro de la tarde de Boston (21.00 horas de Euskadi), el pequeño ya estaba sedado en la habitación de la UCI donde se controlará su evolución. "El interior lo tiene inflamado y el médico prefiere que permanezca sedado para llevar un control más riguroso", explicó su aita.
El niño de Leioa, de ocho años, ha calado en lo más profundo de la sociedad vizcaina por su fuerza, y la de su familia, para sobreponerse a la grave enfermedad que le fue diagnosticada cuando apenas tenía dos días de vida. Unax ingresó el viernes 7 de septiembre en el prestigioso centro, donde ayer fue sometido a una compleja operación que, con una probabilidad del 95%, le liberará de buena parte de las limitaciones que ahora tiene por la atresia pulmonar que padece. Si su capacidad torácica era de un 75%, ayer el pequeño león saturaba al 100%. Las próximas 24 horas, sin embargo, serán claves para saber cómo evoluciona el pequeño.
Montaña rusa La vida de Unax Cañibano está llena de altibajos; una montaña rusa de dificultades. Al txiki de Leioa no le funcionaba un pulmón y al otro le fallaban las arterias que conectan con el corazón. Este cuadro clínico, sumado a otras complicaciones, ponía en riesgo la vida del chaval. Sin embargo, estas limitaciones físicas le han servido para desarrollar otras habilidades, como la música. Le encanta tocar la guitarra y disfruta viendo a su aita, Eneko, y su tío, Aitor, tocar en el grupo Travellin'Brothers. Unax es fuerte, lo ha demostrado en estos ocho años en los que ha superado más de una crisis. Su vida no ha sido fácil, pero la puerta a la esperanza se ha abierto para él en Boston, en gran medida, gracias a la ayuda de miles de personas anónimas que han contribuido para que este pequeño de Leioa continúe sonriendo.
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