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El president anuncia que no volverá a presentarse si Catalunya logra "sus objetivos nacionales"
Alna Arnau - Miércoles, 26 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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Sin más dilaciones, el president de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, convocó ayer elecciones nada más empezar el debate de política general del Parlament. La cita, la del 25 de noviembre, está llamada a ser una fecha histórica: los catalanes decidirán el rumbo de su historia en las urnas. La convocatoria de comicios no ha sido una sorpresa para nadie, pues ya hace días que se tanteaba la posibilidad. Sin embargo, la precipitación de los acontecimientos de estas últimas semanas y la épica del discurso del president provocaron un estado de incredulidad y excitación notable en los pasillos del Parlament de Catalunya.
Tras las últimas jornadas, Artur Mas no tenía mucho margen de decisión. Como él mismo dijo, tras la negativa del Ejecutivo español a la propuesta de pacto fiscal, el Gobierno de CiU se ha quedado sin programa electoral que cumplir a mitad de legislatura. El corto y exiguo recorrido que su propuesta estrella ha obtenido en la agenda política del Gobierno español ha sido motivo suficiente para convocar elecciones. "No hacerlo sería motivo de fraude", afirmó Mas, al defender la necesidad de la convocatoria. El president reconoció que el pacto fiscal no murió el pasado jueves en la sala de reuniones de la Moncloa. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, le propuso a Mas que llevara la propuesta al Congreso de los Diputados para debatirla y votarla. "Evidentemente, no lo vamos a hacer. No vamos a permitir una nueva humillación", apostilló. En los pasillos del Parlament retumbaban las recientes declaraciones de dirigentes políticos españoles aseverando que el pacto fiscal acabaría igual que el Nuevo Estatuto Político del lehendakari Ibarretxe.
La presión social también está obteniendo sus frutos. La manifestación masiva de la pasada Diada y el mensaje claro que la sociedad lanzó a sus dirigentes en las calles de Barcelona el pasado 11 de septiembre no puede ser obviado. Como apuntó el president, su partido ganó las elecciones con un programa determinado y estaba legitimado a llevarlo a cabo hasta las últimas consecuencias.
Sin embargo, no se había planteado ninguna otra posibilidad más allá del pacto fiscal, por lo que el actual gobierno, a priori, no cuenta con ningún respaldo para decidir avanzar en cualquier dirección. Algunos partidos catalanes habían aventurado la posibilidad de crear un gobierno de concentración que empezara desde ya a trabajar en una hoja de ruta hacia la independencia de Catalunya. Por esta razón, en su discurso, Artur Mas defendió vehementemente la necesidad de contar con el aval inequívoco del pueblo de Catalunya para iniciar un proceso de gran envergadura y complejidad como el que se vislumbra en el horizonte catalán.
Las próximas elecciones del 25 de noviembre servirán de referéndum para que la ciudadanía de Catalunya decante su voto por una opción de país. "Son los catalanes los que deben decidir sobre la misión más importante de los últimos trescientos años" señaló Mas. El dirigente de CiU defendió ayer la gestión que han realizado los diferentes partidos que han estado al frente de la Generalitat. "Llevamos treinta años apostando por un modelo de encaje en España, hemos colaborado lealmente en la construcción de un estado democrático, europeo, próspero y moderno".
No presidirá la Catalunya nación Su discurso, muy identitario por momentos, se mezcló con los datos que presentaba para justificar su acción de gobierno. El de ayer era un debate de política general que acabó por convertirse en una declaración de intenciones histórica.
También fue momento de declaraciones personales. El primer president de la Generalitat de una Catalunya independiente no será Artur Mas. Así lo ha anunciado al término de su intervención. El actual president sí será el candidato de CiU para a liderar el proceso de transición nacional pero una vez finalizado, no será él quien encabece la lista de CiU para gobernar un posible nuevo estado.
Los partidos de la oposición valoraron la intervención de Mas negativamente y señalaron que se había convertido en su "primer acto de campaña electoral". Así, desdibujaron la proclama nacional del president Mas, arguyendo que de lo que había que hablar de la crisis y de la gestión que su gobierno estaba llevando a cabo. Jaume Collboni, nuevo portavoz del PSC, señaló que la incapacidad de Mas para dirigir el Catalunya le llevaba a convocar elecciones y calificó de "poco realista" su escenario.
Para el líder de ICV, Joan Herrera, el debate nacional catalán es precipitado y considera que debe ser un tema de discusión "pausada y serena".
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