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Períodico de Deia
sparta 3-1 athletic la crónica

Al borde del precipicio

Tras firmar la peor primera parte del curso, el Athletic cae con justicia ante el Sparta

Los rojiblancos vuelven de Praga tocados y se jugarán el todo por el todo ante Osasuna

Unai Muñoz - Viernes, 5 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h

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Aduriz se lleva las manos a la cara en un gesto de resignación después de que el Sparta anotara uno de los goles que condenaron al Athletic a su primera derrota europea.

Aduriz se lleva las manos a la cara en un gesto de resignación después de que el Sparta anotara uno de los goles que condenaron al Athletic a su primera derrota europea. (Oskar Martínez)

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PRAGA. Tocados... y casi hundidos. El sueño europeo para el Athletic esta temporada empieza a convertirse en una pesadilla. Incapaces de mostrar sus credenciales, con un juego previsible y con las habituales facilidades defensivas a las que tienen acostumbradas a la parroquia bilbaina, los leones cayeron por 3-1 y se empiezan a complicar también sus posibilidades en la Europa League.

Los de Bielsa arrancaron el partido dominando la posesión del balón, aunque sin generar peligro. La pelota iba de Gurpegi a Amorebieta, de Iturraspe a Castillo y a partir de aquí se acababan las ideas de los encargados de generar fútbol. Era el presagio de lo que iba a venir en los primeros 45 minutos de juego. Seguramente, los peores de toda la temporada. El Sparta, con una estrategia básica de no arriesgar atrás y evitar la leve presión de los bilbainos con balones largos, vieron cómo los leones no eran los rivales temidos que presumían. Y en lo que se ha convertido ya en una tónica habitual en lo que va de temporada, los rojiblancos comenzaron a ceder espacios atrás.

el primer aviso Vaclav Kadlec, internacional sub'21 checo, empezó a buscar las espaldas de los laterales. Y en el ecuador de la primera parte, el mismo Kadlec se quedó delante de un Gorka Iraizoz, que en esta ocasión sí que estaba vendido, pero el extremo del Sparta estrelló la pelota contra el poste. Primer aviso de los locales, que sin hacer un juego del otro mundo veían cómo el choque se empezaba a decantar de su lado. El Athletic, por su parte, seguía sin aparecer. Solo De Marcos, con más ganas que puntería, fue el único que pisó el área rival. Aduriz corría sin éxito. Era un islote al que no llegaban los balones. Ibai, que fue la novedad entre los titulares en detrimento de Isma López, tampoco generó los centros que todo delantero necesita.

Con este panorama, entre la zozobra y el aburrimiento de los hinchas bilbainos que asistieron en directo al Generali Arena, llegó el primer gol del Sparta. Un nuevo regalo defensivo. En esta ocasión del portero. El mejor el pasado sábado en Anoeta no lo fue ayer en Praga. Un remate desde el semicírculo del área a cargo de Zapotocny, que a simple vista no tenía gran peligro para Iraizoz, se coló por el centro de la portería después de que el meta navarro no supiese atajar el envío del defensa checo. El partido se le puso cuesta arriba a los de Bielsa, que no lograban dar con la fórmula para circular el balón y generar ocasiones de gol. Pero la cosa se iba a poner peor.

Después de que Gurpegi evitara el segundo tanto del Sparta al sacar bajo los palos un remate de Balaj, los locales iban a hacer subir un nuevo tanto al marcador en otra jugada desgraciada para la zaga rojiblanca. Solo en el segundo palo, el mismo jugador que minutos antes se había quedado con la miel en los labios, iba a tener algo de suerte. Solo en el segundo palo, el 9 de los checos remató de cabeza y el balón rebotó en el rostro de Aduriz, que hizo lo necesario para engañar a Iraizoz. Corría el minuto 38 y el estadio era una fiesta. No era para menos, el Saprta ganaba con soltura al subcampeón de la Europa League. Aunque este Athletic, por si a alguien le quedaba alguna duda, esta a años luz del de la temporada pasada.

Reacción baldía No hubo filtraciones de grabaciones ni nada por el estilo, pero seguro que Marcelo Bielsa abroncó a sus jugadores en los vestuarios. No era para menos. El equipo no sabía a lo que jugaba y el rival tampoco era cinco estrellas. La arenga del técnico argentino, en un primer momento, pareció que iba a dar sus frutos. El Athletic salió con fuerza, apretando a los espartanos de Praga. Solo habían pasado tres minutos desde la reanudación y Gurpegi remató de cabeza una falta medida de Ibai, obligando al portero local a sacar una buena mano.

Con más rigor y profundidad en el centro del campo, los rojiblancos intentaron con todos los medios recortar distancias. Pero fue de nuevo el Sparta el que golpeó. El árbitro portugués Jorge Sousa vio penalti en una falta que Castillo hizo sobre la línea del área a Kadlec, el mejor jugador de la noche. Husbauer no se puso nervioso desde la pena máxima y engañó a Iraizoz. Con el 3-0 y con el público haciendo la ola, los 'leones' buscaron a la desesperada la remontada. Un objetivo que, con media hora por delante, iba a ser imposible. En el fútbol se han visto cosas más difíciles, pero, a día de hoy, el Athletic no está para dar la vuelta a un marcador como el de anoche.

La entrada de Ander Herrera en el campo dio más equilibrio al juego de los bilbainos. Si algo positivo se puede sacar de la derrota de ayer es el regreso del centrocampista a los terrenos de juego tras su recuperación récord después de ser operado de pubalgia. El esquema de Bielsa necesita a un jugador como Herrera, aunque hay más aspectos que enderezar. Con Fernando Llorente también sobre el césped, el técnico argentino agotó todos los cambios y esperó el milagro.

Tras la polvareda levantada en los últimos días sobre la figura del delantero de Rincón de Soto, no fue este el que iba a recortar distancias. De hecho, Llorente solo tuvo una ocasión de gol en el tiempo que estuvo en el campo. El encargado de hacer el 3-1 fue De Marcos, que aprovechó un pase en profundidad de Muniain para batir a Tomas Vaclik, que fue de los mejores por parte de los locales.

Con los rojiblancos con los nervios a flor de piel y presionando a la desesperada, el árbitro perdonó la expulsión a Fernando Amorebieta tras una dura entrada sin venir a cuento del defensa de Cantaura. Era el punto final a una derrota que los jugadores del Athletic labraron durante una pésima primera parte. Ahora, en poco más de 48 horas, llega a San Mamés Osasuna. En puestos de descenso y tras haber firmado el peor arranque liguero de las últimas dos décadas, a los leones solo les vales los tres puntos. Otra cosa que no sea la victoria podría acarrear consecuencias desconocidas desde hace años en Bilbao. El tiempo dirá si los hombres de Bielsa, y el propio entrenador argentino, son capaces de alejarse del precipicio.

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