Publicidad
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Tres mujeres del pueblo se encargan de dirigir las celebraciones dominicales en la parroquia de Fika
L. Gondra - Domingo, 23 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
votos
comentarios
Maite en una reunión. (foto: d. de haro)
Vista:
Maite Uriarte ADAP de Fika
Gamiz-Fika
HACE ya años que Gamiz-Fika dejó de tener párroco propio. Hoy día, Martín Orbe y Xabier Ikobaltzeta son los dos curas que trabajan en Mungialdea, y que acuden a este pueblo los domingos que toca oficiar misa, de manera que unos días están en la parroquia de Gamiz, y otros en la de Fika, los dos núcleos que conforman el municipio. En Fika, son tres mujeres de la localidad las que se encargan de organizar y dirigir las celebraciones esos domingos en los que no cuentan con sacerdote. Maite Uriarte, Mari Goikoetxea y Begoña Rike se alternan para estar al frente de estas reuniones. Son feligresas que siempre han estado vinculadas a la parroquia. En esta labor voluntaria hay, sobre todo, una vocación firme: la vocación de hacer pueblo, de mantener ese lugar de encuentro que ha constituido históricamente la iglesia en los municipios pequeños. "Una solución sería desplazarse para ir a una misa de una parroquia más grande. Pero eso sería perder la parroquia, perder la relación con las personas del pueblo", explica Maite. "En un pueblo como Fika, tan disperso, mucha gente se relaciona antes y después de misa; la iglesia es un punto de encuentro", destaca.
Cuando estas vecinas se implicaron en esta labor acudieron a unas charlas que se impartieron en la iglesia de Mungia y en la que todos los responsables de estas asambleas dominicales de la comarca recibieron de manos de la Diócesis unas pautas para realizar este cometido. Así, siguen la liturgia tal y como les viene marcada, aunque sí la adaptan a los gustos de la propia zona, como es el caso de los cantos. Así mismo, también comulgan con pan que el párroco ha dejado bendecido previamente y que se guarda en el sagrario hasta el momento de ser repartido por estas tres mujeres.
Maite asegura que este modelo de reunión dominical en la parroquia es algo que se ha asumido por parte de la feligresía, formada sobre todo por gente mayor. Aunque la comunidad echa en falta el tener a un párroco continuamente en el pueblo, Maite asegura que hoy día con los sacerdotes que acuden al municipio existe "una complicidad", y que charlan con ellos los días que ofician en el pueblo. Maite resalta que en la comarca son sobre todo mujeres las que trabajan para dirigir las celebraciones y que hay gente joven involucrada. Es una labor que ella asume con naturalidad. "Alguien lo tiene que hacer, y yo soy un miembro más...", concluye, sonriendo.
Publicidad
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad