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El president de Catalunya pospone su decisión sobre el adelanto electoral tras reunirse con Rajoy
HUMBERTO UNZUETa - Viernes, 21 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:42h
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El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, saluda al presidente de la Generalitat, Artur Mas. (Efe)
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BILBAO. El president de la Generalitat, Artur Mas, se une a la lista de responsables institucionales de las nacionalidades históricas del Estado español que se topan con el muro de la Constitución en sus reclamaciones nacionales. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, invocó ayer la Carta Magna para frenar el pacto fiscal entre España y Catalunya que dotase a esta última de un sistema muy parecido al Concierto económico vasco o al Convenio navarro.
La entrevista en Moncloa entre ambos se prolongó durante dos horas y tras ella Rajoy señaló en un comunicado que la propuesta realizada por Mas no tiene cabida en la Constitución "que todos los gobernantes están obligados a cumplir". Tras reconocer los problemas que afectan a Catalunya, subrayó que durante este año, el importe de las medidas de apoyo de las que "se ha beneficiado" Catalunya rondan los 11.000 millones de euros. Y durante la conversación, también pidió al presidente catalán que concentre sus esfuerzos en salir de la crisis y crear empleo porque ahí está "la solución de los problemas que ahora padecen todas y cada una de las administraciones".
El portazo de Rajoy deja con poco margen a Mas que llegó a la presidencia con un programa electoral cuyo proyecto estrella era precisamente el pacto fiscal que permita a la Generalitat gestionar los recursos económicos que genera sin tener que aportar a la caja común del Estado miles de millones con billete de ida pero no de vuelta.
El president catalán reconoció que en el trato personal con Rajoy "todo ha ido bien", pero no en el plano político. "Se ha perdido una oportunidad histórica. Me ha dicho que no hay margen para hablar del pacto fiscal en Catalunya", señaló tras la reunión, en una comparecencia muy cuidada ofrecida en la Delegación del Gobierno catalán en Madrid, en vez de en la Moncloa.
Estaba cantado la negativa de Rajoy y se esperaba que, tras la escenificación del choque de trenes, Mas anunciase el adelanto electoral. La abrupta caída de su principal proyecto para esta legislatura, la multitudinaria expresión independentistas en las calles de Barcelona durante la manifestación de la Diada la semana pasada durante la Diada y el hecho de que, pese a su holgada mayoría en el Parlament, solo el PP le ha apoyado en la investidura y para sacar adelante los Presupuestos le colocan a Mas en un callejón sin más salida que un adelanto de las elecciones.
El president catalán, sin embargo, añade suspense a esta película y pospone su decisión al respecto. Así emplazó a todos los partidos a "hacer una reflexión en los próximos días" tras el debate de política general que tendrá lugar en el Parlament la próxima semana. Aunque no llegó a adelantar su posición, dejó entrever que todas las vías están abiertas, incluida la del anticipo electoral.
Los escenarios que se abren a partir de ahora son una incógnita pero todo indica que Catalunya se verá abocada a unas elecciones anticipadas a finales de noviembre o principios de diciembre, aunque algunas fuentes las postergan a primavera del próximo año. Mas no adelanta cuál será su hoja de ruta y lo deja para los próximos días. La duda es si será en ese momento cuando anuncie el avance electoral que obligará a resituar ideológicamente a todas las fuerzas políticas, incluida la suya. "Tenemos que hacer todos un debate serio, reflexivo y constructivo. Y yo tengo que aportar soluciones", precisó.
Miles de personas -4.000 según datos de la Guardia Urbana- se concentraron ayer por la tarde en la sede del Govern de la plaza Sant Jaume de Barcelona para recibir al grito de independencia al president Mas a su llegada de Madrid a donde llegó como president y de donde salió como candidato. En el centro de la plaza, los manifestantes han exhibido una pancarta donde se leía Catalonia is not Spain así como multitud de esteladas, y corearon proclamas a favor de la independencia de Catalunya. Mas recibió numerosas muestras de apoyo de los ciudadanos, pero también la demanda unánime de liderar a Catalunya hacia la independencia.
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