Saltar al Contenido

Períodico de Deia

Mucho más que un café

El paso de los años ha convertido al Boulevard en parte del patrimonio cultural de los bilbainos

S. Atutxa/T. De La Rosa - Viernes, 12 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:37h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Bilbao

UNAMUNO, Ortega y Gasset, Pío Baroja y Ramiro de Maeztu se sentaron en sus mesas para hablar de libros, de música, del tiempo y de las bilbainitas. Las dos plantas del café Boulevard fueron, en sus inicios, una sucursal del Café Suizo de la Plaza Nueva. Era una época en la que, entre cafés, se tejían las redes sociales, se hacían negocios o se buscaba pareja. Por su proximidad con el Teatro Arriaga, este local se convirtió en paso obligado de presumidos y divos artistas que hallaban entre sus elegantes paredes un espacio social único en la villa. Han sido numerosos los elogios que han quedado plasmados en libros y documentos por ilustres de la literatura, entre ellos el que le dedicó el propio Miguel de Unamuno: En Bilbao: A cualquier sitio que se vaya o de cualquier sitio que se venga, siempre daremos en El Arenal. Allí, en el Boulevard, corredores, negociantes, indianos... que se encuentran porque se citan y otros que no se citan porque se encuentran".

Lo cierto es que Boulevard siempre ha sido mucho más que un café. Se ha convertido en patrimonio cultural de la villa. Abrió sus puertas en 1871 de la mano de la familia Pérez Yarza, que regentaba también otros locales como la Cervecera de la Salve, el Carabanchel o el Arriaga. El original local, situado en los bajos del edificio del Fénix, llegaba hasta la calle Correo, ocupando la parte más noble de El Arenal. En las fotos de época se aprecia el enorme toldo que cubría su terraza de aire parisino.

Su esplendor llegó a finales de los años 20, cuando el Boulevard se vistió de art decó por obra del arquitecto Tomás Bilbao, con piezas adquiridas nada menos que en la Exposición Universal de París de 1926. La terraza del café entró a formar parte de la historia de la fotografía al ser inmortalizada por el objetivo de Robert Capa en 1937, en una instantánea que refleja, a través de la cara de una mujer y su hija, la incertidumbre de Bilbao ante los bombardeos de la Guerra Civil.

Con futuro El tiempo de los cafés pasó. La mayoría de aquellos grandes locales de aire clásico fueron desapareciendo en operaciones inmobiliarias de compra-venta que resultaban más rentables que el negocio de la hostelería. Después de más de 140 años, en 2006, la ley de la oferta y a la demanda se cruzó en el camino del Boulevard, condenándolo al cierre. Muchos bilbainos se indignaron haciendo llegar su malestar al Ayuntamiento que, a través de Surbisa, rehabilitó el espacio dotándolo de mayor protección. Hubo movilizaciones, libros y firmas porque, entendían sus clientes más fieles, "no era el cierre de un negocio más".

Sus puertas volvieron a abrirse cargadas de ilusión hace tres años. Pero aún le quedaba un obstáculo por sortear: la situación económica no es selectiva. No hace distinciones entre negocios con solera, con arquitecturas históricas o clientes ilustres. El futuro del Boulevard se aleja de su espléndido pasado y vuelve a dejar la continuidad del local más antiguo de la villa en el aire.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario


Publicidad


Tu información local

Selecciona tu localidad

Busca las noticias de tu localidad

Twitter-noticiasbizkai
Twiter-athletic+

Publicidad