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El funeral por Anabella Domínguez, esposa de Azkuna, congrega a varios miles de personas
jon mujika - Martes, 18 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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iñaki Azkuna recibe el cariño del pueblo a la salida de la catedral. (Foto: juan lazkano)
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BILBAO. ¿Qué otra melodía encaja mejor para esta crónica fúnebre que la famosa aria E lucevan l'estelle, el sobrecogedor Adiós a la vida, de Tosca...? Ahí van sus últimos versos para acompañar este desfile, este cortejo fúnebre -¡ay, Dios mío, da un nosequé decirlo así!- de nombres propios, de hijos de Bilbao y de otras tierras que ayer acompañaron al alcalde de la villa, Iñaki Azkuna, y a su hijo Alejandro en su dolorosa despedida de Anabella Domínguez. L'ora el fuggita ... E muoio disperato! E non ho amato mai tanto la vita! ...(Ese tiempo ha acabado… ¡y voy a morir desesperado! ¡Y jamás he amado tanto la vida!) canta el tenor a pleno pulmón y el corazón boxea dentro del pecho.
No estuvo solo el alcalde en este trance; en el amargo sendero de la despedida. En un funeral concelebrado por 11 sacerdotes (entre ellos el rector de la Universidad de Deusto, Jaime Oráa...) y presidido por el obispo de Bilbao, Mario Iceta, miles de personas se arremolinaron extramuros de la catedral de Santiago. En su interior, donde el silencio cortaba como el filo de una navaja, no cabía un alma.
Bajo los pórticos de la catedral de Santiago, José Luis Sabas y Andoni Aldekoa ejercían de anfitriones al recibir, en un mar de manos estrechadas, besos, abrazos y losientos. Fue un trabajo de titanes porque ya una hora antes de los funerales, la catedral hervía de gente. A la cita fueron llegando José Luis Bilbao y una corte de diputados forales; la totalidad de concejales de la villa; Iñigo Urkullu, Andoni Ortuzar, Antonio Basagoiti, Idoia Mendia, Isabel Celaá, Carlos Aguirre, el lehendakari José Antonio Ardanza, Juan Mari Atutxa, Josu Erkoreka, Josu Ortuondo, Izaskun Bilbao; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, el de Gasteiz, Javier Maroto, el de Donibane Lohizune, Peyuco Duhart, o el de Biarritz; Didier Borotra, Txema Oleaga, Ignacio Echebarria, José Luis Markaida, Ana Madariaga, Magdalena Múgica, Maite Lastra, de luto riguroso, Jon Ortuzar, el motociclista Efrén Vázquez, Miguel Ángel Lujua, Txema Vázquez Eguskiza, Juan Mari Sáenz de Buruaga, Javier Viar, Juan Ignacio Vidarte, Maite Urrestarazu, Santiago Díaz Ponzoa, Alfonso Menyo, Ángel Serna, José Domingo Ampuero, Catalina Olabarri, José Ángel Iribar, Alejandro Echevarría, Rodrigo Gartzia Azumendi, Derecko Doyle, Didier Hortolland, José Andrés Gorricho, Pedro Ensunza, Jon Darpón, Julio Alegría, Mercedes de Miguel; los poetas Misere Josephe y Fernando Zamora, Irina Petrescu, Begoña Urtxaga, Jose Mari Amantes, Jorge Aio, Jon Aldeiturriaga, Boni García, Jon Andoni Zarate, Matías González, Rafael Sarria, Yolanda del Hoyo, Tomás Sánchez, Xabier de Irala, Vicente Mestre, Manu Suárez, Miguel Madariaga, el presidente del TSJPV, Juan Luis Ibarra, Pilar Aresti, Pedro Elordui, Joseba Solozabal, Juanjo Baños y cientos y cientos de personas que vivieron una tarde entre emociones.
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