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Míriam Vázquez - Sábado, 6 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Iñigo Urkullu, durante el mitin ofrecido en Kobetamendi antes de partir a Irun. (Foto: pablo viñas)
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Iñigo Urkullu Candidato del PNV a lehendakari
BILBAO. El 19 de septiembre, las Juntas Generales de Gipuzkoa alumbraron una de las sesiones más agrias de la legislatura. La oposición descargó sus críticas más severas después de que el diputado general Martín Garitano asegurara que no activaría ningún plan anticrisis porque "no sirven para nada". El representante foral de Bildu insistió en que su objetivo pasaba por el "trabajo del día" para cambiar el modelo y fortalecer el sector público. El PNV trajo a colación ese episodio en un mitin ofrecido en el herrialde, laboratorio de la gestión de la izquierda abertzale después de que lograra su mayor cota de poder institucional instalándose hace algo más de un año en la Diputación de Gipuzkoa, y anticipo del proceder de EH Bildu en un eventual Gobierno vasco. A pesar de que sea el feudo de Bildu, los jeltzales se propusieron abrir una grieta en su representación tratando de movilizar a la ciudadanía descontenta, y avisando de que "Gipuzkoa y Euskadi necesitan gobiernos que gobiernen".
Así se expresó el candidato del PNV a lehendakari Iñigo Urkullu en un acto celebrado por la tarde en Irun en compañía de compañeros de partido como el presidente del GBB Joseba Egibar, que también tomó la palabra. El aspirante a Ajuria Enea cargó con dureza contra Bildu, unos "gestores que no deciden, que se desentienden, que se suman a la huelga, a la pancarta, que no asumen su responsabilidad", y se preguntó "cómo se puede decir que no hace falta un plan anticrisis en Gipuzkoa". "El comercio, las pymes, los autónomos, los parados, la juventud, necesitan y demandan un plan anticrisis. Nosotros lo vamos a hacer. Es nuestro compromiso. Gipuzkoa no se puede quedar atrás en la parálisis y la desidia, en la desatención y la imposición", sentenció.
Tras asegurar que "ser abertzale hoy en Euskadi significa levantar la persiana todos los días", expuso los compromisos principales de su partido con el empleo, la reactivación económica, la gestión rigurosa, o el sostenimiento de los servicios sociales. Unos principios recogidos en un programa "claro y concreto". "Que está a disposición de todos y todas desde el minuto cero de la campaña. No está oculto. Está publicado", recordó.
alianza contra la crisis Previamente, en un acto celebrado por la mañana en Kobetamendi, Urkullu había apostado por remontar la crisis, por consolidar la paz y por promover un nuevo estatus desde el acuerdo. En concreto, invocó el espíritu de los ochenta para apelar a un gran pacto entre instituciones, partidos y agentes sociales -contemplando también la colaboración público-privada- que permita superar el bache económico.
Una práctica que fructificó durante la reconversión industrial y tras las inundaciones, época en la que el partido de Sabin Etxea también comandó el Gobierno vasco. "Tenemos que recuperar la capacidad de tejer lazos y complicidades entre diferentes. Ceder parte de las posiciones propias para alcanzar proyectos compartidos", alentó. El jeltzale, que llegó a considerar que Euskadi está inmersa en una "emergencia nacional", mostró su esperanza en la recuperación. "Hay futuro", zanjó.
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