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Períodico de Deia
arte en familia para un puente lluvioso

Botero engorda el Bellas Artes de Bilbao

DEIA recorre la muestra del artista con cuatro de los numerosos visitantes que acudieron ayer al Museo

Araitz Garmendia - Sábado, 13 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h

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Marta, Luis, Borja y Cristina visitaron ayer la exposición del colombiano Fernando Botero en el museo bilbaino

Marta, Luis, Borja y Cristina visitaron ayer la exposición del colombiano Fernando Botero en el museo bilbaino (Jose Mari Martínez)

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BILBAO. Decía Kandinsky que "el artista es la mano que, mediante una y otra tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana". Las teclas que ahora toca el Museo de Bellas Artes de Bilbao son, desde el pasado lunes, las de Fernando Botero. Clavijas que conectan con la visión de un artista universal, creador de imágenes que muestran grandes volúmenes y una deliberada desproporción de las figuras que no dejan indiferente a nadie.

Era esta una exposición esperada, y ayer, día festivo en el que Bilbao amaneció lluvioso, la pinacoteca era previsible punto de encuentro, y casi visita obligada, para los amantes del arte. Una ocasión para contemplar las 80 obras realizadas por el artista de Colombia en los últimos 60 años, reunidas bajo el título Celebración y caracterizadas por lienzos que llevan impregnados un especial carácter tridimensional junto a la fuerza y sensualidad de las curvas que delimitan las figuras de este artista.

Desde primera hora de la mañana se formó una larga cola para entrar a la Sala BBK del Museo, donde se pueden visitar las vigorosas composiciones del colombiano. Marta, Borja, Cristina y Luis fueron un ejemplo de los numerosos visitantes que eligieron el día de ayer para pasear por la muestra comisariada por la hija del artista, Lina Botero, y que ofrece una idea de la trayectoria y evolución del creador latinoamericano aún en activo más conocido del siglo XX.

"Es una buena selección y una de las exposiciones más representativas que se ha hecho en mi vida", dijo el propio Botero sobre esta muestra que se encuentra organizada por áreas temáticas. Al comienzo, un total de ocho obras dan la bienvenida al visitante con unas imágenes que recogen la etapa de formación del colombiano. "Tenía ganas de venir a ver esta exposición. Siempre me ha gustado Botero, aunque no conozco toda su obra. Conozco sus cuadros más típicos, sus imágenes de músicos o el cuadro de la mujer en el cuarto de baño, pero esta me parecía una buena ocasión para ver el resto de su colección y saber más", dice Borja al comienzo de la visita.

Los cuatro visitantes, de Algorta y Bilbao, destacan de la obra de Botero las formas y los volúmenes de las imágenes. "Yo no pinto gordas. No he pintado una gorda en mi vida. Lo que he hecho es expresar el volumen como parte de la sensualidad". Eso es lo que siempre asegura Botero sobre su obra, una idea que toma sentido para Borja a través del contexto latinoamericano del que procede el autor. "Siempre se ha dicho que en Latinoamérica se da más valor a las curvas que en Europa, donde las figuras siempre tienen una forma más delgada y estilizada". "Lo destacable es que las caras y las expresiones de los personajes que pinta Botero son muy parecidas. Pocos sonríen pero eso es una característica más del artista", dice Borja.

Después de conocer los inicios de Botero, la muestra continúa con tres salas que recogen 22 obras dedicadas a Latinoamérica. Grupos familiares, oficios tradicionales, bailes y odaliscas, o la violencia que ha agitado Colombia en las últimas décadas son las teclas que toca en ellas el artista. "Son figuras muy planas que me recuerdan a obras de Frida Kahlo", dice Marta. En esa estancia se encuentra Bailarines, la obra que da imagen al cartel de la exposición y que Cristina animó a buscar a su hijo Luis como un juego. En la misma sala se encuentra la obra predilecta de Borja, El Baño (1989). "Es uno de los primeros cuadros de Botero que conocí y por eso quería verlo de cerca".

La muestra continúa con siete pinturas sobre el clero y la religión y más tarde con catorce lienzos sobre el mundo del circo donde el autor retrata a trapecistas, payasos, domadores, malabaristas y equilibristas. "A pesar de ser personajes de circo, todos parecen serios, con la misma expresión", explica Borja, ya que el artista quiso plasmar un mundo en el que pone en contraste la melancolía de los protagonistas con el colorido del vestuario.

Versiones La exposición continúa con una docena de obras que constituyen un homenaje a los maestros de la pintura occidental que Botero admira. Versiona a Piero della Francesca, Le Brun, Van Eyck, Rafael, Ingres o Goya. "Simplemente aplica su estilo a cuadros ya conocidos, los versiona, igual que los músicos versionan canciones de otros grupos. Si en la música se hace, ¿por qué no hacerlo en artes plásticas?", defiende Borja. "Son perfectamente reconocibles, pero es curioso el efecto que produce en ellas el introducir sus formas", reconoce Marta, que admira la versión de Botero de El matrimonio Arnolfini, de Van Eyck, aunque también destaca los retratos que el artista lleva a cabo de los pintores Giacometti, Delacroix, Courbet, Ingres o Rubens.

"La serie de Abu Ghraib es realmente buena", dice Borja. Se trata de obras en las que el pintor refleja "el horror de la prisión" de Abu Ghraib, en la que soldados estadounidenses torturaron a prisioneros iraquíes. "Con el color y las posturas de los personajes queda reflejada esa la tortura, incluso con los barrotes", comentan. La muestra de Botero termina con la serie sobre tauromaquia, en la que seis lienzos muestran la muerte trágica del torero o el caballo picador en las que según los espectadores "las expresiones de las figuras reflejan con detalle la intención de los personajes, el momento de acercarse al toro".

La exposición se cierra con nueve obras de naturaleza muerta que reflejan la afición y el gusto del pintor por el arte holandés del siglo XVII. "Seguro que repetimos y volvemos a verla", ya que la exposición estará en el Museo de Bellas Artes hasta el mes de enero, mostrando las obsesiones y la particular interpretación del erotismo y del ser humano características de Botero.

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