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Pese a haber podido llenar varias mochilas de sufrimiento, Juan María Atutxa (Areatza, 1941) dice de sí mismo que la vida le ha tratado bien, "incluso llegué a ser presidente del Parlamento desde un humilde caserío". Quizá sea porque tiene la conciencia tranquila
concha Lago - Viernes, 5 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 08:42h
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Juan María Atutxa, presidente de la Fundación Sabino Arana (Pablo Viñas)
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bilbao. Comparada con las etapas tan convulsas que le han tocado vivir, la situación política actual le parecerá una balsa de aceite.
Pues no, no hemos conseguido que sea una balsa de aceite. Se ha producido un cambio impresionante. Quien hasta hace poco asesinaba ha dejado de hacerlo y esa es una gran noticia, pero esto deja unos restos desgarradores. No va a ser posible desterrar a corto plazo ese odio que una parte de la sociedad ha ido incubando. Hoy todavía, después de la gran noticia del 20 de octubre de 2011, hay miradas que te siegan la cabeza. Y va a tener que transcurrir tiempo para superar eso.
¿Sigue obligado a llevar escolta?
"Las instituciones vascas han sido paridas sin epidural, con el dolor y la voluntad del pueblo"
Sí, llevo 21 años con escolta. Espero que llegue el día en que para salir de este despacho no tenga que llamarlos. Pero yo tengo todavía hoy zonas acotadas. Aunque este año tuve buenas noticias. En primavera, mi mujer Begoña y yo cumplimos 45 años de casados y decidimos ir a Portugal. Se lo comunico a los escoltas y me dicen que puedo ir solo. Yo confío en los profesionales. Siempre he sido disciplinado, y gracias a eso, puedo estar contigo aquí porque si no, hubiera salido volando. Entonces, decidimos alquilar un coche, los escoltas me acompañaron hasta la salida de Nanclares e hicimos el viaje solos. Yo estaba como un niño con zapatos nuevos.
No se ha alcanzado aún ese país con el que usted hubiera soñado.
Ni muchísimo menos. Y yo haré todo el esfuerzo que esté a mi alcance para que lo consigamos. Además parto de una base esencial porque, a pesar de todo lo que me ha acontecido, jamás ha prendido en mí la semilla del odio.
Cuando era presidente del Parlamento la tensión era insoportable.
Pues curiosamente después de estar ocho años al frente de Interior, un amigo me dijo que me iba a un balneario. Aunque según iban transcurriendo los días ya no era tan balneario porque arranco y empiezan a revolverse las cosas. La acritud en el Parlamento era el pan de cada día.
¿Qué ocurrió?
Que utilizaron el Tribunal Supremo para intentar invadir el Parlamento Vasco y que disolviéramos el grupo Sozialista Abertzaleak. Les hicimos frente porque era una cuestión de dignidad institucional y porque ellos no podían considerar este Parlamento como una extremidad del Congreso. Y eso que éramos conscientes de que eran capaces de cualquier injusticia, como de que el fiscal general, a la sazón Jesús Cardenal, dijera primero que no era procedente la intromisión del juez Garzón en el Parlamento Vasco y, sin embargo, emitiera luego otro informe totalmente contrario.
Les presentó la denuncia desde el Ministerio Fiscal.
Sí. y por eso estuvimos tres días sentados en el banquillo y fuimos posteriormente condenados. Era otra época y Dios quiera que a nadie le toque vivir algo como eso. Todavía estoy esperando a la decisión del Tribunal Constitucional porque interpusimos un recurso de amparo que se está demorando.
Ver ahora a todas las fuerzas políticas representadas será un triunfo.
Es una satisfacción. Primero porque uno cree que tienen que estar representada todas y cada una de las opciones que hayan cumplido con las normas. Lo que pasó en aquel caso es que un tribunal llamado Supremo pretendía que yo hiciera lo que no podía. Me decían que pisotease mi ley, y yo creo firmemente en mi institución parlamentaria porque nuestras instituciones han nacido y han sido paridas sin epidural, con dolor y con la voluntad de este pueblo.
El derecho a decidir va a ser la clave.
Es innegable que éste es un pueblo y que somos una nación. Es lo que decía Aguirre en su momento, somos mayores de edad, déjennos que nos autogobernemos. Nosotros no renunciamos a nada, pero paso a paso, y lo que queremos es ser cabeza de león y no cola de ratón. Lo que pasa es que, como partido, hemos ido siempre trayendo el salchichón por lonchas desde Madrid porque entero no cabía por la carretera. Por eso votamos, por ejemplo, a favor de la investidura de Aznar. Los políticos deben conseguir el bienestar de sus ciudadanos y, en la medida que hemos tenido más autogobierno, hemos logrado más bienestar. Y por eso se ha demostrado que somos gestores de primera división.
Catalunya ha puesto la independencia en el centro del debate.
El autogobierno depende de la libre decisión de los pueblos y eso es imparable. Cuando fuera me preguntan si soy independentista, les contesto: ¿Cree usted que España es independiente? ¿No está descafeinada una independencia cuando las decisiones macroeconómicas se toman fuera? Pero suelo decir que los vascos somos equilibristas porque en cada momento hemos pactado con quien era más conveniente.
¿Se han entendido esos pactos?
Cuando se pactó con el PP, mi suegra, que estuvo tres años en la cárcel de Saturraran, me decía ¿con los fascistas? y se llevaba las manos a la cabeza. Yo le decía; itxoin, esto es para conseguir más cotas de autogobierno. Había que explicarle que no dejábamos allí ni un ápice de nuestra virginidad, en cuanto a orientación, ideales... pero hay que hacer equilibrios. La legislatura pasada ha sido el ejemplo. Porque el PNV ha conseguido lo que no ha logrado el Gobierno de Patxi López, traer una serie de competencias a Euskadi y que vinieran para acá millones de euros.
¿En esta legislatura también podrían darse ciertas alianzas antinatura?
Todo está ensayado desde una base programática y sin traspasar la línea roja del respeto a los derechos humanos. Yo he compartido mesa de gobierno en la Diputación con los socialistas, fui al Gobierno y compartí Consejo de Gobierno con EE y EA. Después, entraron los socialistas nuevamente, entretanto hubo pactos con UA, con el PP, hubo un pacto de legislatura con Euskal Herritarrok en la tregua del 98. ¿Qué más equilibrios se pueden pedir? Pero no soy quién para decir qué debe hacer mi partido en el futuro.
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Gracias por su comentario
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