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Fue elegido presidente de Osasuna el pasado verano, pero es ya toda una institución en el club rojillo, ya que completó diez campañas como directivo en épocas anteriores. Su equipo tampoco ha tenido un buen inicio de campaña, pero espera que revierta la situación cuanto antes
aitor martínez - Domingo, 7 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Miguel Archanco posa en el palco del Reyno. (Patxi Cascante)
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iruñea. Miguel Archanco Taberna (Iruñea, 15-III-1949), recorre el interior del Reyno de Navarra como si se tratase de su casa. "Llevo aquí ya once temporadas" recuerda mientras se dirige hacia su despacho, presidido por una enorme bandera de Osasuna, su club, el equipo que preside desde el pasado 30 de junio.
¿Cómo calificaría sus tres primeros meses al frente de Osasuna?
Has sido unos meses de mucho trabajo, en los que hemos tenido que tratar asuntos importantes y también tomar numerosas decisiones. Pero por otra parte, han sido semanas de mucha emoción.
¿Qué balance hace en este tiempo?
Positivo, muy positivo. Todo aquello que de alguna manera hemos planteado como una posibilidad, se ha convertido en una realidad.
¿Han tenido que cambiar algunos asuntos del pasado?
Yo era consciente de que algunas cosas tenían que tener otra incidencia porque las personas somos todas distintas y cada uno tenemos nuestros comportamientos y nuestras formas de pensar. Lo que más ha derivado en algo novedoso ha sido el patrocinio con el Gobierno navarro.
En lo deportivo, el inicio no ha sido el esperado.
Esta es mi undécima temporada, la primera como presidente, pero ya había sido directivo durante diez años, y no recuerdo ninguno en el que Osasuna haya empezado especialmente bien. Siempre le cuesta empezar el curso al equipo. No sé por qué, pero al equipo le cuesta. Luego ya a partir de noviembre coge otra sintonía.
Después de acabar bien la temporada pasada, ¿no le resulta extraño lo del presente curso?
Ha habido cambios importantes en el equipo titular. Ha venido gente nueva que tiene que hacerse, acoplarse y entender los sistemas del entrenador. De todas maneras, una temporada no tiene mucho que ver con otra aunque estén los mismos jugadores. No se sabe por qué pero esto no está definido. Como el año pasado fue muy bien, este mejor. No, no es algo matemático.
¿A qué se puede deber el cambio que ha sufrido Osasuna para que las cosas todavía no funcionen?
Tampoco hemos estado tan mal. Salvo la segunda parte en Vigo, los demás partidos no han sido especialmente malos. Contra el Barcelona el equipo hizo un partidazo. En Coruña disputó bien el partido. Quizá sí estuvo más flojo en Zaragoza, pero no sé los motivos. En general, salvo el segundo tiempo contra el Celta, no he visto nada demasiado preocupante. Está claro que la afición lo que quiere es que el equipo sume puntos, algo que de tres en tres no habíamos conseguido hasta el último partido contra el Levante.
Tras caer en Zaragoza, José Luis Mendilibar dijo que el equipo no estaba para competir en Primera. ¿Pudieron esas palabras ser un punto de inflexión para la plantilla?
No creo. Además ese tipo de manifestaciones muchas veces se sacan de contexto. Uno, a veces, no llega a saber muy bien lo que se ha querido decir en ese momento. Pero no creo que fuera un punto de inflexión. Fue la propia plantilla la que se dio cuenta de que había que ganar sí o sí.
¿Le afectaron de manera personal aquellas palabras?
No, para nada. No creo que las dijera en el sentido en el que se han entendido luego. No fue con esa intención. Estoy seguro de ello, por lo que no las valoré. Además conozco a Mendilibar y sé que se manifiesta con espontaneidad y libertad.
Pero sí generaron cierta sorpresa y extrañeza en la afición.
Quizá más porque leídas no obedecen al contexto en el que se producen y se dicen. Sí generaron en su momento un pequeño revuelo, pero porque no se entendieron en la forma en la que debían.
Ni el flojo comienzo ni las palabras han hecho perder la confianza en Mendilibar.
En absoluto. José Luis cuenta con mi total confianza, pero también con la de la plantilla y el resto del club.
¿Los objetivos han variado en algo tras el mal inicio?
No. El objetivo de Osasuna siempre es ganar la Champions. Y la Champions de Osasuna es quedarse en Primera División. El objetivo es tener cuanto antes los puntos necesarios para la permanencia y hacerlo, digamos, con holgura o con una cierta tranquilidad. Nosotros sabemos mucho de intranquilidades, vivimos siempre al filo de la navaja.
