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EFE - Sábado, 22 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 17:01h
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El actor Ben Affleck asegura que ha "copiado"
el cine de los 70 en su tercera película como director, "Argo", basada
en una historia real ocurrida durante la crisis de los rehenes de Irán y
con la que rinde tributo a los diplomáticos.
"A veces se ponen en peligro. Son puestos que requieren muchos
sacrificios, en ocasiones el último sacrificio. Ahora hemos visto un
ejemplo de ello (el asesinato del embajador Christopher Stevens en
Libia) y por qué merecen esta clase de homenajes", ha dicho el actor,
realizador, guionista y productor estadounidense en el Festival de Cine
de San Sebastián, donde hoy ha presentado "Argo" fuera de concurso en la
Sección Oficial del certamen.
Affleck interpreta en el filme a Tony Mendez, un miembro de la CIA al
que se encargó el rescate de los seis únicos estadounidenses que
lograron escapar de la toma de la embajada y alojarse en la residencia
del embajador de Canadá.
Sobre el disparatado plan que ideó Mendez para sacarlos de Irán ha
construido la trama de su película, "una historia que nunca podrías
creer si no estuviera basada en hechos reales", ha señalado el
realizador en rueda de prensa tras la proyección de la cinta.
Y es que en este suceso, del que no se conoció toda la verdad hasta que
fue desclasificado hace pocos años, se produjo la aparentemente
improbable colaboración entre la CIA y el Hollywood de la ciencia
ficción.
Affleck ha logrado encajar sin que chirríen el drama, el thriller y la
comedia. "Son tres tonos que compiten entre sí", ha comentado el actor,
que dispone de un excelente plantel de secundarios, entre ellos John
Goodman y Alan Arkin, quienes le "salvaron" las escenas donde el humor,
la sátira y el cinismo hacen su aparición.
De hecho, este realizador, un "acumulador" de material porque empieza a
elaborar sus películas en la sala de montaje, estaba dispuesto a cortar
esas tomas de haber creído que no funcionaban.
"Son actores tan sólidos que hicieron que todo pareciera muy real. Ha sido una suerte poder contar con ellos", ha explicado.
Los dos iban a acompañar a Affleck en su paso por el Zinemaldia, aunque
finalmente sólo lo ha podido hacerlo Arkin, ya que Goodman no ha viajado
por razones de trabajo.
Arkin, ganador de un Oscar como actor de reparto por "Pequeña Miss
Sunshine", ha hablado de lo "meticuloso" que es Affleck rodando y
también de lo que ha cambiado el mundo de Hollywood desde los años 70.
"A finales de los 60 y principios de los 70 había una libertad loca.
Tenías casi más oportunidades de dirigir si no lo habías hecho nunca. Yo
mismo rodé una. Ahora es cada vez más difícil hacer películas
independientes", ha manifestado el actor, que también ha ironizado sobre
su Oscar, una experiencia "totalmente anónima" porque su mente se
separó de su cuerpo durante una semana.
A los años 70 también se ha referido Ben Affleck, admirador de filmes
como "Todos los hombres del presidente" y de los títulos de
Costa-Gavras.
"He tenido una ventaja, pues he podido copiar el estilo de mis películas
favoritas. He podido robar descaradamente de ellas. Y si opinan luego
que "Argo" es mala, diré que está copiada de las de los 70", ha
bromeado.
El trepidante final es la parte donde la cinta más se acerca a la
ficción, donde su director creyó necesario introducir los efectos
necesarios para "añadir tensión y mantener el ritmo".
Affleck desconoce cuáles son las "claves" para dirigir y actuar a la
vez: "La única cosa que he aprendido es a contratar a personas más
inteligentes que yo, a ser humilde y estar en la postura de mejorar", ha
destacado el intérprete estadounidense, productor también de "Argo"
junto a Grant Heslov y George Clooney.
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