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CiU y ERC firman un pacto, al que se suma ICV, para que el plebiscito se celebre la próxima legislatura
Javier Núñez - Jueves, 27 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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El presidente de la Generalitat, Artur MaEl presidente de la Generalitat, Artur Mas. (Efe)
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Bilbao. Artur Mas se comprometió ayer ante el Parlament catalán a impulsar una consulta sobre la autodeterminación de Catalunya, una consulta que, según aseguró, se realizará con o sin el permiso del Gobierno español. Si en la primera jornada del Debate de Política General, Mas develó una de las primeras incógnitas -habrá adelanto electoral y la cita será el 25 de noviembre-, en la sesión de ayer el president dejó claras sus intenciones para la próxima legislatura: la celebración de una consulta para que la ciudadanía catalana manifieste su aspiración de futuro.
En este sentido, CiU y ERC llegaron a última hora de la tarde de ayer a un acuerdo -al que se sumará ICV- por el que esta consulta se realizará en la próxima legislatura. Según informaron a Efe fuentes de ambas formaciones, el texto de la propuesta de resolución fue negociado por Oriol Pujol por parte de CiU, y por el líder de ERC, Oriol Junqueras, y en él se recoge que el pueblo catalán pueda ejercer el derecho a la autodeterminación. En la resolución, sin embargo, no se concreta la fecha de la consulta ni tampoco de qué tipo será.
Durante su intervención, Mas, que invitó al resto de formaciones políticas a reunirse tras las elecciones para concretar este proceso, adelantó que no dudará en desafiar al Gobierno español si este impide la celebración de la consulta. "Si la consulta se puede hacer por la vía del referéndum porque el Gobierno español lo autoriza, mejor. Si el Gobierno da la espalda y no autoriza ningún tipo de referéndum ni de consulta, pues hay que hacerlo igualmente", manifestó el president, que incidió en que "lo normal" sería realizar esta consulta de acuerdo con las leyes, pero dejó clara su intención de llevarla a cabo igualmente.
A juicio de Mas, la hoja de ruta es clara: primero elecciones y después consulta popular para que la ciudadanía decida el futuro que quiere para Catalunya, una decisión que aseguró estar dispuesto a acatar. "Si el veredicto de las urnas es que no queremos ningún riesgo, quedarnos como estamos y ser una comunidad sin hacer ruido y colaborar con Madrid, también tendremos que ir por aquí", señaló. De la misma manera, el jefe del Govern explicó que a tenor de lo que decidan los catalanes, actuará sin ninguna prisa: "Si una mayoría de catalanes apuesta por la soberanía de Catalunya, no podemos llevar al país a hacer no sé qué en 15 días".
Y es que, tal y como quedó claro en la manifestación de la Diada -aspiración después recogida por Mas-, los cientos de miles de ciudadanos que abarrotaron las calles de Barcelona demandaron un Estado catalán dentro de Europa. Por eso, reconoció ayer que las prisas no son buenas consejeras y explicó que, en ese proceso de secesión del Estado español, habrá que tener en cuenta las opiniones de los ciudadanos españoles y cómo se actúe desde la UE.
A lo largo de su intervención, Mas explicó el por qué a lo largo de estos días en los que se ha abierto el debate soberanista en Catalunya de su boca no ha salido la palabra independencia. A su juicio, hoy en día en Europa "no hay estados realmente independientes porque no se puede decidir y hacer lo que quieran como pasaba años atrás. Todos los Estados son interdependientes". Por ello, aseguró que el concepto clave que hay que poner encima de la mesa es el de "soberanismo". Además, no tuvo ningún reparo en explicitar cuál es su aspiración para Catalunya. Su sueño -aseguró- sería ver nacer unos Estados Unidos de Europa donde "Catalunya tuviese los mismos poderes que tiene hoy un Estado en los EE.UU.". Pero si esa Europa Federal hoy en día parece imposible, la apuesta de Mas es que "Catalunya tenga los mismos poderes que Eslovenia, Dinamarca, Holanda, Finlandia, Estonia, Lituania o Letonia".
Oposición La iniciativa planteada por Artur Mas contó con el apoyo de ERC, el apoyo matizado de ICV, la crítica matizada del PSE y el rechazo absoluto, no matizado, del PP. Joan Puigcercòs, portavoz de ERC, exigió de Artur Mas que su formación apueste claramente por un Estado catalán libre, y evite alternativas como el Estado libre asociado o "fórmulas alambicadas que no solucionan el problema".
También le advirtió de que la independencia no la conseguirá "un hombre solo", por lo que le instó a tejer grandes mayorías para que la secesión sea un proyecto ampliamente compartido por la sociedad catalana. "Tenemos prisa, mucha prisa. La transición nacional no se puede alargar indefinidamente. Los problemas se arreglarán más rápido si tenemos un Estado", sentenció Puigcercòs. Por su parte, el líder de ICV, Joan Herrera, aseguró que "asume el reto" de que el pueblo catalán ejerza su "derecho a decidir", pero reprochó a Mas las consecuencias de sus políticas "de recortes infinitos y el sufrimiento que han provocado".
Desde el PSC, su nuevo portavoz en el Parlament, Xavier Sabaté, pidió que los catalanes puedan votar en un "referéndum legal" cualquier cambio de relación con el Estado y subrayó que los socialistas no esconderán ningún debate. El socialista cargó con dureza contra la gestión de gobierno de CiU, al que reprochó sus "pactos continuos" con el PP en el Parlament y en el Congreso, así como sus recortes sociales, que han generado "una Cataluña rota, de dos velocidades".
Como cabía esperar, las mayores críticas partieron de la presidenta del PP en Catalunya, Alicia Sánchez-Camacho, quien acusó a Artur Mas de querer engañar a los catalanes con el "tacticismo" de anticipar las elecciones para lograr la mayoría absoluta. Desde Nueva York, Mariano Rajoy se sumó al debate al alertar de forma lacónica contra los "intereses de vuelo corto que hay en España", en una clara alusión a Artur Mas.
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