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Familiares y txikiteros rinden un homenaje a la bonhomía del centenario
E. Zunzunegi - Viernes, 5 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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Valentín brindó ayer por su centenario rodeado de su mayor tesoro, su familia y sus amigos. (E.Zunzunegi)
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Barakaldo
Valentín pasó el miércoles uno de los mejores días de su vida brindando con su inseparable rosado con su extensa familia y sus amigos txikiteros. No era un brindis más, sino la confirmación del centenario que desde el día 3 de octubre luce en el DNI este baracaldés proveniente del burgalés pueblecito de Río de Llosa, y que le convierte en el txikitero en activo más longevo de la localidad.
Hombre de profundas convicciones religiosas , "es un hombre de fe", reseñaban sus familiares, Valentín también cree en el mus "como un juego para hacer amigos"; y vaya si los ha hecho. Muslari conocido en la anteiglesia -muchos de los torneos que se celebraban en las tabernas del municipio reposan en su casa gracias a su temple- Valentín es un hombre de acero, de Altos Hornos de Vizcaya, de Barakaldo.
Llegó Valentín García Castresana con menos de 30 años a una tierra de agua y hierro, fabril y febril (llegó a tener Barakaldo más de 30 cines y teatros), en la que su tenacidad y su bonhomía le brindaron un horizonte que compartió con su mujer, Nieves Campo Alba.
Con esta baracaldesa de toda la vida -fallecida el pasado año- Valentín crió a dos hijas que a su vez le han regalado su mayor tesoro en forma de cuatro nietas y un nieto, y tres biznietas.
Del Barakaldo Casi un equipo de fútbol a imagen y semejanza del equipo de su vida, el Barakaldo F.C., que ayer, de la mano de su familia, se hizo partícipe de la felicitación con una bandera repleta con las firmas de la plantilla fabril.
Los amigos txikiteros -impagable lo de Manolo y Dunixe- no se quedaron atrás con sus cánticos y felicitaciones, que por momentos pusieron un nudo en la garganta de este trabajador que cuenta con un reguero de buenos amigos que le brindaron un cálido homenaje.
Un agasajo que tuvo lugar en el Dunixe de la calle San Juan después de que se celebrara en la parroquia de El Carmen una misa en honor del centenario baracaldés. Seguro que en el oficio Valentín rezó por la paz y porque la gente aprendiera a ver "el lado positivo de las cosas" como el ha tenido siempre por bandera.
Vecino de Nicolás Larburu, en la casa de la calle Arana que construyera el insigne arquitecto baracaldés, Valentín conserva una memoria prodigiosa que se deleita con la presencia de su familia y amigos con los que, cómo no, brindó por todo lo alto.
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Gracias por su comentario
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