Tras la victoria ante el Levante, ¿el día a día se afronta con una mayor tranquilidad?
Más tranquilidad tampoco. Simplemente ahora tenemos más puntos que cuando jugamos contra el Levante. La tranquilidad llega cuando ves que el equipo funciona, cuando ves que se compite y te vas acercando al objetivo de los 45 puntos. Ahora no tenemos más que cuatro, por si alguno piensa que estamos en la gloria.
Ahora es turno de derbi, el primero de la temporada para Osasuna. ¿Lo vive de manera especial?
No lo vivo como algo especial. Jugar un partido en San Mamés tiene su aquel, pero no tiene un especial contenido. Somos vecinos, hay una rivalidad bonita, pero no dejan de ser tres puntos como los que podemos sacar contra cualquier otro equipo de Primera División.
¿Le tiene algún cariño especial al Athletic?
Ni más cariño ni menos. Hay una relación de vecindad y claro que se nota. No es difícil, como es mi caso, tener familia en Bizkaia y al final te toca vivirlo de otra manera. Es un pique sano y que, en el fondo, nos gusta.
En Nafarroa hay mucha afición por el Athletic.
De siempre. Yo de chaval las alineaciones que me sabía eran las del Real Madrid, la del Barcelona y la del Athletic, además de la de Osasuna. Casualmente los únicos clubes de Primera División.
Además se refiere al equipo como el Athletic, no como el Bilbao.
Hay que ser respetuoso. Yo sé que les gusta que digamos Athletic, del mismo modo que me a mi me gusta que digan Osasuna y no el Osasuna.
Después de la buena campaña realizada por el Athletic el año pasado, en la presente las aguas no bajan tranquilas por Bilbao.
A mí me parece que ya son suficientes las aguas del Arga (se ríe). Cuando se está dentro de un club no te alegras de algo así porque en el fondo piensas que a ti también te puede ocurrir algo similar. En el fondo hay una especie de sintonía y nadie quiere problemas. Puedo alegrarme por ganar al Athletic, pero no por su situación actual, porque todos estamos en el mismo lado. Ojalá que el Athletic solucione sus problemas, pero no entro a valorarlos.
¿Cómo es su relación con la Junta Directiva del Athletic?
Muy buena, pero como con las anteriores. He conocido por lo menos a cinco presidentes y siempre ha habido una relación cordial.
Los derbis entre Athletic y Osasuna siempre llegan con cierta tensión. ¿Ha hecho algo por rebajarla?
Las tensiones con la forma de actuar del Athletic y sus ojeadores con respecto a nuestra cantera están siempre latentes porque no nos gustan. Pero eso es un aspecto y las relaciones entre los clubes, otro. No pretendo tener tensiones, pero no voy a bajar el brazo ni el pulso, porque nuestra cantera es nuestra y no le pertenece más que a Osasuna. Eso sí, cualquier muchacho que se quiera ir es libre de hacerlo, pero se deberían tratar las cosas de otra manera.
A usted le tocó vivir el fichaje de Isma López por el Athletic y la posterior ruptura de relaciones promovida por Patxi Izco. ¿Qué le pareció?
En ese momento no tenía facultades como para tomar decisiones. Yo pertenecía a la Junta Directiva y lo que hizo el presidente me pareció estupendo, pero no fueron decisiones mías, fueron del presidente.
¿Hubiera actuado igual?
Esto es como la vida, en la que dos gemelos se parecen mucho pero no son iguales. No puedes pensar qué habría hecho en esa situación, porque no me tocaba en aquel entonces.
¿Pero la entendió?
No solamente la entendí, sino que la aplaudí.
¿Con qué le gustaría contar en el futuro que no cuente ahora?
Me gustaría tener dinero para remodelar el estadio. El campo hacia el exterior está bien, pero el tema de la cubierta y accesos a las localidades merecen la pena ser cambiados. Tampoco hacerlo moderno, sino rehabilitarlo en base a una necesidad.
¿Qué tratamiento dará el club al euskera?
Osasuna es el único club que tiene su nombre en euskera. Eso es algo que el socio de Osasuna entiende como normal y a nadie se le ocurre la traducción. Por lo tanto, si se admite el nombre como normal, se debe admitir también el euskera con absoluta normalidad. En ello estamos, pero sin hacer de esto una campaña de ningún tipo, sino como un hecho cultural lingüístico donde Osasuna es un medio de locomoción.
¿Qué espera que pase en el derbi?
Quiero que gane Osasuna. No sé qué pasará, pero los tres puntos obedecen a meter un gol más que el contrario y ojalá lo logremos.
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