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El "alivio" de Andy Murray

El escocés se convierte en el primer británico que gana un Grand Slam en 76 años

roberto calvo - Miércoles, 12 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:38h

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Andy Murray exhibe el trofeo del US Open, su primer título de Grand Slam después de cinco intentos.

Andy Murray exhibe el trofeo del US Open, su primer título de Grand Slam después de cinco intentos. (foto: AFP)

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Dos escoceses ilustres como Sean Connery y Alex Ferguson no quisieron perderse el día más importante en la carrera de Andy Murray, el tenista que ayer se quitó de encima la mochila que cargaba desde que debutó como profesional. El jugador nacido en Dunblane (15-5-1987) fue el sucesor de Fred Perry durante todos estos años en que había estrellado su talento contra cierta inconsistencia mental que le hacía fallar en los mejores escenarios. Desde ayer, Murray ya es el siguiente británico, en el mismo lugar, en ganar un torneo del Grand Slam, ya es como Fred Perry: "Estoy seguro de que Fred está sonriendo en algún lado. Estoy muy, muy feliz y espero que no pase tanto tiempo para ver a otro británico ganar un Grand Slam".

Tuvieron que transcurrir 76 años para que el Abierto de Estados Unidos coronara a Andy Murray en medio de un viento que durante el fin de semana sacó lo mejor del jugador escocés. El título olímpico anunció a un nuevo Murray, pero el paso verdadero, el que le coloca junto a la trinidad del tenis actual, lo dio en una final larguísima, agónica y espectacular ante Novak Djokovic, que no pudo repetir título. Tras cinco sets y cuatro horas y 53 minutos de juego, de durísimos intercambios, de golpes ora planos, ora cortados con los que jugaba el viento, un resto del serbio se perdió por la línea de fondo y el nuevo campeón se echó las manos a la cabeza en una celebración comedida, casi inapreciable, para lo que acababa de conseguir: 7-6 (10), 7-5, 2-6, 3-6 y 6-2.

Fue importante el cómo y el qué. Murray se colocó dos sets por delante después de consumir casi dos exigentes horas y media de juego. Djokovic parecía hundido, pero sacó lo mejor de su repertorio para igualar el choque ante un rival que podía caer en el hundimiento. Pero el nuevo Murray surgió precisamente ahí, en esos momentos que antes le venían grandes. Quebró los primeros saques del de Belgrado en el último set y despejó el camino hacia su primer título grande.

En cuclillas, en un rincón de la pista, Andy Murray tardó en asimilar la victoria. "Obviamente estaba muy emocionado y feliz y lloré un poco porque nunca sabes cuándo va a ser la primera vez", explicó. "Principalmente, estaba aliviado por superar esa barrera", admitió. Djokovic le abrazó para darle la bienvenida al club de los grandes, que ahora tiene cuatro miembros que se han repartidos los cuatro Grand Slams del año: el serbio ganó en Australia, Nadal en Francia, Federer en Londres y Murray en Estados Unidos. "Me alegro mucho por Andy, se lo ha merecido. Los cuatro estamos llevando el juego a otro nivel y es muy bueno ser aparte de una gran era... El que Andy haya ganado lo hace aún más competitivo y más interesante para la gente", señaló Djokovic tras su derrota.

Antes de empezar el partido, el escocés ya sabía que era el número 3 del mundo, superando al lesionado Rafa Nadal -el balear ha caído a su puesto más bajo desde marzo de 2010-, aunque el escocés necesitaba este triunfo para confirmar el salto que dio en el torneo olímpico. Wimbledon, con la final del Grand Slam y el torneo olímpico, fue su plataforma de despegue y Flushing Meadows, la del aterrizaje quizás definitivo. Murray reconoció que "no dudó de mí mismo física y mentalmente" y eso le permitió esquivar ser el primer tenista que pierde sus cinco primeras finales de Grand Slam.

El primer reto de quien con 12 años sobrevivió a la matanza de Dunblane, en la que fueron asesinadas 17 personas, es asaltar el número 1 del mundo: "Para lograrlo debes ser regular todo el año. Es algo que Novak, Roger y Rafa han hecho de forma increíble en los últimos años. Hicieron que sea muy difícil para el resto llegar a lo más alto. Pero definitivamente lo intentaré". Es la nueva mentalidad del jugador retraído y reservado que creció en una familia de deportistas, pero al que nadie le pareció que tenía dotes para el tenis.

Con 15 años, ingresó en la academia de Emilio Sánchez Vicario, Miles Maclagan, Mark Petchey y Brad Gilbert guiaron sus primeros pasos como profesional y con Álex Corretja alcanzó el top 4. Faltaba algo más, eso que ha encontrado con el impertérrito Ivan Lendl en los últimos nueve meses. "He disfrutado mucho trabajando con él. He escuchado muchos consejos suyos", confesó tras ganar en Nueva York. 76 años después de Fred Perry, Andy Murray ha llegado.

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