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En una noche para olvidar, los de Bielsa fueron incapaces de superar a un Hapoel que rentabilizó un gol de rebote
El riojano, que fue bien recibido, falló varios tantos cantados
unai muñoz - Viernes, 21 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:43h
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Llorente, que debutó en San Mamés esta temporada y que fue bien recibido, tuvo una decena de buenas ocasiones pero no consiguió marcar. (FOTO: OSKAR MARTÍNEZ)
BLOGS: ATHLETIC RISAS CLUB: Muro israelí | ATHLETIC BIHOTZEZ: La "cenicienta" amarga la noche
BILBAO. Las cosas han cambiado. En el año II de Marcelo Bielsa con el Athletic, ni la Europa League es capaz de acabar con la zozobra con la que los rojiblancos han arrancado el presente curso. Las noches mágicas de hace unos meses en la competición del Viejo Continente permanecerán en el recuerdo de todos los hinchas. Pero del pasado no se vive. Y, lo que es más importante, no se gana. Y anoche, ni las reminiscencias de la competición europea ni el retorno de Fernando Llorente al césped de San Mamés, sirvieron para que los leones se enchufaran. La cenicienta del grupo sacó los colores al subcampeón del año pasado, que no fue capaz de pasar del empate a uno tras asediar la meta rival durante toda la segunda parte.
Los rojiblancos arrancaron el partido sin tensión. Una caraja que no se sacudieron hasta que Susaeta y De Marcos marcaron al resto de sus compañeros el camino a seguir. Pero para eso hubo que esperar hasta bien entrada la primera parte. Puede que el nuevo balón de la Europa League fuera un globo o que el viento sur confundiera el biorritmo de los bilbainos, pero viendo el nivel que mostraron los israelíes, no es normal las concesiones que el Athletic dio a su rival. No es por desmerecer a los actuales campeones de la Liga de Israel, pero con un central de 38 años, un defensa con el dorsal 81 a su espalda y un portero que perdió tiempo desde el primer saque de puerta, las sensaciones no podían ser peores. Igual que las de los bilbainos. Aunque estos por razones bien distintas.
gol con el trasero Sin fluidez en la circulación de balón, con errores en pases sin oposición y sin crear ocasiones de gol, los visitantes se adelantaron, casi sin querer, en el minuto 13. Habrá quien crea en la superstición o que lo considere simplemente mala suerte, pero lo cierto es que el 0-1 llegó tras un disparo sin peligro del capitán israelí, que el delantero húngaro Lencse desvió con la zona en la que la espalda pierde su nombre. Iraizoz volvía a encajar un gol, aunque en esta ocasión no puede haber reproche.
Solo había pasado un cuarto de hora y los vicios que los hombres de Bielsa han mostrado desde que arrancó la presente temporada volvieron a aparecer. El técnico rosarino tiene trabajo por delante para que los rojiblancos vuelvan a ser la máquina engrasada que el año pasado deslumbró a media Europa. Tanto a nivel colectivo como individual. Porque si en conjunto les costó sacar el balón desde atrás y enlazar jugadas con peligro durante la primera parte, hombre por hombre, jugadores como Iker Muniain y Ander Iturraspe están lejos del juego creativo al que tienen acostumbrados al público de La Catedral.
Tuvieron que ser Susaeta y De Marcos, con combinaciones por la banda derecha, los que llevaran el peligro antes del descanso. El centrocampista de Eibar parece haber recuperado las buenas sensaciones después de solucionar su futuro contractual con el Athletic. Y ayer demostró por qué Bielsa no piensa en quitarlo del once titular. Primero con una jugada individual, en la que el 14 del Athletic hizo un autopase que completó con un disparo que se fue al palo. Y después, con el tanto que supuso el empate y que hizo que los leones se fueran con menos presión al vestuario.
Una jugada que Isma López (el debutante en la fase de grupos estuvo menos participativo que en otras ocasiones durante los minutos que jugó por la banda izquierda) inició por la banda izquierda con un centro que cayó en los pies de Susaeta, que solo, desde el punto de penalti, cruzó ante el portero, que hizo la estatua. Cuarto gol del eibartarra en la Europa League esta temporada y la muestra de que, para que el Athletic carbure, el juego por las bandas es fundamental. Para ese momento, Fernando Llorente ya se había retirado a los vestuarios para iniciar el calentamiento. Era la noticia de la noche, porque, hasta ese momento, de fútbol poco se podía hablar.
Ocasiones sin acierto Después de tanto debate sobre la reacción que la grada iba a tener con el retorno del riojano a San Mamés, Bielsa hizo lo lógico: poner toda la carne en el asador para arreglar el panorama. Y La Catedral, como siempre ha hecho a lo largo de su historia, se centró en animar. Incluido a Llorente. La entrada del 9 por Isma López hizo que Muniain cayera a la banda izquierda y Aduriz compartiera la vanguardia con el de Rincón de Soto. El entrenador argentino ya probó a ambos durante el Espanyol. Los ve compatibles, aunque ayer únicamente les mantuvo juntos doce minutos. Tiempo suficiente para que Llorente pusiera en peligro la meta rival, mostrando las cualidades que le han colocado como uno de los delanteros más codiciados del mercado. Pero hasta junio es del Athletic, algo que la afición lo sabe.
Y si Aduriz es una referencia a la hora de rematar los centros que le sirven desde las bandas, Llorente no le va a la zaga. Aunque anoche no estuvo especialmente acertado. Lo que pasó el pasado domingo en Cornellà-El Prat, donde convirtió el primer balón que tocó, no pasa todos los días. Hasta diez remates tuvo a su disposición. En unas ocasiones el portero rival y en otras su falta de puntería, lo cierto es que el riojano no pudo dedicar un gol a la afición. La misma que no entiende que no renueva, pero a la que le gustaría su continuidad por muchos años en el club de Ibaigane.
Sin mostrar un gran juego, pero aprovechando que el Hapoel se echó atrás dando el empate por más que bueno, los rojiblancos dominaron de cabo a rabo todo el segundo tiempo. La entrada de Ibai, y más tarde de Ruiz de Galarreta, no terminó de dar el resultado que buscaba Bielsa. Ni el de Santutxu ni la joven promesa de Eibar estuvieron a la altura. Aunque los reproches no pueden ser solo para ellos. Pese a todo, hasta el último momento el Athletic se pudo llevarse la victoria en alguno de los remates de cabeza que forzó Llorente.
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