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Períodico de Deia
Encuentro con Urkullu en el cafe teatro

El alegre vodevil que aligera el duro camino

  • El Teatro Campos se transforma en un café teatro en el encuentro de Urkullu con la vida social y cultural de Euskadi 
  • La magia del mago Tor, la voz de Olatz Saitua y el humor de los cómicos aderezan la feliz tarde

jon mujika - Miércoles, 10 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:37h

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Iñaki García Ergüin pintando en vivo y el directo.

Iñaki García Ergüin pintando en vivo y el directo. (Foto: pablo viñas)

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Pasen y vean! Con ustedes el alegre vodevil que aligera la ardua ascensión, el duro camino de cualquier campaña electoral. Esta crónica debiera llevar un redoble de tambores como ilustración musical y el vozarrón de un jefe de sala -dicho sea con permiso de Xabier Lapitz, quien mantuvo ágil en el alambre la hora y media larga de espectáculo...- vestido con levita y casaca rojas abrochada con una botonadura de oro. Allá donde la política mira al ciudadano con ojos serios y despliega toda su barba, el PNV salió al encuentro de la gente de la cultura, el deporte y la sociedad vascas como lo hubiesen hecho los cómicos de la legua de antaño: con un carromato repleto de espectáculos y "las más grandes maravillas de los Siete Mares", como hubiese pregonado cualquiera de ellos.

Lejos de la lúgubre sentencia de Nikita Jruschov, el viejo estadista ruso, cuando dijo aquello de que los políticos son siempre lo mismo, prometen construir un puente aunque no haya río, Iñigo Urkullu no aprovechó la tarde de los espectáculos para lanzar los clásicos fuegos artificiales electorales de las promesas. Más al contrario, anunció que "esta situación no la va a resolver la varita mágica del mago Tor" (a ella misma había hecho referencia antes el propio Xabier Lapitz, lamentándose de que no fuese capaz de hacer de mañana un 21 de octubre...) poco después de que Aitor Bilbao, con tal nombre artístico, quemase un siete de tréboles en el aire para hacerlo reaparecer, ¡voilá!, en el corazón de una naranja y dejar al personal boquiabierto. Fue el primer número de la tarde y el anuncio de que el encuentro. Minutos más tarde, Asier Sanz y Javier Ganboa (Asier & Javier para el showbussines...) invocaron a las musas para caricaturizar la realidad. Su gag gráfico fue espectacular y muy aplaudido: Urkullu en el papel de harrijasotzaile intentando levantar la urna y Andoni Ortuzar aireándole con una ikurriña al grito de ¡aurrera!

No fue la única pintura de la noche. Iñaki García Ergüin habló con su lenguaje más universal: la pintura. Ataviado como un pintor bohemio, bajó de la mesa situada en el escenario y se puso a trabajar sobre un caballete. Diez minutos después, la silueta de un dantzari resplandecía sobre un fondo negro. Fue una lección exprés de cómo la inspiración flota en el aire y puede cazarse al vuelo. Así lo hizo, mientras los presentes no cesaban de alabar su capacidad. "No se ve todos los días a un maestro en acción"; comentaba una voz anónima a sus espaldas.

No por nada el patio de butacas del Teatro Campos Elíseos recordaba a las venerables mesas del Moulin Rouge parisién, aunque las botellas de champán francés habían sido sustituidas para la ocasión por bellas jarras surtidas de zumos de frutas, leche o chocolate, según las mesas. Espolvoreada toda la noche con palabras e imágenes de los vídeos que pueden contemplarse en www.ezagutzendudalako.org -la primera que se escuchó fue la de Javier Clemente...-, con la voz de 172 protagonistas, el humor corrió por las mesas a raudales. Fue todo un refocile ver cómo Ajuria y Enea -o Gemma Martínez y Maribel Salas, que tanto monta...- hacían una lectura sui generis de las encuestas electorales. Para muestra, valgan un par de botones: "Preguntados por su sexualidad, los resultados son los siguientes: un 90% que no puedooo máaaas y un 10% que yo me he ido a Cuba". A ello hay que añadir otro gag de sal gorda. ¿Qué postura adopta usted ante tal y tal cuestión...? ¡La del misionero! Todo ello aderezado con continuos guiños a Iñigo Urkullu, quien acabó dejando correr una franca sonrisa. Era inevitable.

Las mesas del vodevil celebraban ese aire fresco, el desahogo ante tanta palabra dura en vísperas de unos comicios. Y lo mismo cruzaban palabras Gontzal Mendibil con Virginia Berastegui que Andoni Goikoetxea con José Luis Korta, elogiado, sotto voce, por el propio Javier Clemente. Dios los cría y ellos se juntan. O Javier González Durana, director del Museo Balenciaga, con Luis Chillida, patrón de Txillida Leku. Alfonso Santiago, el himalayista Alex Txikon; Herri Torrontegi; el presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia, Ana Urquijo, José Manuel Monje o Begoña Errazti, quien recordó que, "si no eres serio, es difícil que los logros lleguen", cuando Lapitz le insinuaba que tal vez le hubiese catalogado así en el vídeo "en contraposición a algún que otro chisgarabís que anda por ahí suelto".

Todo eso y algo más lo escucharon Asier y Amagoya Loroño; los responsables de la OSE y de la BOS, Iñigo Alberdi e Ibon Aranbarri; el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, Cecilio Gerrikabeitia, el actor Kepa Gallego, transformado en el fachón Don Eduardo, el escultor Jesús Lizaso, el cantante Andoni Basabe, la actriz Loli Astoreka, Lucía Marzo, los diseñadores Joke de Vrise, Jota Aretxabaleta, Yonny de Winter o Arturo Peña Calvo entre otros, Juan Mari Atutxa o Juan Ignacio Pérez, quien junto a Pedro Luis Uriarte en versión audiovisual recordaron el célebre cuaderno de Urkullu y su letra pequeña. A la hora de los saludos, el propio Iñigo lo sacó para mostrarlo del bolsillo de la chaqueta, poco después de decir que confesar que "tanto decir que soy serio que me lo voy a acabar creyendo". Nada más lejos de la realidad, cuando lanzó una velada amenaza. "Agradezco las sinceras palabras de los 172 protagonistas del vídeo, pero yo también os conozco, ¡eh! Y algún día podré hablar".

Era, como ven, un brindis por la vida alegre, que no es antónimo de seria sino de aburrida. Javier Merino, ex Louviers, desmitificó en escena la leyenda negra de que los vascos somos personas frías. "Un chico y una chica pueden estar intercambiando miradas tres meses y medio, sin hablarse. Pero cuando al fin se conocen y se saludan con un nos vemos... ¡zas, hay cama seguro!". Ese el plan, aflojarse la corbata por un momento y relajarse. El cénit lo alcanzó la soprano Olatz Saitua, acompañada al piano por Itziar Barredo. Su voz pajareó y vistió a los presentes con un traje de piel de gallina antes de que llegase la siempre esperada hora del cóctel.

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