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Una txosna que recrea una taberna del lejano oeste se impone en el concurso de San Cosme
Elixane Castresana - Domingo, 23 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Gordexola se viste de western
Vista:
Gordexola
una taberna del lejano oeste en medio del bosque que rodea las campas de San Juan de Berbikez fue la gran atracción del concurso de txosnas de las fiestas de San Cosme. Podría haberse colado en cualquier western, porque no le faltaba detalle. Al lado del edificio, un pozo para extraer agua. En el interior, mesa y licores preparados para jugar una partida de cartas y el piano con la partitura esperando que alguien la tocara. La construcción que los componentes de la cuadrilla Gaueko Sorginak han moldeado a lo largo del último mes da una idea del nivel que alcanza este popular certamen en Gordexola.
Ellos se proclamaron vencedores indiscutibles de un concurso que contó con 13 txosnas, tres de ellas erigidas por jóvenes menores de 16 años. Además, se levantaron otras 19 construcciones que decidieron no someterse al veredicto del jurado y dedicarse simplemente a disfrutar de un soleado día de fiesta.
Antaño los vecinos más acomodados daban forma con sus propias manos a estas estructuras a base de madera y helecho para que se convirtieran en su particular paraguas durante los festejos de San Cosme. Así, lo que comenzó como un refugio contra el mal tiempo ha evolucionado hasta acaparar todo el protagonismo del programa.
Los grupos se esfuerzan cada vez más en la construcción y decoración de las txosnas. "Van subiendo la exigencia con cada edición que pasa", observa Gentzane Taramona, miembro de la comisión festiva. Y aplican esa misma severidad a la hora de evaluar a los demás participantes. Un integrante de cada cuadrilla recorre las txosnas, salvo la suya, y puntúa la habilidad de los arquitectos y albañiles aficionados en tres apartados: "la construcción se valora con una nota del uno al diez, el trenzado de los helechos del uno al seis y la decoración del uno al cuatro. Los adornos que se hayan fabricado dentro de la propia txosna ganan puntos frente a los que se hayan traído de casa", puntualiza. Después de examinar las casas de madera estampan su firma en el papel que certifica que los jueces no se han olvidado de ninguna txosna.
Según establece la normativa del concurso, los ganadores tienen derecho a elegir la ubicación de su caseta para el año siguiente. Por eso, el sitio más codiciado es el más próximo a la ermita de San Cosme, donde se desarrollan la mayoría de las actividades de la fiesta. Los más jóvenes, en cambio, prefieren los rincones más alejados de las campas. "Así no están tan controlados por los padres", ríe Gentzane Taramona.
El olor a alubias delataba a qué se dedicaron las cuadrillas durante la mañana. El concurso de putxeras repartió 220 euros en premios para los cuatro platos más sabrosos y de paso despejó las dudas sobre el menú elegido para la comida.
Un mes de montaje El paseo de los jueces por las casas de madera candidatas a alzarse vencedoras puede llevar varias horas, pero no hay prisa. Las fiestas de San Cosme siempre dan pie a encuentros entre amigos y familiares que llevan tiempo sin verse. "Contando a los niños nos sentaremos a la mesa 22 personas", contaban en la cuadrilla Mandranak. Con el trabajo de decorar la txosna recién terminada se relajaron para tomar el aperitivo. "Hemos acabado hoy mismo -por ayer-. Este año nos hemos puesto manos a la obra en septiembre, con el tiempo justo", reconocieron.
Los más previsores cuentan con el permiso municipal para empezar a dar forma a estas originales cabañas desde mediados del mes de agosto y generalmente las habitan mientras duren las fiestas, aunque no se exige su desmantelamiento hasta el último fin de semana de octubre. El Ayuntamiento incluso proporciona corriente eléctrica entre los días 21 y 30 de septiembre. Para cuando colocan el primer poste de madera ya han ojeado el reglamento que especifica lo que está o no permitido en el certamen. Por ejemplo, se exige que las txosnas midan como mínimo 8 metros cuadrados, los helechos deben ocupar un 20% de la pared, los edificios no podrán sobrepasar una altura y los vecinos de Gordexola gozan de preferencia a la hora de inscribirse.
reciclar El presupuesto invertido depende del tamaño de las casas y cuántas personas se involucren en su diseño y construcción. "A nosotros este año nos ha salido 500 euros, unos 50 cada uno, pero la txosna tal y como está con todo lo que lleva valdría alrededor de 3.000 euros", desvelan los integrantes de Mandranak.
La palabra clave para que el presupuesto no se vaya de las manos es reciclaje. Todos se las ingenian para aprovechar el mayor número de utensilios posible. Mesas y sillas, manteles, nevera y también objetos decorativos. "Siempre hay algo que se rompe, así que vamos renovando las cosas poco a poco", explicaron en el grupo Izalde.
Varias generaciones colaboran en la preparación de la comida y comparten sus impresiones sobre las fiestas de San Cosme de ayer y de hoy. "Las construcciones se han perfeccionado muchísimo. En nuestra época se hacía todo más sencillo. No se ponían cortinas en las ventanas ni se colocaba un material que hace el efecto del cristal", contaba una de las veteranas.
Los más jóvenes revolucionan el concurso con sus propuestas. Ayer la puerta abatible de entrada a la txosna de Gaueko Sorginak no permaneció quieta casi en ningún momento por las continuas entradas y salidas de los vecinos. Los ganadores del año pasado no defraudaron a quienes esperaban de ellos otro alarde de originalidad. Es más, causaron expectación desde que comenzaron a levantar la estructura de su txosna, a primera vista distinta de las habituales inspiradas en los baserris. "Intentamos cambiar de estilo todos los años. A principios del mes de agosto nos reunimos todos y decidimos inspirarnos en una taberna del oeste reutilizando todo lo que hemos podido", indicaron los componentes de la cuadrilla, ataviados con los sombreros y ropa de estilo vaquero.
Una puesta en escena de película que les valió revalidar su galardón y embolsarse 240 euros, seguidos por Irazubi, Sutondo, Villapuntazo y Ortzadar. Sustako ganaron en la categoría juvenil.
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