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Álex Mumbrú tiene claro que el motor del Bilbao Basket es la competitividad. En su nuevo cargo de capitán, espera contagiar ese carácter ganador a los nuevos compañeros que han llegado este verano para que el equipo "siga creciendo y yendo a más cada día"
roberto calvo - Sábado, 6 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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bilbao. El alero catalán va camino de los 500 partidos en la Liga ACB y no ha perdido el hambre por seguir ganando. El Bilbao Basket se ha codeado en los das últimas temporadas con los grandes de Europa, pero Álex Mumbrú recuerda que "hay que ser humildes porque lo más complicado es mantenerse".
Se estrena esta temporada como capitán del Bilbao Basket. Y creo que es la primera vez que le toca ejercer en un equipo.
Sí, es cierto, pero no pienso que haya mucha diferencia entre serlo y no serlo. Lo único que hace el capitán es encargarse de algunas pequeñas cuestiones que de otra manera no te corresponden. Te hace ilusión, pero tampoco le doy demasiada importancia.
En su caso, la capacidad de liderazgo es algo natural.
Tampoco es eso. Yo me considero una persona muy competitiva y cuando estamos jugando intento que los que están conmigo compitan de la misma manera. Además, si algo tiene este club es que somos todos muy competitivos.
En esa labor de capitán, que no han ejercido muchos jugadores, sucede a Javi Salgado y Marko Banic, muy carismáticos para la afición de Bilbao.
Sí, somos un equipo joven y por eso no ha habido tantos. Javi y Marko son dos jugadores que estuvieron muchos años y no solo es complicado sustituirles como capitán, sino el hecho de que no estén con nosotros. Primero, porque han sido jugadores importantes para el Bilbao Basket y para la propia Liga ACB y porque son grandísimas personas a las que es difícil reemplazar.
En este sentido, este año ha habido muchos cambios en la plantilla. ¿Supone un nuevo reto para jugadores veteranos como usted trabajar en esa integración?
Siempre es complicado cuando hay muchas novedades. La mayoría de equipos de la ACB han hecho muchos cambios, pero en nuestro caso ha sido la mitad del equipo y, además, todos los que han venido es la primera vez que están en la competición. Entonces, nos costará un poco más adaptarnos que a otros equipos que han fichado jugadores de la Liga ACB. En la pretemporada avanzamos muy rápido y, aunque hemos perdido el primer partido, tenemos que consolidar ese trabajo.
Su contrato acaba en 2014, lo que convertiría Bilbao en el lugar donde más tiempo ha estado de continuo como jugador de la ACB. ¿Qué le ha dado Bilbao y el Bilbao Basket?
Cuando vine aquí era un proyecto ilusionante, un equipo joven y, aunque yo sabía cómo se estaban haciendo las cosas, mucha gente no entendió por qué venía aquí. Entonces, se estaba en puertas de tener un nuevo pabellón y Gorka Arrinda, Jose Cobelo y toda la gente del club, lo mismo que la afición y la propia ciudad, transmitían una gran ilusión. Nunca me he arrepentido de ninguna de mis decisiones, hayan sido equivocadas o no, y menos de esta. Me han acogido muy bien, me he adaptado de maravilla, la ciudad tiene una calidad de vida increíble y el equipo cada día va a más. Poder formar parte de un proyecto que crece y cada día es ambicioso es muy ilusionante.
Esta temporada inicia el camino hacia los 500 partidos en la Liga ACB. A estas alturas de su carrera, ¿sigue habiendo retos?
Ahora mismo, el reto más inmediato y más importante es seguir compitiendo cada día. Mientras tenga ilusión y competitividad, como las tengo desde el primer día que entré en la ACB, seguiré a tope. Pero otro reto es tratar de conseguir un título con el Bilbao Basket. Es muy complicado, pero hemos estado en finales, que para ganarlas primero hay que saber jugarlas y perderlas. Por eso supongo que en algún momento.
