Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Alba Arnau - Miércoles, 12 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
votos
comentarios
"Que tomen nota". Esta es la receta del president de la Generalitat, Artur Mas, al Gobierno de Mariano Rajoy. También es el deseo de los miles de catalanes que ayer volvieron a hacer historia. Dos millones de personas, según la organización; millón y medio, en cifras de la Guardia Urbana -un de cada cinco catalanes-, y solo 600.000 -una cifra escasamente realista- para la Delegación del Gobierno español, se congregaron ayer en las calles de Barcelona. Colapsaron el tráfico, los medios de transporte públicos, las líneas telefónicas y las conexiones 3G.
La manifestación de ayer fue histórica por el número de asistentes, sí, pero también por su motivación. Es la primera vez que el grito es unánime: independencia para Catalunya. El recorrido previsto para la marcha no pudo absorber el volumen de gente que llegó de todas partes de Catalunya.
Ni siquiera la cabecera de la manifestación presidida por los organizadores, la Assemblea Nacional Catalana (ANC), y otras entidades cívicas y culturales, pudo desplazarse. Finalmente, una pequeña delegación de la ANC sorteó la multitud por calles adyacentes para llegar puntuales al Parlament de Catalunya. Allí les esperaba la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, junto a un grupo de diputados.
Apenas se avanzaba unos metros cada varios minutos. Bajo el lema Catalunya, nuevo Estado de Europa, eran muchos los que al término de la marcha no habían avanzado más de dos manzanas. "¡Pero si no hemos llegado ni al punto de inicio!", exclamaba un hombre acompañado de sus tres hijos. El más pequeño en carrito todavía ataviado para la ocasión. La jornada de ayer fue reivindicativa pero, sobre todo, festiva. Muchas familias, muchos niños, gente mayor. Grupos de adolescentes que coreaban consignas inventadas y incluso realizaban coreografías al más estilo de las cheerleaders americanas.
estelades en castellano Como poco, era curioso escuchar muchos manifestantes castellanohablantes, que enarbolaban sus estelades con más energía que nadie. Ignacio Álvarez, un joven abogado de Valladolid, comentaba a Deia que lleva aproximadamente seis años viviendo cerca de Barcelona. "Nunca había entendido el sentimiento independentista, pero hace falta vivir aquí y sentir la impotencia de ver cómo los impuestos que pagas no se ven reflejados en los servicios públicos que recibes para darte cuenta que esto es un engaño", aseguraba, convencido. Otra pareja, él asturiano y ella chilena, manifestaban que a su llegada no entendían que, por ejemplo, se les pidiera el catalán en las entrevistas de trabajo. "Por ignorancia y comodidad prefieres mirar hacia otro lado, pero cuando formas parte de la sociedad te das cuenta de que sus reivindicaciones son las tuyas y que lo que piden es justo y legítimo", explicaba ella.
"una nueva época" Muchísimas caras anónimas, pero también algunas conocidas. Personajes de la escena empresarial, cultural e intelectual, como el cantautor Lluís Llach, quien tras retirarse de los escenarios se deja ver escasas veces, apuntó a la radio pública catalana que sentía que ayer "era el primer día de una nueva época".
La ciudad condal amaneció abarrotada de senyeres y estelades. Las que adornan balcones y ventanas han aumentado significativamente, pero el asalto de las banderas al atuendo personal es abrumador. Camisetas, vestidos, calzado deportivo, banderas a modo de capa, pulsera, gorros y sombreros. El merchandising de esta Diada ha superado con creces cualquier expectativa. Desde de primera hora de la mañana podían verse los helicópteros de los Mossos d'Esquadra sobrevolando la ciudad. Los dispositivos de seguridad estuvieron presentes durante todo el día para evitar cualquier posible incidente ante la previsión de la marea humana que se podía generar. Las calles de Barcelona fueron un hervidero desde primera hora de la mañana.
Por la mañana, Artur Mas había realizado unas declaraciones que marcaron el resto de la Diada: "Si no hay acuerdo con Madrid en material de pacto fiscal, el camino de libertad de Catalunya está abierto". Y, como si dichas puertas se abrieran de par en par, el ambiente en las calles barcelonesas hirvió de manera fulgurante el resto del día. Como si de una demostración de fuerza se tratara los grupos de ciudadanos coreando proclamas independentistas se multiplicaban en cada cruce.
guardiola, desde nueva york Pese a la anunciada ausencia de Artur Mas, la presencia en la marcha de nueve de los once consejeros de su Govern y de la propia esposa del president dejó bien a las claras las intenciones últimas. Una nutrida representación de políticos de formaciones como CiU, ERC e ICV se sumaron, así como un grupo de cargos y exdirigentes del PSC, críticos con su partido.
Dio carpetazo a manifestación una marea de cartulinas verdes a favor de la independencia, una escenificación que contó con el respaldo en un vídeo desde Nueva York del exentrenador del Barcelona Pep Guardiola. "Desde Nueva York, aquí tenéis otro más", dijo Guardiola exhibiendo la papeleta verde.
Publicidad
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad