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k. t. - Domingo, 30 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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La parte vieja de Donostia, donde desde los más pequeños a los más mayores defendieron sus colores sin tapujos, volvió a vibrar durante las horas previas del derbi; incluso la alfombra roja del Festival de Cine se contagió del choque entre la Real Sociedad y el Athletic. (Javi Colmenero)
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Tocaba derbi y la afición txuri-urdin y rojiblanca cumplieron los pronósticos. La parte vieja de Donostia fue caldeándose desde primera hora de la mañana, no importó que las condiciones meteorológicas no acompañaran. Pero Donostia, inmersa la última semana en el mundo del celuloide y de las estrellas del séptimo arte que han visitado la capital guipuzcoana, tenía ganas de fútbol. En un ambiente de sana rivalidad, como buenos vecinos que se aguantan las bromas y los chistes por la marcha al extranjero de cierto jugador, la hora del partido se fue acercando. Los más valientes aguantaron por los bares hasta poner rumbo a Anoeta, pero los más previsores prefirieron coger fuerzas en alguno de los restaurantes que afloran por Donostia. Una sobremesa marcada por los comentarios futbolísticos, que dio paso al partido. Noventa minutos en los que la fraternidad y el buen rollo que se pudo apreciar por la mañana quedó en un segundo plano. Con las pulsaciones a mil, solo se juegan dos derbis al año, tanto donostiarras como bilbainos empujaron para que los suyos ganaran. Eso sí, siempre con deportividad y 'fair play'.
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