En su primera temporada aquí, las cosas no funcionaron a nivel colectivo durante un buen tramo, pero después ha habido final de ACB, Euroliga... ¿Muchas emociones, quizás, para un club tan joven?
Sí, lo más reciente quizás no ha colocado por encima de lo que nuestro presupuesto o nuestra posición determinarían. Lo importante no es estar un día ahí, sino mantenerse entre las primeras posiciones. Eso es lo realmente complicado. En mis primeros meses aquí las cosas no fueron bien, tuvimos muchos cambios, perdimos muchos partidos ajustados y salió Txus después de muchos años. Fotis cambió la dinámica y desde entonces, cada año vamos a más, somos competitivos y eso es importante para el club, para la afición, para la ciudad y para los jugadores.
En ese aspecto de la competitividad y el carácter, ¿esta plantilla tan renovada se asemeja a las anteriores? ¿Se puede aspirar a cotas parecidas?
Antes que nada, tenemos que ser humildes. Sería ridículo compararnos con los equipos de arriba que tienen un presupuesto mucho más alto y grandísimos jugadores. Hay que vivir la realidad y saber dónde estamos. A partir de ahí, hay que competir por todo sin renunciar a nada. Nosotros vamos a seguir entrenando duro, como hemos hecho en pretemporada, y competir cada día para tratar de ganar el mayor número de partidos posibles.
En este contexto de buen trabajo, ¿cómo se puede interpretar la derrota inicial ante el Gran Canaria?
Bueno, es una pista que se nos atraganta en la que va a ser complicado ganar para cualquiera. Además, muchos de nuestros jugadores no habían jugado allí nunca y quizás les pilló de sorpresa. Siempre hay un proceso de adaptación, pero intentaremos que sea lo más corto posible. El otro día perdimos, pero pudimos ganar. Esto es deporte y sabemos que estas cosas pasan. Solo queda seguir trabajando para que los resultados lleguen.
Pero quizás hubo demasiado cambio respecto a lo que se vio en pretemporada.
Pasa siempre. En pretemporada no te juegas nada, solo es preparación, y en la competición oficial ya llega la presión y todo el mundo está más puesto, sube un escalón y está listo para competir. No creo que hiciéramos un mal partido en Las Palmas porque jugamos bien en defensa y creo que solo nos faltó más acierto en ataque.
¿Espera un rol distinto esta temporada en el equipo? El entrenador dice que la pasada temporada tuvo que hacer muchas cosas en algunos momentos.
El entrenador es el que decide. Él verá quién es el indicado para asumir la responsabilidad. Yo estoy dispuesto a seguir haciéndolo si me toca. Tampoco creo que seamos un equipo con estrellas, pero sí con gente competitiva y que puede aportar en cualquier momento del partido.
Mañana llega el Barcelona. ¿Es un buen momento para pillarles?
Hay quien dice que es mejor ahora, otros que creen que vendrán más motivados tras perder ante el Valladolid. Lo mejor es pensar en nosotros mismos y en ir mejorando como equipo día a día. Nosotros daremos el 100% para tratar de ganar y veremos a qué nivel estamos.
No conviene fallar mucho en casa porque la Copa se puede complicar, como ocurrió el año pasado.
Sí, perdimos muchos partidos seguidos fuera por no saber cerrar os partidos y luego enganchamos unos cuantas victorias. Este año tenemos tanta gente nueva que no se puede comparar cada temporada.
¿Tanto influye en el Barça la baja de Navarro?
Tiene un equipazo, con Navarro y sin Navarro. Pero claro que Navarro condiciona. Es un cuchillo y mucha gente vive de lo que él crea. Supongo que lo que el Barça se plantea es que Navarro esté bien cuando tenga que estar. Yo he jugado con él y sé lo que condiciona su presencia a cualquier equipo.
A usted estos partidos le siguen motivando.
A mí me motivan todos. Pero en uno de estos todos estamos al 200%: los jugadores y los aficionados.
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Gracias por su comentario
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