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Cinco niños de 12 y 13 años y uno de 11 años, entre los pacientes más jóvenes asistidos por la asociación
M. Pardo/S. Atutxa - Jueves, 27 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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La mayoría de los fines se semana se producen casos de etilismo grave entre el colectivo de menores. (J.M.M.)
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Bilbao. Tarde-noche de sábado. En la DYA se recibe un aviso. Un joven se ha desvanecido en una zona en la que se está celebrando un macrobotellón. Cuando llegan los sanitarios se encuentran a un menor de 12 años tendido en el suelo, semiinconsciente. Este año, esta misma historia se ha repetido al menos en 49 ocasiones; las mismas que ha registrado la DYA en estos nueve meses de 2012. Y es que, según datos de la asociación, desde enero ha atendido en Bizkaia a medio centenar de menores de edad que llegó al coma etílico tras un consumo abusivo de alcohol. De estos casos, cinco de ellos eran jóvenes de 12 y 13 años, y uno más, un niño de 11 años.
"Cada vez se empieza a beber alcohol antes y encima sin control. Salen a las cinco de la tarde y quieren beber rápido, mezclan diferentes bebidas -ron con batido de chocolate o con ginebra- para coger la borrachera lo antes posible y regresar a casa frescos", relata Josu Moneo, voluntario de la DYA. "Hacen verdaderas burradas para que el alcohol les haga efecto más rápido. Hay quien se introduce en el cuerpo tampones empapados en alcohol para que la graduación le suba antes", explican desde la DYA.
La realidad es preocupante. Las escenas se repiten. Cuando los voluntarios de la DYA llegan al lugar del aviso se suelen encontrar con el menor rodeado de sus amigos que repiten con insistencia la misma frase: "No ha bebido mucho". Pero, apesta a alcohol. Esta escena se repite casi todos los fines de semana en diferentes localidades de Bizkaia. En lo que va de año, el 12% de las intoxicaciones registradas se han producido en menores de edad, que ahora beben más combinados para que "les haga más efecto", cuentan desde la DYA. Ese es el objetivo en su particular fiesta en la calle. "Las escenas que nos encontramos son penosas. Lo único que les preocupa es que sus padres no se enteren de lo que les ha pasado. Me da mucha pena. Todos los casos me parecen tan fuertes", lamenta Moneo.
La cifra de menores que salen un sábado con la única intención de emborracharse es cada vez mayor y no reparan en las consecuencias que a la larga les pueda acarrear. Las convocatorias a través de las redes sociales ha activado la práctica de este tipo de encuentros en los últimos años. "No se puede decir que todo el mundo termine en coma etílico, pero sí se producen muchos mareos, caídas por la ingesta de alcohol", explica el voluntario.
Con los datos sobre la mesa -a tres meses para que finalice el año- todo hace presagiar que la cifra final será este año inferior a 2011, cuando atendieron a 17 personas de 13 o menos años.
En sus 35 años de experiencia ha visto infinidad de casos que prefiere olvidar. "Resulta muy violento encontrarse con este tipo de situaciones porque nuestra obligación, además de atender a la persona es avisar a los padres. Ellos nunca quieren por miedo a las represalias", cuenta el voluntario. Los comas etílicos entre menores de 14 años llaman poderosamente la atención por las escenas que los sanitarios viven en cada una de las salidas que realizan. Son más y más frecuentes. "Cuando llegamos, la gente está a divertirse, a bailar y, sobre todo, a beber, pero no son conscientes de la gravedad, de lo que supone. Un chico con 12 años es un niño y no está preparado para ello. Pero eso no lo ven ni ellos ni sus padres, que niegan que sus hijos beban".
Campañas de control Para atajar este problema, municipios como Bilbao o Getxo activan todos los fines de semanas operativos especiales para controlar la venta de alcohol a menores y la práctica del botellón. En este sentido, el fin de semana pasado, la Policía Municipal de Getxo incautó 2.000 litros de bebidas alcohólicas entre los jóvenes que se concentraron en el botellón de las fiestas de Las Mercedes, en Las Arenas. Cinco personas fueron sorprendidas suministrando bebidas alcohólicas a menores que aguardaban a las puertas de los supermercados. "¿De dónde consiguen los jóvenes la bebida? Esa es una pregunta que me hago. Esta es una las raíces del problema. Los jóvenes tienen acceso al alcohol y eso es cierto que le tienen que poner freno con la labor de ayuntamientos y policía", explica Josu Moneo.
Por lo que indican los datos, se mantiene la misma progresión que en 2011, cuando de los 670 casos registrados, 83 afectaron a menores. En 2012, febrero ha sido el mes con más intoxicaciones etílicas entre menores, con 11 casos; mientras que en 2011 fue marzo, con 16.
Lo que está claro es que en Euskadi todo se celebra comiendo y bebiendo. "Los niños lo ven desde siempre, les parece algo normal juntarse con los amigos para beber", cuenta Sergio Calzada, responsable de comunicación de DYA. Los casos de comas etílicos también se dan cada vez con mayor frecuencia en personas mayores de 35 años. "Se trata de un dato preocupante, especialmente porque somos los mayores los que debemos dar ejemplo a los más jóvenes", señala Calzada.
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