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jon mujika - Domingo, 16 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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María Mayora mece y abraza la coctelera como si fuese una criatura propia. (Foto: pablo viñas)
Vista:
bilbao. "Sácame la fotografía abrazada a la coctelera: es mi pasión, como si fuese una criatura con vida propia". Sus deseos son órdenes y María Mayora salta a esta última página de esa guisa. Lo hace recién llegada del Bramble Bar de Edimburgo, donde ha participado en la final del Caorunn Storytellers Global Cocktail Challenge 2012. Solo cuatro barmans llegaron hasta ese templo. Y entre ellos, María, santurtziarra, plantó cara al escocés Iain Griffiths, vencedor final, con dos cócteles: Beltane y Bonni Passion.
¿Tan bueno era el de Iain?
Invendible para nosotros. Era un cóctel muy duro, muy fuerte. Al estilo de lo que beben los escoceses.
Nómbreme un cóctel que desate pasiones, que invite a una noche loca y desenfreno
El propio Beltane. En la mitología celta, Las noches de Beltane relata la crónica de las fiestas en las que los hombres se adentraban en el bosque hasta el amanecer, junto con la bebida que les daba fuerza y virilidad para hacer frente a las largas veladas de lujuria. De aquellas noches celtas nacían muchos niños. Es una mezcla de lujuria y desenfreno.
¡Cuénteme, cuénteme!
Whisky sauce, la ginebra Caorunn, licor de flor de sauce, licor de plátano verde, limonada de rosas y ginger ale... ¡Y a beber!
¡Ufff! Un poquito de calma...
Entonces tómese un dry martini para relajarse. Es el padre de la coctelería aunque cada vez se consuma menos. Ya no se estilan bebidas tan duras sino que se pide algo más refrescante, burbujeante.
Y su versión es...
Un Marylin Monroe. Todos los cócteles que he creado para Los Tamarises tienen nombres de actores o actrices.
Créame: no resulta fácil relajarse con Marylin a la vista...
Ja, ja, ja. Lleva ginebra, dry martini y hielo pilé y una se siente muy tranquila cuando lo bebe.
¿Existe en la coctelera un remedio para la tristeza?
Déjame pensar... ¡El Tequila sunrise! Con esos colores que recuerdan al amanecer te quita todas las penas.
¿Cuál me despeja el aburrimiento?
Uno que yo he bautizado como Brad Pitt. Tiene notas a naranja y un color azul que te recuerda a los ojos de Brad. ¿Quién se aburre con esos ojos...? ¡Nadie!
¡Habrá un 'Angelina Jolie'!
¡Sí! Es dulce, con helado de vainilla, menta, arándanos... ¡Y sin alcohol!
¿Qué le atrae de la coctelería?
El paladar y el olfato son maravillosos y la capacidad que tiene un buen cóctel para despertar recuerdos y sensaciones.
¿Usted también hace malabares con la coctelera?
Esa es una modalidad distinta: el flair. Ahí se premia la destreza. Es más visual, pero no se valora tanto el sabor.
¿Existen vínculos entre la cocina y la coctelería?
Sí, claro que sí. Usamos espumas, caviares falsos de limón, de manzana, de jengibre... Intercambiamos experiencias y en la base está lo mismo: el deseo de experimentar, de arriesgar para crear algo distinto. Ahí se hermanan.
Los vascos no experimentamos demasiado: el gin-tonic y...
¡Alto ahí! No hay otro lugar en el mundo donde se cuide el gin-tonic como en Bizkaia. El toque fresco de la lima o el limón, el cuidado de los hielos secos, el procurar no romper la burbuja de la tónica, las mil y un ginebras que se manejan... Es una maravilla.
¿Hay mezclas prohibidas?
Las bebidas cremosas con los refrescos se cortan, eso es sabido. Y también dicen que la base solo ha de tener un alcohol, pero esa regla se puede romper. Como todo en esta vida la clave está en la dosis y en la ilusión que pongas.
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Gracias por su comentario
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