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Es la primera visita de un grupo internacional de expertos en el sector que llega al laboratorio
Marta Hernández - Domingo, 30 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Los chinos firmaron en unas ánforas, que serán sumergidas al laboratorio. (Foto: Pablo Viñas)
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Plentzia. Un grupo bastante numeroso de chinos camina por el paseo de la playa de Plentzia. Sacan fotos con cámaras que bien podrían ser de fotógrafos profesionales. Parecen turistas. Y es cierto que están de visita, pero no para pasar unas vacaciones en la villa. Estos doce chinos se dedican al negocio del vino en su país y acudieron ayer a Plentzia a conocer de cerca los detalles de la bodega submarina. Las impresiones que se llevaron fueron "estupendas", según comentaban algunos de ellos.
El primer laboratorio submarino de envejecimiento de bebidas ha despertado mucho interés fuera de las fronteras vizcainas. Sus promotores, la empresa bilbaina Bajoelagua Factory, han recorrido diversos puntos del planeta dando a conocer esta iniciativa; también han estado en Plentzia personas de Estados Unidos y Rusia, entre otros países, pero esta es la primera vez que un grupo numeroso de expertos en el sector acude a la villa.
La portugaluja Amaia Urabain trabaja para la bodega Eguren Ugarte -una de las que tiene sus caldos en las profundidades del mar- y, desde hace más de un año, se encuentra en Hong Kong, "porque decidimos comenzar un proyecto en Asia para llegar a los países donde aún no estábamos vendiendo y apoyar comercialmente a los clientes en los países en los que ya estábamos actuando, como Corea, China o Japón". Urabain explica que "queremos abrir otros mercados en Filipinas, Singapur, India, Vietnam…".
A través de ella, estos doce chinos recalaron ayer en Bizkaia para ver in situ las características del laboratorio submarino. "Nosotros vendemos a un importador en China y estas personas son sus distribuidores por distintas zonas del país. Son clientes VIP de nuestro cliente", comenta Urabain. En realidad, iba a viajar un grupo de 20 personas, pero "algunos de ellos jamás habían salido del país y allí hacer el pasaporte cuesta un mes, así que les ha pillado el toro", apunta la representante de la bodega Eguren Ugarte. Todos partirán hoy de Bizkaia, salvo uno, que es master somelier, y permanecerá en la localidad costera tres semanas para conocer más sobre el laboratorio submarino.
Poca 'cultura' del vino "El conocimiento que tienen los chinos sobre el vino es muy poco. Beben por dos cosas: por sentirse más europeos u occidentales y por imagen", afirma Amaia. "Lo que buscan es algo exclusivo y diferente y las bebidas que se envejecen en el agua cumplen estos dos requisitos y más. La palabra nuevo en China se vende sola. Necesitan cosas nuevas constantemente. El hecho de poner una botella que se note que ha estado en el mar sobre la mesa, que es una edición limitada, haberles explicado cómo se ha hecho y que además es un proyecto sostenible, les ha encantado. Para ellos es una manera de quedar por encima de los amigos o socios… yo tengo esto y tú no lo tienes", señala Urabain.
Los chinos visitaron el punto de información sobre la bodega en el fondo del mar que hay en el paseo de la playa; vieron un vídeo explicativo, y después firmaron unas ánforas que mañana serán sumergidas al laboratorio, ya que ellos no realizaron la inmersión. Después, continuaron conociendo más en profundidad el proyecto en el hotel Kaian, donde también comieron. Pero también hubo tiempo para el turismo: por la tarde visitaron Bilbao y volvieron a Plentzia en barco y a la noche fueron a cenar especialidades vascas a un baserri de Loiu.
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