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Aitor Martínez - Domingo, 30 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 09:00h
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Iraizoz ya se perdió el partido ante el Málaga en San Mamés por un golpe en su rodilla izquierda.
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Poco o nada se puede rescatar de la actuación del Athletic en la noche de ayer en Anoeta. La única nota positiva fue la reaparición de Gorka Iraizoz en la portería tras su ausencia ante el Málaga por una distensión en el compartimento posterior de su rodilla izquierda. El meta navarro, sin lugar a dudas, fue el jugador más destacado de los rojiblancos, que sufrieron una dura derrota en el primer derbi de la temporada y que, a diferencia del curso pasado, no ha servido de punto de inflexión en el dubitativo caminar de los de Marcelo Bielsa en este inicio de campaña.
Cuando el mejor es el portero... Mal presagio. La autocrítica debe ser importante. Y debe serlo aún más por la imagen ofrecida, especialmente en la segunda mitad. Tras la reanudación, el Athletic desapareció del mapa y fue un juguete roto a manos de una Real Sociedad que, sin demasiados alardes, con seriedad y rigor táctico, se merendó a los leones, que no pudieron ni tan siquiera poner en apuros a Eñaut Zubikarai, un mero espectador durante todo el encuentro, pero especialmente en el segundo acto.
Sin duda alguna fue tras la reanudación cuando Gorka Iraizoz tuvo que emplearse con mayor intensidad para detener las acomeditas realistas. El navarro, como reconocería después en rueda de prensa, dijo no sentir ninguna molestia en su rodilla izquierda y, de paso, aparcó por una semana el debate de la portería.
A lo largo de la semana, uno de los temas más comentados en el entorno rojiblanco tuvo que ver con la posible titularidad de Raúl en detrimento de Iraizoz. No solo por la lesión de este último, sino por las dudas generadas en sus más recientes comparecencias. Bielsa fue el primero que acalló las dudas. Lo hizo el viernes en rueda de prensa, cuando señaló que el navarro regresaría a la titularidad, relegando de nuevo al bilbaino a un segundo plano y dejando claro que para el argentino, Iraizoz es el número uno.
Con todos esos argumentos y, quizá con más presión que nunca antes, Gorka se convirtió en el mejor jugador del Athletic, en el hombre que salvó a los rojiblancos de recibir una derrota mucho más abultada. Al meta navarro se le contabilizaron un total de ocho paradas, algunas de ellas de mérito, para desesperación de los atacantes de la Real, cuyos tantos llegaron tras un tiro colocado de Griezmann, que se alojó junto al poste derecho de la meta de Iraizoz; y de penalti.
Seguro con los pies
La buena actuación del guardameta navarro bajo los palos, donde se mostró sobrio y sin titubeos, también se vio refrendada a la hora de manejar el balón con los pies, acción que ha generado más de un runrún en las últimas fechas en San Mamés ante las dudas de Gorka.
Ayer, pese a todo, Iraizoz se convirtió en el salvador rojiblanco, en un ángel bajo los palos que evitó una bochornosa derrota. Pero sin duda alguna, el equipo deberá hacer autocrítica. Analizar qué está pasando en este inicio liguero y tratar de corregir los numerosos errores, porque cuando el mejor es el portero... Malo.
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