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Hoy a medianoche comienza una carrera a las elecciones del 21 en la que el PNV parte como favorito
a. arambarri - Jueves, 4 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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El secretario general del PP de la CAV, Iñaki Oyarzábal, durante la presentación de la campaña de su partido, ayer en Gasteiz. (EFE)
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DONOSTIA. Espadas en alto en la Comunidad Autónoma Vasca. La carrera para conformar el nuevo Parlamento de los tres territorios históricos encara su recta final, y los contendientes se aprestan a aprovechar su última oportunidad para convencer al electorado: hoy, a medianoche, arranca la campaña que desembocará en los comicios del próximo 21 de octubre.
Tras la legislatura por el cambio, protagonizada por el pacto que han mantenido PSE y PP durante la mayor parte de este periodo y que ha permitido al constitucionalismo regir por primera vez Ajuria Enea, la CAV llega a la cita en medio de un escenario económico que sigue complicándose por momentos, pero con novedades positivas en lo político: ETA silenció sus armas en octubre del año pasado, y la izquierda abertzale histórica se reincorpora a la política encuadrada en la coalición EH Bildu.
Por otra parte, la crisis en el modelo de Estado ha avivado el debate independentista particularmente en Catalunya, pero también en la CAV. El denominado debate identitario, de hecho, ha sido uno de los temas estrella de la precampaña.
Las escasas encuestas publicadas hasta la fecha apuntan a que el constitucionalismo, lastrado por su gestión económica -el PSE en Gasteiz, y el PP en Madrid-, se verá desplazado de Lakua tras el próximo 21 de octubre. Las quinielas sitúan al PNV como máximo favorito a obtener la victoria y el mejor situado para entrar en Lehendakaritza, seguido de cerca por la coalición EH Bildu -izquierda abertzale, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y Aralar-, que confía en mantener el tirón que permitió al soberanismo de izquierdas lograr sus mejores resultados durante las municipales y forales de mayo de 2011 y en las generales de noviembre del año pasado.
Los mismos pronósticos dibujan, además, una Cámara cuatricromática sin precedente en la historia parlamentaria vasca. La presencia, de nuevo, de todas las opciones políticas en las urnas, podría barrer del mapa a las formaciones minoritarias y traer consigo la polarización de la política vasca en torno a las cuatro grandes opciones instaladas a ambos lados de los ejes vasco-español y derecha-izquierda. UPyD, Ezker Batua y Ezker Anitza-IU, sin embargo, se aferran a sus opciones de amarrar escaño en Gasteiz.
No obstante, si en algo coinciden los cuatro grandes partidos es en la procedencia de su candidato a lehendakari: Bizkaia. Tres de ellos, además, son viejos conocidos de la política vasca. El aspirante jeltzale, Iñigo Urkullu, llega bregado a la cita tras más de un década como parlamentario y casi un lustro como presidente de su formación. El burukide fija su prioridad en el ámbito económico y apuesta por recuperar el pulso industrial para retornar a la senda del crecimiento, aunque sin olvidar el proyecto en materia de autogobierno que su formación anuncia para 2015, y que pasa por alumbrar un nuevo estatus que posibilite una relación bilateral, en pie de igualdad, con el Estado español.
EH Bildu, mientras tanto, sitúa como cabeza de lista a una debutante en política, la escritora Laura Mintegi -navarra de nacimiento, aunque se trasladó a Bizkaia cuando era niña-. Candidata de consenso, según se definió ella misma, aspira a entrar en Ajuria Enea liderando un proyecto que tiene el derecho a decidir marcado en rojo en su agenda. En el ámbito económico se opone a las políticas de austeridad. Llama a apostar por el sector público y propone medidas de ahorro como la paralización de la construcción de grandes infraestructuras.
El constitucionalismo, por su parte, apuesta por el continuismo, pues ambas formaciones repiten candidato. Los socialistas vuelven a confiar en el actual lehendakari, Patxi López, autoerigido defensor a ultranza del Estado de Bienestar a pesar de que, tal y como le reprochan sus rivales, ha aplicado sus propios recortes en materia de prestaciones sociales -con los ajustes en la renta de garantía de ingresos- o del funcionariado. Por último, Antonio Basagoiti encabeza la opción popular, que hace bandera con el nacionalismo español, azuza el temor al independentismo, y propone adelgazar la Administración vasca.
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