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La lluvia no impidió que cientos de personas subiesen en romería a Begoña
jon mujika - Viernes, 12 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:37h
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Xabier Jon Davalillo con la vara de romero. (foto: pablo viñas)
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LLUEVE como acostumbra casi cada 11 de octubre, día en que la Hermandad de Begoña organiza la ya tradicional romería hacia la basílica: la visita a la casa de la Amatxu. Ellos, los peregrinos de la Hermandad, rescataron del baúl la vieja tradición hace 18 años. Desde entonces mantienen la costumbre de la romería a Begoña en estas fechas pero cuentan los memoriones que esa ascensión ya se celebraba en los años veinte hasta que murió un portero en medio de un tiroteo. Y no hay que olvidar el viejo grabado de Villamil, que describe, con profusión de detalles, la otra fecha romeresca en Begoña: un 15 de agosto, tras la primera Guerra Carlista.
Quiere decirse que Bilbao sube a Begoña en ambas fechas -11 de octubre y 15 de agosto...- para expresar su devoción a una patrona que los es desde el 18 de junio 1735, cuando las Juntas Generales reunidas en Gernika, proclamaron a la Virgen de Begoña patrona del Señorío.
Ayer, cuando Xabier Jon Davalillo cerraba la peregrinación como romero de honor hacia la basílica -"pero los bilbainos, vizcainos, y la buena gente que vive en este territorio tenemos la suerte de, además de la nuestra, tener otra Amatxu, la Amatxu de Begoña, que también nos protege, cuida y alimenta espiritualmente y siempre está aquí, en Begoña, esperándonos", exclamó a los pies del altar mayor, despojado del chubasquero blanco con el que se guareció de la lluvia a su paso por las calzadas de Mallona...-, centenares de peregrinos le acompañaban con pendones, varas y velas o al desnudo -sin llevar ningún emblema encima, quiero decir...-, empapándose en la romería.
Entre ellos pudo oírse a las voces más viejas. Aquellas que recordaban las bajadas de la imagen en procesión a la villa de Bilbao en ocasiones señaladas: inundaciones, epidemias, bodas de oro de la coronación y entrada del primer obispo de Bilbao, entre otras. "Eran procesiones enfervorecidas", dijo una voz. "Aún recuerdo el recorrido por toda Bizkaia en 1949, de una copia de la talla, que por ello fue bautizada como la imagen peregrina".
Un viejo capitán de barco recordaba que numerosos paquebotes de matrícula bilbaina que han ostentado el nombre de Virgen de Begoña o Begoña simplemente. Recordó la costumbre de las gentes de la mar de saludar con La Salve, desde lejos, al santuario, al divisarlo por primera vez remontando la ría. De ahí el nombre del puente que sobrevuela los lomos del Guggenheim...
Estas y otras historias espolvorearon la ascensión, con Javier Goitia arriba y abajo, controlándolo todo; con el txistu romero de Idurre Esnal, Mikel Bilbao y Josetxu Jauregi dándole aliento al camino; con Isidro Elezgarai en el papel de los últimos años, acompañante y guía del romero de honor o con los hombres y mujeres (sobre todo mujeres...) del grupo de danzas Erreka-Ortu de Retuerto dándole colorido y luz a la subida, vestidos con tradicionales trajes de romeros. Era Bilbao el que subía; aunque fuese un Bilbao encogido como el algodón por los estragos del agua de la lluvia -restó presencia pero no ánimos...- y las puertas abiertas de un puente. Era Bilbao, Bizkaia entera, la que volvía su cara la Amatxu para celebrar la onomástica.
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