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Entró a una habitación cuando los padres dormían pese a que días antes se le pidió que dejase el centro
deia/EFE - Miércoles, 26 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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Una mujer y su hijo entran al centro hospitalario de la capital guipuzcoana donde ayer se produjo el secuestro de un bebé por una joven perturbada (EFE)
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Donostia. Una joven con problemas mentales protagonizó ayer un dramático suceso que puso en vilo durante cerca de una hora a la población donostiarra después de que secuestrara a una recién nacida mientras sus padres dormían en una habitación del edificio materno-infantil del Hospital Donostia. El bebé, que se encuentra en perfecto estado de salud, descansa ya con su familia mientras la chica fue detenida por la Policía Municipal.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 06.30 horas, cuando la mujer se dirigió a una habitación de este complejo sanitario donostiarra. La joven abandonó el edificio sin que nadie la parara y tomó un taxi. El Departamento de Sanidad manifestó horas después de conocerse este suceso que la secuestradora, que ha ingresado en diversas ocasiones en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Donostia, entró en el momento en que los padres del bebé dormían diciendo a los allí presentes que era la hermana de la madre y que debía llevárselo para una revisión médica.
Fuentes del Departamento que dirige Rafael Bengoa indicaron que las cámaras de seguridad del centro "permitieron identificar a la autora de los hechos y localizarla en menos de una hora". El consejero de Sanidad, aseguró, en este sentido, que "no han fallado los sistemas de seguridad del Hospital Donostia. Este robo podría haberse producido en la calle, en un bar, o dónde sea". Así, Bengoa descartó abrir una investigación para determinar si fallaron los protocolos de seguridad del hospital y defendió que "el proceso de seguridad interna y externa ha funcionado". El consejero reconoció que la presunta ladrona llevaba "unos días dando vueltas" por el hospital y que días antes ya se le había pedido que lo abandonase y no regresase.
A pesar de esta negativa de Bengoa a investigar el suceso, la asociación Defensor del Paciente solicitó ayer a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que abra expediente para investigar este suceso con el fin de "determinar quién o quiénes pueden ser responsables de la presunta falta de seguridad que posibilitó el rapto. Entendemos que es un hecho extremadamente grave, máxime cuando ha sido en un centro público que debe tener la máxima seguridad para que esto no ocurra", afirmó la presidenta de este colectivo, Carmen Flores
El otro protagonista de la historia fue el taxista que trasladó a la secuestradora y al bebé, quien recibió por radio la alerta de que se había raptado a un recién nacido cuando ambas se encontraban en su vehículo. La mujer ("que tenía un aspecto totalmente normal", tal y como describió el taxista), pidió ir hacia el apeadero de Martutene, pero una vez en marcha la clienta cambió de opinión y rogó que la dejara en Altza. "Después me ha pedido que fuera a Pasai Antxo", agregó el taxista al que estos cambios y el hecho de que le preguntara si podía encender un cigarrillo le despertaron alguna sospecha, pero a los que no dio mayor importancia, ya que la mujer "parecía que era la madre" del bebé, al que trató bien en todo momento: "la llamaba Erika y decía que le iba a poner los pendientes", dijo.
Sin embargo, cuando llegaron al barrio de Herrera, el taxista recibió el aviso desde la central de taxis de que una chica, de la que dieron su descripción, había robado un niño del Hospital Donostia. "Al leerlo en voz alta, la pasajera, sin perder los nervios, ha dicho ¡para, para!, ¡que vivo aquí!" y el conductor detuvo el vehículo junto a un bar en los aledaños del apeadero de Renfe, donde la mujer le pidió que le esperara para cobrar la carrera, aunque no regresó. Desde ahí la mujer se trasladó probablemente andando hasta el Ayuntamiento de Donostia, donde fue detenida por agentes de la Policía Municipal, a los que pidió comida y ropa.
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