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Períodico de Deia

Los obstáculos de la competición

La hora, la lluvia o el día de la semana condicionan el resultado final de los ganadores

O.Sáez - Jueves, 20 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:37h

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BILBAO. La carrera entre los siete medios de transporte para confirmar cuál es el mejor vehículo urbano tuvo que salvar sus propios obstáculos para que la prueba se realizara con total veracidad y así el muestreo fuera válido como ensayo para cualquier ciudadano.

El coche privado llegó el último porque se vio inmerso en un tráfico denso fruto de que ayer era un día lluvioso, de septiembre y con una ciudad que ya está a pleno rendimiento. Los semáforos le jugaron una mala pasada y encima tuvo que vérselas con la difícil tarea de aparcar en Indautxu. Tuvo que dar varias vueltas hasta conseguir su objetivo. Sin embargo, las circunstancias a las que tuvo que enfrentarse fueron reales como la vida misma en la ciudad de Bilbao. Tuvo que realizar 3 kilómetros para un trayecto de 1,3 kilómetros. Frente a este participante, el taxi tuvo la suerte de encontrarse con un recorrido mucho más lineal, con tan solo dos semáforos y con una sola zona densa, la más próxima a El Corte Inglés.

En el caso de las bicis, respetaron los semáforos, soportaron amagos de lluvia y para colmo a la bici privada se le rompió la cadena. Aun así, atravesaron entre los primeros la línea de meta, casi al mismo tiempo que el taxi. El peatón se lo tomó con filosofía. Anduvo a paso normal, ni ligero ni pausado, aunque confesó que no se había parado en ningún escaparate; algo que no entra del todo en la realidad de los viandantes. Pero el objetivo era no quedar el último y desde luego que lo consiguió. Además, llegó prácticamente a la par que los usuarios que utilizaron Bilbobus y el metro.

En el caso de los transportes públicos, las variaciones fueron mínimas. En el suburbano no hubo ninguna incidencia que hubiera podido alargar el tiempo del recorrido y el usuario de Bilbobus tampoco percibió que su autobús se enfrentara a un atasco o tuviera problemas por un coche en doble fila, por ejemplo. Así pues, la carrera fue legal y real. Según el concejal, Asier Abaunza, hace una semana ya se hizo un simulacro similar para ver cómo se comportaban estos siete medios de transporte en la ciudad y curiosamente los resultados fueron idénticos. No se puede decir que sea una prueba empírica pero sirve de botón de muestra para los que aún tienen dudas sobre el uso del vehículo privado en Bilbao.

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